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Poco les importó a los fans de Gorillaz que tan sólo en marzo pasado habían visitado la capital para ser parte del Festival Vive Latino, puesto que demostraron su admiración la noche de ayer con energía y sentimiento de sobra.

Los oriundos de Essex, Inglaterra, fueron recibidos en medio de gritos y aplausos a las 21:29 horas al aparecer en el escenario del Palacio de los Deportes, lugar seleccionado para culminar The now now world tour.

Un mensaje en letras gigantes donde se leía “Hello” en la pantalla principal del escenario, recibió a Albarn, que inició la velada con “M1A1”, en medio de luces intermitentes verdes y azules, acompañada de distintas animaciones proyectadas.

La emoción creció desde el primer minuto al ver en la pantalla principal sobre el escenario aparecer a Noodle, Russel Hubbs, Ace, en lugar de Murdoc Niccals, y 2-D, que recordaron a los videos y personalidad propia que a lo largo de 20 años ha sido su sello distintivo y quienes aparecieron al momento de cantar “Tranz” y luego cantar “Last living souls”, acompañado de un imagen de Albarn multicolor.

Entre músicos y coristas, Albarn desfiló de un lado a otro del escenario vestido completamente de negro pero siempre con una sonrisa y entrega cada vez que escuchaba gritar a la gente: “¡No los puedo escuchar!”, diría a mitad de “Rhinestone eyes”, donde los asistentes vieron por primera vez dentro de las animaciones a Murdoc.

La banda creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett no decepcionó con su repertorio en su regreso a México e incluyó un set variado.

Al cantar “Tomorrow comes today”, las versiones “jóvenes” de los miembros virtuales acompañaron al cantante entre aplausos y gritos, continuaron con “Every planet we reach is dead” y “Magic city”, donde de momentos, la complicidad del cantante con el público se hacía evidente, incluso tomó de la mano de uno de los asistentes de las primeras filas una bandera mexicana la cual se colgó en los hombros.

Antes de interpretar “19/2000”, Albarn se bajó del escenario para acercarse a los fans de la primera fila y apoyarse en las rejas que los mantenían a raya y cantar a su lado, hecho que le fue muy aplaudido.

Un público que transitó entre adultos, adolescentes y niños fue testigo de un viaje musical la noche del miércoles a su lado.

Por si la euforia no fuera suficiente, el público estalló en júbilo al recibir en el escenario a De la Soul, quienes consiguieron que los asistentes sacudieran sus manos al compás de su rap para después aplaudir el regreso de Albarn al cantar “Melancholy Hills” y “Fireflies”, canción aprovechada por los presentes para iluminar el recinto.

Carisma, cercanía y un despliegue de animaciones, acompañadas de un set de más de 25 canciones, dieron fin a la gira de Gorillaz en el domo de cobre, demostrando que en la música también existen los finales felices.

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