San sebastián.— “Fellove soñaba con México aún cuando nunca había estado ahí”, fue lo primero que dijo Matt Dillon a EL UNIVERSAL en el encuentro privado en el Hotel María Cristina de San Sebastián en el que la estrella de Hollywood recordó cómo fue que llegó al compositor cubano Francisco Fellove y por qué México se convirtió en otro personaje más del documental "El gran Fellove", que Dillon dirigió y coprodujo al lado de los mexicanos Carlos Sosa y Cristina Velasco y que estuvo presente en la Sección Oficial del certamen vasco.

“México era una especie de tierra prometida para los artistas latinos y en los años 50 ocurrieron cosas increíbles ahí. Estaban los pintores como Diego Rivera, el cine en su apogeo y los centros nocturnos llenos de vida.

“Cuando yo fui, muchos años después, en 1999, era la primera vez que pisaba México y fue emocionante. Sobre todo porque iba con la ilusión de conocer a este músico que había descubierto en los discos que compré en una tienda antigua de La Habana y fue algo que no planeé, pues fue mi amigo Joey quien me arrastró hacia allá”, recordó el actor refiriéndose a Joey Altruda, empresario y contrabajista que cuando Dillon lo introdujo a la música de Fellove, se obsesionó con el cantante y lo localizó en México para proponerle grabar un disco inédito. A Dillon lo convenció para acompañarlo a filmar las imágenes de esa grabación del músico que llevaba 20 años sin poner su voz en un vinilo.

Para Fellove, un artista en el olvido, Matt y Joey fueron un rayo de esperanza. Y, aunque el material no pudo salir en ese entonces, por fin logrará hacerlo el próximo año, según explicó Dillon.

“Era el peor momento, era la época en la que surgió Napster, la música para descargar y compartir en línea que en realidad era piratería pero todo el mundo estaba en eso y hundió a la industria de la música por muchos años. A pesar de todo, Joey hizo el disco porque creía en él”.

La música nos iguala y une a todos...

Cuando Matt llegó a México junto con Joey para grabar, Fellove no sabía quién era Dillon.

“Pensó que yo sólo me dedicaba a cargar cables y estar grabando y no se sabía bien mi nombre así que me llamaba Mateo”.

Tras muchos años sin saber de Fellove y con todo el archivo de imágenes guardadas en un cajón, Dillon conoció en Albacete a Carlos Sosa, el productor mexicano de películas como Sanctorum.

Pero hasta que volvieron a coincidir en Guadalajara que acordaron hacer el filme y Carlos lo ayudó a encontrar a Fellove en La casa del actor, supo que él hablaba mucho de él y de Joey.

“Siempre decía que yo iba a contar su historia pero que lo haría una vez que él hubiera muerto”. comentó.

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