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La banda mexicoamericana La Santa Cecilia cerró el ciclo de su disco Amar y vivir en el Lunario del Auditorio Nacional, acompañados del grupo de son jarocho Caña Dulce y Caña Brava, Tania Libertad y de un público que cantó, brindó y bailó durante todo el show.

El encuentro comenzó con Caña Dulce y Caña Brava. “El butaquito”, “Los chiles verdes” y “La morena”, fueron algunos de los sones que tocaron mientras Violeta, una de sus integrantes, zapateaba en el escenario contagiando a todos los asistentes.

Casi una hora después, con un público que les pedía quedarse un poco más, Adriana Cao y Raquel Palacios Vega, fundadoras del grupo, dieron la bienvenida a La Santa Cecilia pero volvieron más adelante para interpretar juntos “Volver a los 17”, versión homenaje a Violeta Parra, que lanzaron el año pasado por el cumpleaños 100 de la cantante chilena.

El encuentro tuvo varios momentos emotivos, uno de los más importantes fue cuando La Santa se pronunció respecto a la separación de niños de sus padres en la frontera con Estados Unidos. Fue un poco antes de cantar “Nunca más”, canción dedicada, justamente, a todos aquellos que se van en busca de un sueño.

Otro momento emotivo fue cuando apareció Tania Libertad, con quien cantaron “Un mundo raro”, recordando así a uno de los compositores más importantes de México, José Alfredo Jiménez. También Juan Gabriel fue recordado con una versión nostálgica de “Amor eterno”, que incluso hizo llorar a varios.

Antes de despedirse, La Santa Cecilia cantó un tema de su autoría: “Como Dios manda” y luego “Ódiame”, de Julio Jaramillo. Marisoul pidió al público que se llevara los girasoles en macetas que estaban en el escenario “Cuéntenos cómo crecen”, les pidió.

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