Una actriz y dos actores se han unido para dar vida al mismo personaje en el cine: un ente enamorado de una chica y que decide ocupar distintos cuerpos para estar cerca de ella.

Sonia Franco (Yo no creo en los hombres), Hoze Meléndez (Almacenados) y Rubén Cristiany (Los miserables) son los huéspedes de este ser fantástico que lleva años cambiando de piel, hasta que conoce a Luisa (Siouzana Melikian, Morgana), cuya historia llega hoy a salas con el filme Ayer maravilla fui.

La idea surgió en Gabriel Mariño, cineasta que creció viendo cintas como Volver al futuro, Robocop y Los usurpadores de cuerpos, en donde las personas podían viajar en el tiempo y convertirse en otra.

“Un día leí una entrevista con Liv Ullman donde le preguntaban qué haría si fuera hombre y respondió que correría a hacerle el amor a una mujer; eso prendió un poco la mecha. Esta es una historia para pensar que el amor por alguien puede trascender el tiempo, cuerpos, rostro e incluso género”, agrega.

Se determinó hacer Ayer maravilla fui en blanco y negro por ser una herramienta cinematográfica que podía tener un pie en la realidad y otro en la evocación, además de dar toque al elemento fantástico que significaba tener al ente como centro de la historia.

El guión, recuerda, era como un relato: a veces había diálogos, a veces no; todo delineado con un principio, un punto medio y un final.

“Con los actores veíamos qué podía hacerse y si en algún momento se desviaban yo los traía de nuevo o si yo me iba en la creación, la producción me decía que no olvidara el objetivo”, recuerda Mariño.

El equipo de producción eligió el Centro Histórico de la Ciudad de México para filmar dentro de un departamento clave en la historia. También se usaron calles aledañas transitadas como Belisario Domínguez y República de Cuba. “Pero nunca cerramos calles, éramos un equipo pequeño”, cuenta.

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