Es Jesucristo su influencia

Javier Díaz Dueñas, Beto Cuevas y Mauricio Martínez dicen que interpretar al nazareno en teatro les ha cambiado la vida

Es Jesucristo su influencia
Beto Cuevas tiene pruebas de que ser Jesús en el escenario no es cualquier cosa, no es sencillo dar vida al personaje. Foto: CLASOS
Espectáculos 09/04/2020 00:00 Sughey Baños Ciudad de México Actualizada 10:11

Hay personajes que marcan la vida de un actor por haber sido un papel complejo, exigirles mucho físicamente o probar su talento, entre otras cosas, pero hay uno que no sólo los marca profesionalmente, también a nivel personal y cuando lo interpretan, afirman, es imposible volver a ver al mundo de la misma manera: es el de Jesús de Nazareth.

Si actores como Jim Caviezel o Willem Dafoe han manifestado lo trascentente que fue haberle dado vida en el cine, algo mucho más fuerte debe pasar en el teatro, donde noche a noche el actor debe entregar cuerpo y alma a este personaje, que en palabras de algunos, no deja indiferente a nadie.

“Interpretar un personaje que cambió la historia siempre es un reto. En la obra La pasión de Cristo, mi personaje no hacía ningún milagro, porque lo importante era su palabra, el mensaje que transmitió en su vida de amor, de paz. Una vida que transforma toda la cultura occidental es más que suficiente”, señaló Javier Díaz Dueñas.

Durante nueve años, Dueñas dio vida al personaje de Jesús, en la obra "La pasión de Cristo", que él mismo escribió, y que presentó de 1982 a 1989 en el Claustro de Sor Juana y luego retomó el personaje en 1999 en "El juicio de Jesús".

En palabras de Beto Cuevas, no es sencillo tomar la decisión de darle vida a Jesús, por eso él dice que sintió un vuelco en el estómago cuando le propusieron el papel en "Jesucristo súperestrella".

“Demoré un par de días en contestar, pero después pensé que si rechazaba me iba a arrepentir toda la vida y tuve razón, sé que después de pasar una prueba tan dura como hacer Jesús y cantar canciones como ‘Getsemaní’, sé que puedo hacer lo que sea”, dijo.

Para Mauricio Martínez, su encuentro con Jesús en el teatro fue más allá de medir sus capacidades artísticas, debido a que "Jesucristo súperestrella" llegó a sus manos justo cuando pasaba una de las pruebas más complicadas de su vida.

“Cuando tenía 32 años, me acababan de detectar cáncer de vejiga por primera vez, mal con el cual he luchado por 10 años, y venía del casting en Broadway para ser suplente de Ricky Martin en Evita, hice la audición porque sabía que me iba a inyectar esperanza y la única razón por la que no me quedé fue que no tenía visa”.

En su viaje de regreso a México, recibó el mensaje de su mánager donde le dijo que le ofrecían interpretar a Jesús en "Jesucristo súperestrella" en Monterrey.

“Fue de esas veces que sientes que Dios te está hablando y dije, ‘está bien, no me das una pero me das otra’. Jesús es un personaje difícil vocalmente, histriónicamente exige mucho”.

obras_cristo_actores_eluniversal.jpg
La pasión de Cristo. Por nueve años, Dueñas tuvo al personaje.

 

Mauricio recuerda que en esa época estaba muy molesto con Dios y le reclamaba con la canción de “Getsemaní”, de la misma forma que Jesús lo hacía dentro de la obra, al cuestionar por qué tenía que morir. Desde entonces esa canción está en su repertorio como cantante, incluso ahora que se encuentra en la puesta "Unmasked", donde es dirigido por Andrew Lloyd Webber, autor de la música de Jesucristo súperestrella.

Durante unas fechas en la Arena Monterrey por poco y Beto Cuevas no actúa por quedarse afónico.

Me puse a rezar y le pedí a Dios que ‘piloteara’ mi voz. Cuando llegó el momento de cantar ‘Getsemaní’, la voz se me abrió con una potencia vocal que sentí que canté mejor que cuando estoy al 100; fue una experiencia tan fuerte que a mí me emocionó al borde de las lágrimas. Me sentí tocado. Por eso siempre digo que hay un antes y un después de "Jesucristo súperestrella", no sólo como artista sino también en mi vida personal”.

Javier Díaz Dueñas tuvo una prueba más terrenal. Hizo una sesión de fotos para la promoción de la obra en toda la República, en una aparecía su rostro caracterizado como Cristo, a tal grado que la gente en provincia quitaba los pósters para enmarcarla, por eso más de una vez se topó con esa imagen en fondas y locales en un altar con flores y veladoras.

“Incluso había gente que al terminar la función pasaba a verme y me quería besar la mano, yo les decía que no, que yo simplemente hacía un personaje”.

Comentarios