El éxito cuesta en "La academia"
15 | NOV | 2019
La academia
Fotos: GERMAN ESPINOSA. EL UNIVERSAL

El éxito cuesta en "La academia"

09/11/2019
00:00
Janet Mérida
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Los alumnos estarán varias semanas en encierro para buscar su sueño pero vivir en esa casa no es fácil; aquí una crónica desde adentro

Hay que ir al casting, no dejar que los nervios te traicionen y sacar tu mejor voz. Una vez pasados los filtros, hay que poner la vida en pausa para perseguir el sueño, ir a dormir a una cama que no es la tuya, comer cosas que tú no eliges en el super, ver el sol una vez a la semana, despertar muy temprano todos los días para tomar clases y sobre todo, estar dispuesto a aprender, a  vivir con otras catorce personas que son tu competencia directa y que están tan dispuestos como tú a hacer todo para llegar a la final de La Academia.

“Cuesta, subir la cuesta”, dice la canción, y vaya que cuesta, pero para los 15 alumnos que integran la nueva generación, todo vale la pena.

EL UNIVERSAL tuvo acceso durante dos días a la casa para vivir de cerca la experiencia que un alumno tendrá, si bien le va, durante las semanas que dura el reality show. 

Esta se encuentra dentro de las instalaciones de Azteca, en Miramontes. Tiene dos recámaras (una para hombres y otra para mujeres) con lockers y cajas de plástico para guardar la ropa. Hay un pasillo que conduce a la sala, al comedor, a la cocina y a una barra de una de las marcas patrocinadoras. Definitivamente la casa es más grande que cualquier departamento de dos recámaras en la Ciudad de México, tiene todas las decoraciones que podría tener una casa pero no deja de verse falsa, como una casita de muñecas con un gran ojo viendo todo lo que hay en el interior, y en efecto lo hay.

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Las paredes tienen cristales con cámaras detrás, donde hay doce camarógrafos registrando toda la actividad de los habitantes a lo largo del día, más tres que están allí por la noche. Detrás de esas paredes acartonadas también hay tres directores, tres sonidistas, tres asistentes de dirección, una coordinadora, quince personas de limpieza y paramédicos las 24 horas por cualquier cosa. Por eso de vez en cuando se escuchan movimientos, alguna cosa que se cae, que se acomoda. Al voltear al techo solo se ven cables, lámparas colgadas y los micrófonos. No hay ventanas, a veces hace falta que corra el aire, se encierra el calor.

Si todo lo anterior ya hace difícil la estancia, habitar allí con otros catorce desconocidos lo complica aún más: son catorce personas con distintas formas de ser, de dormir, de vestir, de actuar. Es cuestión de tiempo para que comiencen los roces, y si bien las clases pueden ir sacando lo mejor de cada uno, la convivencia diaria y a toda hora con los compañeros también puede sacar lo peor. A eso hay que sumar el aislamiento, no estar cerca de tus amigos de tu familia, ni ver lo que pasa en tu celular o en tus redes sociales porque desde la entrada, te lo quitan. Cambias un celular por un micrófono que usas todos los días.

El productor de La Academia, Ángel Aponte, sabe muy bien que este tipo de cosas ocurren.

“La Academia es un microcosmos, es una sociedad pequeña y como en todas las sociedades hay de todo, igual que en nuestra familia, nosotros sabemos quién es el tío bailarín, el tío serio, el tramposo, entonces hay de todo,  y yo creo que la gente se va a identificar mucho con el talento antes que nada, creo que todos tienen talento en diferentes niveles pero creo que la gente se va a enamorar mucho de los más talentosos”.

A las ocho de la mañana suena como despertador un gallo, luego, a todo volumen el Himno de la Academia. Es tiempo de ir a la primera clase del día, la de acondicionamiento físico con Alan Benabib. Luego vienen clases de coreografía con la maestra Guille al frente y vocalización con Lula Ross, una profesora a la que muchos ven como una segunda madre dentro de la casa.

“Siempre me ven como la mamá, como la abuelita que extrañan porque no es fácil para muchos dejar su casa, en mí ven a esa persona y siempre se acercan conmigo, son muy cariñosos”. La maestra aseguró que a ella le gusta estar muy cerca de sus alumnos, pero eso no significa que no sea estricta.

“La enseñanza en general debe ser amable y exigente, yo puedo ser la mejor amiga de mis alumnos pero a la hora de la clase tengo una responsabilidad y esa responsabilidad es que aprendan”.

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Otra de las clases es la del profesor Raúl Carballeda, encargado del montaje vocal. El maestro es conocido por su trabajo en doblaje, donde lleva más de treinta años; su voz aparece en películas como Mulán y El Rey León y para él, que ama su trabajo, siempre es un placer ir descubriendo con los alumnos cosas que no ellos saben que tienen.

“La gran mayoría de los alumnos son chicos que vienen sin haberse parado en un escenario o en escenarios pequeños, entonces el gran comienzo se da cuando se dan cuenta de que no saben nada, ese es el chiste, se plantan con mucha seguridad entre comillas en un casting y cuando llegan aquí se dan cuenta que no tienen la menor idea. Ese es el gran descubrimiento y eso es de lo más interesante”.

Los maestros, abogados de los alumnos

Raúl compartió que los maestros siempre se ponen en la postura de madres y padres de los alumnos y muchas veces han mostrado su inconformidad ante las declaraciones de los jueces, que en este caso son Danna Paola, Remmy Valenzuela, Arturo López Gavito y Horacio Villalobos. Dijo que los defienden en público, pero ya en casa les llaman la atención o celebran con ellos el buen camino, cuidando que no se vayan a subir en un tabique. Gracias a eso, después de La Academia Raúl ha podido colaborar con varios egresados.

“He podido trabajar con algunos que yo sé que tienen una gran capacidad, los he podido llamar en cosas para doblaje, grabaciones para Disney, pude trabajar mucho con Hiromi, que hizo bastante doblaje;  con Marco de la cuarta generación, con Analú de la segunda. Algunas ocasiones con Yuridia, mucho con Carlos Rivera, trabajamos en El Rey León y lo llamé a hacer otra película que se llama Héroes verdaderos, Carlos y yo somos muy cercanos”, compartió el coach vocal.

Jorge Romano se hará cargo de la clase de Desarrollo vocal, Rosa Virgen será la psicóloga y Rodrigo Cachero maestro de Desarrollo Artístico. Héctor Martínez, el director, también estará muy de cerca del desarrollo de los alumnos.

“La Academia para mí representa algo muy especial en mi vida  personal y profesional, por eso lo hago con tanto amor”. Aunque es conocido por su dureza, también se empeña mucho en sacar lo mejor de cada alumno.

El directivo sabe muy bien cómo funcionan este tipo de proyectos, por ello desea que tras hacer un casting muy exigente, a la final llegue un o una gran artista.

“Hay mucha diferencia entre ser famoso y ser exitoso, entre ser famoso y ser artista, es así la vida, hay gente que se gana la empatía del público por ser ridículos pero todo se vale, mientras la gente esté consciente y clara de que estos personajes van a llegar a ser grandes gracias a ellos, todo está bien”. Él, por su lado, está muy claro sobre lo que quisiera ver en la final de esta nueva Academia.

“Un artista completo, un artista que tenga una buena resolución de su historia de vida, un artista que pueda expresar sentimiento puro y por supuesto que tenga empatía con el público, no basta el talento, tienes que conectar con el público porque es lo que te hace grande y te hace permanecer durante años en el negocio”.

Al final del día, los alumnos acaban cansados, agotados, de pronto hasta se olvida que existen lo celulares y esa cama que no es la más cómoda se vuelve ideal para el descanso, porque al otro día hay que seguir aprendiendo, montando una coreografía y una canción que el próximo domingo decidirá si te quedas o te vas de la competencia.

Para muchos de los periodistas que pudieron vivir la experiencia, salir significó un respiro, la posibilidad de seguir con la vida normal, con los propios sueños, pero para los alumnos, salir es lo peor que puede ocurrir, ya que en esa pequeña casa hecha en un foro de televisión se alberga toda la esperanza del mundo, la esperanza de sobresalir en un medio cada vez más competido, como el de la música.

Los Alumnos

En esta Academia 2019 hay 14 participantes pero 15 alumnos, ya que las gemelas Jaz y Estephy cuentan como un solo participante. También están Susy Ortuño, Jona, Dalú, María Fernanda, Rosa Mary, Effeta, Carlos Torres, Gibrán Gutiérrez, Angie Flores, Jorge Alejandro, Dennis Arana, Charly Zúñiga y Francely Abreuu.

Algunas novedades

Entre las novedades de esta generación destacan la presencia de un mentor, que en este caso será Beto Cuevas. Los maestros y coaches también fueron parte del casting, como una forma de asegurarse de la calidad del talento en el reality y, los alumnos, además de recibir la visita de artistas que les hablarán de sus experiencias, también recibirán a Flor Rubio, quien les hablará de cómo manejar el éxito y el trato con la prensa. Serán visitados por expertos que les hablarán de la importancia de los negocios y el dinero, también de redes sociales y lo importante de las colaboraciones musicales. Mau y Ricky serán unos de los invitados.

¿Cuándo?

La Academia se estrenará este domingo a las 20:30 por Azteca Uno. Los invitados especiales son Mau y Ricky. En la conducción se encuentran Adal Ramones y Cynthia Rodríguez, mientras que el conductor web es William Valdes.

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