San Sebastián.— El actor y director estadounidense Bradley Cooper llegó a la capital donostiarra para presentar A star is born, en la sección Perlas fuera de concurso, tras el éxito alcanzado a su paso por Venecia y Toronto, que parece convertida ya en una promesa de cara a los Oscar.

La cinta que coprotagoniza junto a Lady Gaga, que también es el debut de ésta en la actuación, tenía sin embargo todos los elementos para no salir bien, dijo ayer Cooper en rueda de prensa.

“Un director que nunca había hecho una película antes no era una buena receta de éxito. Pero la buena noticia es que el público la recibió como la concebimos, como una historia real y auténtica que trata del amor y de lo difícil que es que perdure en el tiempo y de la búsqueda de una voz en el mundo”, dijo.

La de Cooper es la cuarta versión de este filme que rodaron por primera vez William A. Wellman y Jack Conway en 1937 para contar la agridulce historia de amor entre una joven que sueña con convertirse en cantante y un músico con problemas y adicciones.

En esta primera versión del siglo XXI, Cooper explora dos facetas en las que no había incurrido aún: la de director y la de cantante.

La primera fue fruto del paso del tiempo y de una motivación que siempre estuvo ahí, con referentes en la dirección con los que ha trabajado a lo largo de su carrera como Clint Easwood, Todd Philips o J.J. Abrams. Y le gustó tanto que probablemente repetirá, insinuó, sin develar nada.

Cooper y Chris Hemsworth cerraron ayer la 66 edición del Festival de Cine de San Sebastián.

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