Los pasos de la danza clásica que comenzó a dar a los dos años de edad marcaron su camino: el mundo artístico. La disciplina, comparte la también cantante, ha sido por tanto parte natural de su formación.

La actriz recuerda que gracias a la educación que recibió de su madre, Silvia Barragán, egresada del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), tuvo la exigencia de lograr una técnica precisa, elegante y perfecta.

Con los años Biby se fue perfeccionando como ejecutante, después como maestra, y hoy, a sus 51 años, la imparte a su hija Ana Paula para que

“Me considero perfeccionista, hasta me caigo gorda porque soy una persona que me exijo mucho y nunca es suficiente. Si siento que la coreografía ya está con una pirueta, quiero dar dos. Siempre me exijo y a veces también me regaño y digo: ‘Tranquila, ya está, ahora disfrútalo’, señala Biby en entrevista con EL UNIVERSAL.

La actriz, cantante y bailarina le está pasando la estafeta generacional a su hija Ana Paula, con quien comparte créditos el famoso musical, que llega al Teatro Centenario, en Coyoacán.

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Para la esposa de Eduardo Capetillo el mundo es de los jóvenes y piensa que es algo que tiene que seguir. Comparte que siempre le aconseja a sus hijos luchar y no darse por vencidos a la primera, pues esta carrera actoral, dice, es de gente disciplinada y perseverante.

“Es muy importante darle oportunidades a los jóvenes porque son el futuro. A nosotros también en su momento alguien nos dio esa oportunidad y ahora les toca a ellos; hay gente que se pasa toda una vida preparándose y a veces no llega”.

Ana Paula, de 26 años, no se lo toma a la ligera. Considera que ser hija de dos actores reconocidos implica mucha responsabilidad y presión, ya que es inevitable la comparación que habrá en la obra porque ella interpreta a María, rol con el que hace 20 años debutó su mamá.

“Tengo muchísimo privilegio por ser hija de mis papás, las puertas sí se me abren más fácilmente por los apellidos, pero yo he intentado estar lo más preparada para que esa oportunidad que tenga no sea en vano y para que yo me sienta preparada en los proyectos que lleguen”, señala la actriz.

Confiar en sí misma, en su entrenamiento, el montaje y disfrutarlo, son los mejores consejos que ha recibido de sus papás, asegura la también cantante.

“Heredé el perfeccionismo de mi mamá, también soy un poco neurótica, siempre estoy con mucho estrés. Este es mi debut y hay mucho nervio”, confiesa Ana Paula.

Con su esposo Eduardo Capetillo, protagonizó la obra en 2004. Foto: Archivo / EL UNIVERSAL
Con su esposo Eduardo Capetillo, protagonizó la obra en 2004. Foto: Archivo / EL UNIVERSAL

Su amor no tiene barreras

Para Biby Gaytán es un regalo de Dios interpretar a una mujer tan adelantada a su época y que toma sus propias decisiones: Anita, quien se convierte en la figura materna de María en la puesta en escena que se desarrolla a finales de los años 50.

“Yo debuté en teatro hace 20 años con el personaje que hoy en día hace Ana Pau. Anita arropa a María sin ser su madre, ocupa esa figura materna que no sólo es para apapachar, sino para ponerte en tu lugar cuando te equivocas”, detalla la actriz, sobre la obra basada libremente en Romeo y Julieta.

Se trata de un personaje con el que, asegura, no sólo se identifica, sino del cual le gustaría aprender más: “Como madre de familia, y como todas las mexicanas y latinas, somos muy de ‘primero los nuestros’”.

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