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Eran dos minutos antes de la media noche. El público que había visto la última función de la obra El bien del país ya había salido de la sala y el sembante no era de lo más feliz.

Ellos habían estado en la última presentación dentro del Foro Shakespeare y lo sabían. Bruno Bichir e Itari Marta salieron con micrófonos dos minutos antes de media noche.

“No es un momento feliz”, expresó el actor, mientras el cronómetro detrás de su cabeza seguía su marcha. Implacable como es, el tiempo seguía su curso y no le iba a dar tregua a los teatreros.

El plazo se cumplió. Y el minuto de silencio por el cierre del Foro Shakespeare fue roto por aplausos, porras y el grito de: “¡Viva el Foro Shakespeare!”; entonces dio media noche.

Los primeros minutos del lunes 1 de octubre indicaron el cierre al público del recinto teatral. Los presentes eran actores, amigos, directores, público y personal del lugar.

“El Foro Shakespeare abrió sus puertas hace 35 años, en una noche de verano, en una noche de epifanía, por dos locos, don Héctor Fuentes, que sigue aquí, en una urna, y por la doctora Esther Grinberg.

“Héctor falleció y entonces Itari y yo entramos a escena, hace 16 o 17 años. Y por circunstancias, por muchos conocidas, hemos llegado a este instante”, dijo Bruno Bichir con el evidente nudo en la garganta.

Bichir hizo acopio de sus fuerzas para evitar que la voz se quebrara. No fue el único. Sin embargo, los dos representantes del foro prometieron seguir trabajando.

“Esperamos que a donde vayamos nos acompañen como lo han hecho todo este tiempo”, pidió Marta.

Los mariachis llegaron y con “Las golondrinas” y “Amor eterno” dieron pie a la tertulia.

“No nos podemos quedar mucho tiempo en la calle, además están nuestros vecinos, que ya de por sí nos han aguantado tantos años”, broméó Bichir. “La lucha sigue, tendremos ley de cultura, ley de teatros, seguiremos luchando”, agregó.

Rafael Perrín y Odiseo Bichir fueron de los que lamentaron el cierre del foro: “Estamos muy emocionados, hace mucho que no veíamos la partida de un teatro, muchas veces sólo vemos bajar el telón y se termina una obra. Que cierre un teatro, termina una vida.

“Vivimos en un país en donde hacer teatro es como ser un salmón que tiene que nadar contra corriente y cada vez cuesta más trabajo. Esperamos tener un país en donde los teatros no se cierren, donde los sueños puedan ser reales, y que tengamos el apoyo del gobierno para seguir con nuestra labor, que es la de ser el bufón de la corte, nosotros sólo entretenemos a nuestro pueblo”, sentenció Perrín.

El cierre se debe a un conflicto entre particulares, el dueño de la casa y los arrendatarios (el foro).

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