Hay fórmulas fílmicas que no envejecen. En una de las más usadas un personaje huye. Sube a un árbol. Los perseguidores lo alcanzan. El suspenso consiste en adivinar, o ver, cómo el perseguido desciende mientras lo atacan.

Esta fórmula la regenera ‑con su guionista Tom Boyle‑, el prácticamente desconocido director inglés Howard J. Ford, para su sexto filme, Al filo del abismo (2022). Las alpinistas Sophie (Anaïs Parello) y Kelly (Brittany Ashworth), conocen al grupo liderado por el dizque buena onda Joshua (Ben Lamb). Pero es una bestia. Ataca a Sophie con tóxico ligue indeseado.

Testigo del hecho trágico que oportunamente grabó, Kelly huye escalando la montaña. Sus perseguidores no le dan tregua. Así que, ¿cómo se salvará en una cornisa de piedra con mínimos elementos, siendo el importante su habilidad para escalar?

La cinta, que es ‑mezcla de Cliffhanger / Riesgo total (1993, Renny Harlin) con Venganza siniestra (2017, Coralie Fargeat)‑, aborda el tema de la violencia irracional contra mujeres en un mundo que, bajo amable apariencia, esconde una total psicopatía.

Ford trabaja con presupuesto reducidísimo; aprovecha lo poco que tiene, ya sean locaciones asfixiantes y actores debutantes aún con técnica deficiente. Todo le sirve para hacer esquemáticos personajes con el fin de que el espectador repudie al villano y se identifique con la heroína.

Tiene a favor el uso de la montaña como ingrediente de gran dramatismo. Toma ideas de otros y las aplica con escasos recursos. Al filo del abismo contagia la emoción sobre cómo sería un árbol de pura piedra y cómo descendería del mismo una mujer, enfrentando al peor depredador.

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