Grupos radicales se asoman en México

Héctor De Mauleón

“Ejecutamos a este hombre para demostrar que NO sentimos respeto por la vida de los hiper-civilizados”, dice el comunicado dado a conocer por un supuesto grupo “eco-extremista” que se denomina Individualistas Tendiendo a lo Salvaje (ITS), y que hace unos días se atribuyó el homicidio del jefe de servicios de la Facultad de Química de la UNAM, José Jaime Barrera Moreno.

El cuerpo del empleado universitario fue encontrado en un bajopuente de la Facultad. Una cuchillada le había hecho morir desangrado. “Ya lo habíamos comunicado en enero de este año, ‘los heridos y los muertos que causemos serán una ofrenda de sangre para la Naturaleza Salvaje’, y no bromeábamos”, comunicó el grupo a través de un blog.

De acuerdo con los supuestos “eco-extremistas”, quienes según un comunicado ya habrían detonado en la UNAM dos artefactos explosivos —cosa que las autoridades universitarias ocultaron—, el asesinato de Barrera es la continuación de un “Funeral Nihilista” iniciado en 2011, fecha en que el biotecnólogo Ernesto Méndez fue asesinado en Cuernavaca de un tiro en la cabeza.

ITS ha reivindicado al menos siete actos perpetrados con artefactos explosivos, los cuales fueron enviados a instituciones de investigación. “¿Pensaron aquellos que modifican y destruyen la Tierra, que sus actos no tendrían repercusiones?”.

Sé que suena absolutamente delirante, y sin embargo, puede ser absolutamente real. La existencia de células radicales en México ha sido documentada en la prensa desde el año 2003, fecha en que un “proyecto internacional anarquista”, la Federación Anarquista Informal, surgida en Italia y España anunció acciones de sabotaje económico y ataques “contra todo lo establecido”.

Los medios registran a partir de entonces la presencia de diversos grupos radicales —Vanguardias Políticas Anarquistas, Frente de Liberación Animal, Cruz Negra Anarquista, etcétera—. Pero la pista se puede seguir, de manera más clara, a partir de 2009. Ese año se dieron a conocer comunicados del Frente Subversivo de Liberación Global y de las Células Autónomas de Revolución Inmediata, Praxedis G. Guerrero, grupo de sabotaje económico “y ataque directo al estado capitalista”.

El Frente Subversivo detonó explosivos en un cajero automático de Picacho y se pronunció en contra del deterioro del ambiente. “No fueron vándalos sin ideología o grupos delictivos armados lo que arrojaron dichas bombas molotov, pues son un grupo cercano a la anarquía y el vegetarianismo”, se informó.

Las Células Autónomas también hicieron detonar un aparato explosivo: eligieron una concesionaria automotriz ubicada en Boulevard Puerto Aéreo y pidieron la “abolición del sistema asesino penitenciario”. Sus actividades se intensificaron en abril y mayo de 2011. En ese periodo volaron un cajero en Tlalpan, otro en Tlalnepantla y dos más en la colonia Narvarte.

Estos actos de sabotaje eran una respuesta, de acuerdo al comunicado correspondiente, a la muerte de los activistas Beatriz Cariño y Jyri Jaakkola, asesinados por un grupo paramilitar mientras participaban en una caravana humanitaria en Oaxaca.

En enero de 2011, el grupo denominado Núcleo Insurrecto Sole Baleno envió dos sobres con material explosivo e hidrogel a la embajada de Chile en México: exigía la liberación de 14 anarquistas detenidos por la policía chilena luego de participar en 23 atentados con bombas. Los tubos de plástico reforzado, con dinamita, cables e interruptores magnéticos, llegaron en sobres supuestamente enviados desde la SSP y la Secretaría de Relaciones Exteriores. El Núcleo Insurrecto envió también un paquete explosivo a la procuraduría capitalina: por error, éste llegó, sin embargo, a la biblioteca de la institución, en Reforma.

Para entonces se había registrado también la irrupción de unas Columnas Terroristas de Lxs Revolucionarixs de Negro (sic), dedicadas “a la protección animal y la confrontación con el Estado”. Dichas Columnas se adjudicaron la detonación de otro aparato explosivo en el McDonald’s del Metro Guelatao.

La presencia de estos grupos en las movilizaciones sociales ha quedado también documentada en la prensa de manera clara. En todo caso, aparecen y desaparecen, cobran visibilidad y más tarde invisibilidad, desde hace lustros. Tal y como ahora dicen haberlo hecho los “eco-extremistas” de la UNAM.

@hdemauleon

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