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Mónica Lavín y el arte de revelar al otro

Élmer Mendoza

¡Qué bien, Mónica! Hiciste un trabajo extraordinario en Mexicontemporáneo, panorama de creadores, libro publicado por Penguin Random House Aguilar en octubre de 2016, en la Ciudad de México. Son 19 personalidades activas, decorosas, fogosas, que disfrutan al máximo imaginar, mezclar, provocar y crear como una razón de vida. Qué bueno que los pescaste y conseguiste escudriñar en sus misterios, qué bueno que lograste esa colectividad tan colorida que hace que el libro interese a un amplio espectro de lectores que quieren saber qué onda con los artistas mexicanos más conocidos dentro y fuera del país.

Debo decir que las fotos son excelentes y están impresas para que luzcan. Debemos un buen trago a Paul Brauns, sobre todo por las magníficas fotos de Elena, Lourdes, Rosa y Tatiana, y por el esfuerzo que hizo por darles a mis amigos la prestancia que perdieron con los años. Desde luego que invitaremos a los otros artistas de la lente: Cicero Rodríguez, Carlos Quezada y al que se la tomó a Rolando Villazón. Mónica hará la convocatoria pertinente y no les extrañe si nos encontramos en el Rosseta, que es un lugar de aromas descifrables. Por lo demás, es una caja de revelaciones. Alondra de la Parra y su batuta de los deseos, Gael García Bernal que creció en el teatro, o Jorge Volpi, que a los 12 años leyó a Carl Sagan como una elección definitoria de su personalidad observadora. Para ponerlos en contexto, todos los que aparecen en el libro son tránsfugas de alguna última cena donde Judas sirvió el gallo que no le pudo cantar a San Pedro ni siquiera una vez.

El mundo es una vitrina y la abastece Daniel Espinoza, un platero de Taxco que estudió Historia del arte, que además podría diseñar el amuleto que usted está buscando y todo lo hermoso que desearía en el mundo que lo rodea. Daniel Giménez Cacho tomó clases de teatro porque consideró que era una válvula de escape de sus estudios de ciencias y después, qué suerte, no pudo escapar, ni de Garibaldi, donde se gastó su primer sueldo. Oigan, dice Elena Reygadas, la que dirige el restaurant Rosseta en la Ciudad de México, donde brindaremos, que las bases de la cocina francesa sirven para cualquier gastronomía; para ella el ingrediente lo es todo, ¿y saben qué? Hace pan de mezquite; es del dominio público que en el norte usamos la leña de mezquite para asar carne, para que tome ese sabor a monte al anochecer, pero el pan es cosa de dioses que ignoran las distancias.

Rosa Beltrán tuvo una madre fabuladora que fue su primer contacto con la ficción, confiesa que no sabía que la literatura se podía estudiar, hasta que sintió que era elegida por esta arte fabulosa para ir por la vida reescribiendo historias que nadie había escrito nunca. Tatiana Bilbao, gracias morra, acabo de celebrar mi cumpleaños número 67 y Leonor me organizó una pequeña reunión, ¿dónde crees? ¡En el jardín botánico de Culiacán! Justo al lado de la estructura de Olafur Eliasson. Gracias por ayudar a poner nuestra ciudad en el rugoso mapa de la imaginación del mundo, y continúa haciendo bicicleta, que le va bien a tu figura.

Quiero decirles que Gael García Bernal surfea en nuestros oleajes; hay un sitio cerca de Mazatlán donde se le puede ver de vez en cuando controlando esa fuerza inextricable que es el mar de espuma y bisteces azules. Y mientras eso, Guillermo Arriaga, puñal en mano, arriesga el físico ante un jabalí damasiano que es el mismo demonio en Navidad. Luego, piensa en estructuras y en las explicables pérdidas de los estructuralistas. Me cae bien Enrique Olvera, las razones son comprensibles: escribe, difunde un arte milenario, le gusta meterse en problemas y cocina en el Pujol. Cada que Leonor se pone charrascalosa la invito al Pujol, porque es el único sitio al que no le pone peros ni manzanos. Con Jorge Volpi comparto el gusto por escribir por las mañanas y el placer de hacer otra cosa además de escribir. Para mí es lo que desequilibra la barra de equilibrio y creo que lo mismo le pasa.

Por supuesto que los mencionados no son los únicos creadores que viven en Mexicontemporáneo, este libro tan revelador de Mónica Lavín; también comparten páginas, Rolando Villazón, un formidable orgullo mexicano; Horacio Franco, que es el auténtico flautista de Hamelín al que seguimos todos; Javier Marín, que enriquece el espacio con sus cabezas monumentales; Lourdes Almeida, que sólo muestra fotos que nos gustan. Y bueno, dejaré que usted descubra el resto, porque le interesó más de una de estas personalidades, no diga que no.

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