Cómo enfrentar la prostitución

Editorial EL UNIVERSAL

La prostitución es un tema difícil. Algunos la consideran una actividad remunerada a la cual se tiene derecho. Otros, una degradación humana que nadie elige, pues quienes la ejercen lo hacen presionados por las circunstancias, en el mejor de los casos. Esa discusión se tiene en todo el mundo. Lo seguro es que la prostitución forzada, una de las actividades criminales más frecuentes, debe ser combatida y erradicada por cualquier medio, aun si ello implica asumir que la venta de servicios sexuales pudiera ser una labor voluntaria y legítima.

En México, y particularmente en la ciudad capital, la trata de personas es un negocio que tiene a cerca de 250 mil mujeres en situación de prostitución.

A esto se agrega que con frecuencia las víctimas son controladas por redes de proxenetas que dicen protegerlas —aunque en realidad las explotan— porque hay autoridades que aprovechan la vulnerabilidad de las prostitutas para extorsionarlas. Es creíble la amenaza de un policía de capturarlas y quitarles sus ganancias porque ellas están en la clandestinidad.

A raíz de esta situación, un grupo de mujeres dedicadas a la prostitución en la CDMX promovió un amparo para hacer inconstitucional el Artículo 24, fracción VII, de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, el cual prohibe incitar la prostitución o ejercerla, así como solicitar el servicio. De esta forma, hace dos años, la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE) comenzó la entrega de credenciales a hombres y mujeres mayores de edad que se dedican al trabajo sexual, incluyéndolos en el sector de trabajadores no asalariados, como son los boleros, músicos, pintores, comerciantes, entre otros.

Hoy sólo 140 mujeres —menos del 1% (0.056%) de los sexoservidoras que laboran en la CDMX— cuentan con una credencial expedida por la STyFE para ejercer su trabajo libremente, lo cual les permite —supuestamente— no rendirle cuentas a ningún proxeneta ni ser extorsionadas por la policía.

La medida no está excenta de críticas. Organizaciones no gubernamentales dicen que la credencialización viola preceptos establecidos por la ONU, entre ellos que la prostitución es una forma de denigrar la figura femenina y que regular a las personas dedicadas a esta actividad es promover la perpetuación de un negocio basado en la explotación.

El problema es que este fenómeno, como toda actividad central del crimen organizado, es muy lucrativo porque existe una enorme demanda. La solución, en consecuencia, no podrá venir de la prohibición de la oferta. Hay que reducir el consumo.

¿Entre las estrategias en México está perseguir a los consumidores y elaborar programas de prevención para alejar a los clientes potenciales de la prostitución? Las campañas en este sentido no se ven, siendo que la trata es quizá el peor de entre los negocios criminales. La esclavitud del siglo XXI.

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