Repensar el sureste

Editorial EL UNIVERSAL

El desplome de los precios del barril de petróleo no ha sido sinónimo de tragedia para el país, como pudo haber ocurrido en épocas pasadas cuando la economía dependía casi en su totalidad de las exportaciones del energético. Sin embargo hay regiones donde la situación no es así: Veracruz, Tabasco y Campeche, estados cuyas economías se encuentran aún atadas al petróleo, están sufriendo los estragos de la convulsión en el sector.

En esas tres entidades del sureste la extracción de crudo representa 47% del Producto Interno Bruto en conjunto, pero Campeche depende en mayor grado del petróleo. Ahí, de acuerdo con datos que publica hoy EL UNIVERSAL, la industria petrolera representa 80% del PIB local; en Tabasco, 58%, y en Veracruz, 7.8%.

Veracruz, Tabasco y Campeche sufrieron en el último año por los recortes de personal en Pemex y en los negocios que trabajan para la compañía petrolera. En 12 meses se perdieron más de 40 mil empleos en esos estados, según cifras del IMSS.

Si bien a nivel nacional la diversificación de exportaciones es una realidad, con impulso a la industria maquiladora en la zona fronteriza, con el desarrollo de la industria automotriz en las zonas centro y norte, industria aeronáutica en Querétaro o tecnológica en Jalisco, en el sureste se olvidó dar impulso a nuevas formas de generación de empleos. Las consecuencias de poner todos los huevos en la misma canasta se están presentando en estos momentos.

Analistas pronostican que la crisis en la industria petrolera no será para siempre, pero tampoco se ve que en el corto plazo se vuelva a la situación de altos precios que se veía todavía hace dos años, lo que devolvería a la zona su bonanza. Esta coyuntura debe servir para repensar un modelo de desarrollo alterno para la región, que no esté basado sólo en una actividad económica.

En lugar de que se trate de una imposición desde el centro, se abre una oportunidad para que se piense en un modelo regional proyectado por las tres entidades. Es hora de recordar que la zona desaprovecha una frontera marítima con Estados Unidos. A finales del siglo pasado y principios del actual se realizaba una reunión de los gobernadores de los 11 estados mexicanos y estadounidenses con costas al Golfo, la cual dejó de realizarse sin mayores explicaciones.

¿Hay alguna estrategia federal o local para paliar los efectos de la contracción en la producción y los bajos precios del petróleo? ¿Cómo se va a enfrentar el desempleo que se encuentra en crecimiento en la zona? Se requieren respuestas de manera urgente.

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