Dos escenarios dantescos

Carlos F. Matute González

La octava réplica de la Puerta del Infierno de Rodin se incorporó a la colección del Museo Soumaya, propiedad de la familia Slim. Esta creación artística es una representación de la Divina Comedia de Dante Alighieri, que se opone a la Puerta del Cielo del baptisterio de Florencia, Italia, esculpida por Ghiberti en el siglo XV. La original se ubica en el Museo d’Orsay en Paris e inicialmente iba a ser la entrada de ese museo de artes decorativas, pero terminó sin cumplir la función de puerta, ya que se encuentra en una de las salas principales de exhibición. Es una obra simbolista por excelencia y fue una reserva creativa del artista que extrajo de ella numerosos proyectos que literalmente escaparon de la misma.  

Orlando, Florida. Del cielo al infierno. De Florencia a Paris. Del lugar vacacional por excelencia (más de 105 millones de visitantes al año) al atentado terrorista y de odio más connotado desde el 11-S, según el Presidente Obama, donde murieron 50 personas, entre ellas cuatro mexicanos. La peor masacre en la historia de los Estados Unidos provocada por un tiroteo masivo (sitio web Shootingtracker.com).

Coxcatlán, Puebla, tiene un grado alto de marginación, según el CONEVAL, con más de 20% de la población con carencias por falta de acceso a la alimentación (padece hambre) y 32% sin acceso a servicios de salud. Del infierno de la pobreza extrema al de la muerte. En la comunidad El Mirador, una familia fue acribillada como venganza, por unos sujetos que huyen con rumbo desconocido a la Sierra Negra. Mueren 11 personas, entre ellos, dos niños y una mujer embarazada.

Estos dos escenarios dantescos indignan. Es un cobarde quien dispara sin misericordia, con todas las ventajas y alevosía, a personas indefensas. . Ante estos hechos, la indiferencia es sospechosa y el silencio culpable. No importan las razones (sin razones en realidad) que motivan a perpetrar un acto de esta naturaleza, pero ninguno justifica la crueldad y saña. El hombre que lo ejecuta es una auténtica bestia. Ni siquiera los animales depredadores, en su salvajismo, son tan despiadados. Matar por matar transforma al ser humano en un demonio.

En la Puerta del Infierno abundan los cuerpos convulsos atormentados por el dolor, la maldición y la desesperación. Estas esculturas representan corazones con sentimientos retorcidos que punzan y hunden al hombre en el vacío y la soledad. Este tipo de asesinatos sólo puede incubarse en la miseria del alma, en el odio sin sentido y la intolerancia. Esta obra maestra, que emerge de lavas hirvientes, muestra el intenso infierno que sufren aquellos que viven atrapados en sus prejuicios.

Lo preocupante es que no son hechos aislados, sino que se repiten con mayor frecuencia e intensidad. La protección que puede prestar el Estado es casi nula. Nadie puede detener a los lobos solitarios adoctrinados por internet en una sociedad en que la compra de armamento (rifle de asalto) es menos complicada que el surtimiento de una receta médica. Nadie puede proteger a comunidades aisladas de los ataques del crimen organizado, opositores religiosos o venganzas personales.

La Puerta del Infierno simboliza la decadencia del hombre carente de valores. La principal virtud técnica provoca la sensación de que las esculturas se mueven, caen en un grito de dolor, presas de la angustia. En las sociedades como en la puerta la maldad carcome. No podemos ser indiferentes ante la intolerancia y la miseria material y del alma, so pena de que estos escenarios se multipliquen.

Profesor de Posgrado de la Universidad Anáhuac Norte

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