Suscríbete

Selección de la editora: 5 paraísos de vida silvestre en México que otros países envidiarían

Hoy es el Día Mundial de la Vida Silvestre de 2021. Celebramos la belleza y la diversidad de ecosistemas que nos regala el planeta

paraísos de vida silvestre en México
Reserva de la Biósfera Montes Azules, en la Selva Lacandona. Foto: Istock
Destinos 03/03/2021 01:14 Gretel Zanella Actualizada 13:50
Guardando favorito...

Hoy, 3 de marzo, es el Día Mundial de la Vida Silvestre. Así lo proclamó la Asamblea General de la ONU, el 20 de diciembre de 2013, para que tomemos conciencia  sobre el inmenso valor sobre la existencia de la fauna y la flora, pues sin ellos, los humanos no existiríamos.

“El Día Mundial de la Vida Silvestre nos brinda la ocasión de celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna salvajes, así como de crear conciencia acerca de la multitud de beneficios que la conservación de estas formas de vida tiene para la humanidad”.

El tema de 2021 es "Los bosques y los medios de subsistencia: sustentar a las personas y preservar el planeta".

Celebremos los paisajes de México, las Reservas de la Biósfera que son nuestro preciado tesoro.

En Destinos te proponemos planear responsablemente un viaje a uno de estos 5 santuarios naturales: selvas, bosques, desiertos...

Disfruta de la vida que nunca debería desaparecer en estos destinos.

Reserva de la Biósfera Montes Azules

montes_azules_0.jpgFoto: Istock

Dónde está: al este de Chiapas, dentro de la selva Lacandona, en los municipios de Ocosingo, Las Margaritas y Maravilla Tenejapa, en la frontera con Guatemala.

Extensión: 331 mil 200 hectáreas.

Qué ver: en la Reserva de la Biósfera Montes Azules verás una vegetación exuberante y densa; le llaman selva alta perennifolia. Y, ¿qué es eso? Es un ecosistema siempre verde donde crecen plantas de hojas grandes y árboles de más de 30 metros de altura (en Montes Azules, muchos alcanzan los 60 metros).

Montañas, planicies, ríos, cascadas y abundantes lagos de color turquesa y de transparencia total integran este santuario en peligro de desaparecer, considerado la última selva tropical con la mayor biodiversidad en el país.

Lee también: 10 razones para viajar a la selva Lacandona, en Chiapas

Si viajas a Montes Azules tendrás el privilegio —como pocos lo tienen—  de observar monos araña jugueteando en las copas de los árboles o balanceándose colgados de las lianas; escuchar el rugido de los saraguatos o monos aulladores, tapires y venados; observar infinidad de aves (se dice que hay  más de 300 especies), entre ellas águilas arpías y las preciadas guacamayas rojas. Esta selva chiapaneca es el último refugio de estas aves de plumaje colorido donde se ha desarrollado un programa para su conservación.

Aunque sean pocas las probabilidades para topárselo en el camino, causa mucha emoción saber que, en esta selva, ronda Su Majestad, el jaguar.

Si viajas a este pulmón verde verás enormes ceibas (el árbol sagrado de los mayas), cedros, caobas, palos de rosa y otros árboles de maderas preciosas, además de decenas de especies de orquídeas que, como ocurre en todo el planeta, también están en peligro.

Datos interesantes: la reserva apenas ocupa 0.16% del territorio nacional. Sin embargo, en ella vive 20% de la biodiversidad de todo México y el “10% de la diversidad en especies del planeta”.

montes_azules.jpgFoto: Istock

Qué hacer: todos los recorridos son conducidos por guías expertos de la región. Ellos te hablarán de la cultura y tradiciones mayas, de la selva y de la importancia de su conservación. Experimenta la calma, el aroma y los sonidos de este bosque tropical durante un paseo en lancha o en kayak sobre el río Lacantún; hay caminatas en medio de la selva para observar aves y otros animales, y para identificar plantas y árboles.

Quién te lleva: touroperadores y centros ecoturísticos ofrecen los recorridos. Estos últimos tienen paquetes que incluyen alojamiento en cabañas o habitaciones rústicas muy bonitas en medio de la selva y con todas las comodidades. Incluso cuentan con servicio de restaurante. Recomendamos el  Centro Ecoturístico Las Guacamayas (con un gran programa de conservación de guacamayas y habitaciones coquetas), Campamento Turístico Lacanjá Chansayab (operado por una comunidad lacandona; cuenta con cabañas tipo palafitos a orillas del río Lacanjá) y Las Nubes.

Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas

Dónde está: al sur del estado de Veracruz, prácticamente sobre la costa del golfo de México, en las regiones Olmeca y Los Tuxtlas.

Extensión: 151 mil 200 hectáreas, abarcando ocho municipios de Veracruz.

tuxtlas_veracruz_1.jpgSalto de Eyipantla. Foto: Istock

Qué ver: selva, bosques de encinos y coníferas, manglares, bosques de niebla y playas envueltos en el misticismo de esta región de Veracruz donde los brujos, curanderos y naturaleza confabulan para purificar el cuerpo, la mente y el alma de los viajeros.

También es hogar de monos araña y saraguatos. En el agua, presta atención porque verás cocodrilos de pantano, y, escondidos entre las ramas, puede ser que alcances a ver tucanes.

Se dice que la zona mejor conservada y menos turística es la parte montañosa con volcanes inactivos.

Datos interesantes: en Los Tuxtlas se encuentra la selva tropical más al norte del continente americano. 

Qué hacer: visita el torrencial Salto de Eyipantla, donde se filmaron algunas escenas de la película Apocalypto. Roca Partida es un impresionante acantilado donde se formó una cueva de la que se cuenta que un legendario pirata escondió ahí su tesoro. A sus pies está playa Escondida, una pequeña playa  con agua color turquesa para tirarse al sol y remar en kayak.

nanciyaga_bueno.jpgFoto: Cortesía Reserva Ecológica Nanciyaga

Otra gran opción es visitar la Reserva Ecológica Nanciyaga, un centro ecoturístico en medio de la selva donde es posible dormir en cabañas y palafitos, participar en una ceremonia de temazcal, conocer las tradiciones ancestrales de “magia blanca” y el proyecto de reintegración de la guacamaya roja a esta reserva natural; además de navegar en kayak en la laguna de Catemaco y emprender caminatas interpretativas por  la selva.

Reserva de la Biósfera El Cielo

Dónde está: en el sureste de Tamaulipas, en los municipios de Gómez Farías, Llera, Jaumave y Ocampo. 

Extensión: 144,530 hectáreas.

el_cielo_1.jpgFoto: Cortesía Visita Tamaulipas

Qué ver: El Cielo es un microuniverso de varios ecosistemas que van de los 200 metros hasta los 2,200 metros sobre el nivel del mar. Las montañas se esconden bajo una densa neblina; de ahí su nombre. En este paisaje escarpado podrás sentir frío, humedad, calor o un ambiente seco. La Reserva de la Biósfera abarca del semidesierto al bosque de niebla, pasando por una selva tropical y un bosque habitado por pinos.

Abundan los árboles tapizados de musgo, cascadas, pozas cristalinas, raras formaciones y cuevas secretas. De noche, la Vía Láctea se deja ver en total esplendor. El Cielo forma parte de la ruta que siguen las mariposas monarca hacia sus santuarios en Michoacán.

Lee también: El Cielo, la increíble Reserva de la Biósfera de México

Durante su excursión, hay viajeros que tienen la suerte de ver osos negros, zorras grises, tlacuaches y mapaches. Sin embargo, entre la espesa vegetación, se esconden  grandes felinos: jaguares, ocelotes y pumas.

Datos interesantes: la Reserva de la Biósfera El Cielo fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. En ella se han podido avistar alrededor de 430 especies de aves migratorias y residentes.

Qué hacer: por la variedad de sus paisajes, es posible realizar paseos a caballo y caminatas para observar la flora y la fauna, remar en kayak, deslizarse en tirolesa, hacer escalada, bici de montaña y descenso a rappel.

el_cielo_2.jpgFoto: Cortesía Visita Tamaulipas

No hay que dejar de ir a la Cueva del Agua con estalactitas, estalagmitas y extrañas formaciones a lo largo de 70 metros de profundidad; al Valle del Ovni, donde no solo se han observado extrañas luces en el cielo, según los lugareños, también se pueden mirar, sin que nada estorbe, constelaciones y lluvia de meteoritos por la gran calidad de su cielo oscuro.

El Cielo cuenta con un centro de interpretación. En sus salas se puede conocer más de cada uno de sus ecosistemas.

Dónde dormir: en el Valle del Ovni y en el ejido de San José encontrarás zonas de campamento y cabañas con todos los servicios. 

Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán

Dónde está: esta Reserva de la Biósfera la comparten los estados de Puebla y Oaxaca.

Extensión: la llaman “el reino de las cactáceas” y es la segunda reserva más grande del centro del país, con casi 500 mil hectáreas que abarcan 18 municipios del territorio poblano y 32 del lado oaxaqueño.

tehuacan-cuicatlan_3.jpgFoto: Istock

Qué ver: bosques de cactáceas columnares únicas en el mundo, según lo afirma la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; biznagas gigantes y barrancas profundas que se han convertido en uno de los pocos santuarios de guacamayas verdes de México. Para recorrer este fantástico escenario semidesértico hay que hacerlo con cautela y en compañía de un guía autorizado, pues se trata de una zona vulnerable por su valioso ecosistema y por su abundante vida salvaje.

La reserva es el hogar de jaguares, pumas, gatos monteses, venados cola blanca, águilas, halcones cola roja, varias especies de colibríes, murciélagos (grandes polinizadores), búhos, tecolotes y muchas serpientes como la coralillo, mazacuata y cascabel, nos explica Ramón Montero, guía certificado en tres especialidades: guía general de turistas, de interpretación y de naturaleza.

En la reserva, también hay una zona de bosque de encinos y pinos.

Lee también: 20 datos curiosos sobre Tehuacán-Cuicatlán, el nuevo Patrimonio Mundial

Datos interesantes: el Valle de Tehuacán-Cuicatlán fue declarado por la Unesco Bien Mixto Patrimonio Mundial y considerado un “Hábitat Originario de Mesoamérica”. Además de ser Área Natural Protegida y Reserva de la Biósfera, en 2017 la Unesco lo incluyó en la Red de Geoparques que “cuentan la historia de 4,600 millones de años del planeta Tierra”. Otro dato: el 10% de su vegetación es endémica.

Qué hacer: siguiendo las recomendaciones de Ramón Montero, del lado poblano deberías visitar el Jardín Botánico Helia Bravo Hollis, para emprender caminatas de exploración en las que se pueden ver 250 especies de plantas del semidesierto que incluyen cactus de más de 15 metros de altura . El jardín tiene senderos interpretativos, torres de avistamiento de aves, un centro de interpretación ambiental y un espacio habilitado para personas con discapacidad. Muy cerca del jardín se han encontrado prismas basálticos.

tehuacan-cuicatlan_5.jpgFoto: Istock

En la Mixteca poblana, en San Juan Raya (lo que hace millones de años fue una playa) hay fósiles marinos de hace 105 millones de años y evidencias de la existencia de dinosaurios, nos asegura Montero. Aquí mismo verás las cactáceas más altas y podrás visitar el Parque Ecoturístico Las Turritelas, con un puente colgante unido a senderos interpretativos y palapas de descanso.

Del lado oaxaqueño, en Santa María Tecomavaca está el Cañón del Sabino, santuario de alrededor de 100 guacamayas verdes. Cuenta con un mirador.

En Oaxaca también puedes ir a Santiago Quiotepec donde organizan paseos en bici y a caballo.

Dónde dormir: el jardín botánico dispone de cabañas, una zona de campamento y hasta un spa. En las cercanías de Tehuacán el abanico de alojamiento se abre de una a cinco estrellas. En Santiago Quiotepec y cerca del Cañón del Sabino también es posible pasar la noche en cabañas.

Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán

Dónde está: se extiende por el sur de Jalisco y el noroeste de Colima. Forma parte del Eje Volcánico Neotransversal y la Sierra Madre Occidental.

Extensión: son 144 mil hectáreas, aproximadamente, repartidas en cinco municipios de Jalisco y dos de Colima. 

manantlan_daniel_gachuz.jpgFoto: Cortesía Daniel Gachuz. Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán

Qué ver: Manantlán está conformada por un puñado de ecosistemas que abarcan varios tipos de bosques, desde el tropical hasta el de montaña cubierto de pinos y cedros. Dependiendo de la época del año, con un buen guía y binoculares. Contemplarás jilgueros, pájaros carpinteros y las imponentes águilas reales, cuya longitud de sus alas, de extremo a extremo, puede medir más de dos metros.

En esta Reserva de la Biósfera se resguardan venados, jabalís, zorras, tejones y, por supuesto, felinos: ocelotes, linces rojos, tigrillos, yaguarundis (relativamente pequeños, pues alcanzan a pesar hasta seis kilos) y jaguares.  

Se visitan cascadas y pozas, además de las dolinas (muy comunes por esos lares), que son una especie de agujeros o depresiones geológicas formadas gracias al terreno calcáreo.

Lee tambiénVisita el Magnífico Salto de Eyipantla, en Veracruz

Datos interesantes: en esta reserva se han contabilizado 330 especies de aves, alrededor de 200 especies de mamíferos y 50 especies de reptiles y anfibios.

Qué hacer: no hay como ir acompañado de un guía comunitario para descubrir la fauna que habita en la Sierra de Manantlán y explorar sus grutas, tanto para turistas de a pie como para expertos en espeleísmo.

A través de caminatas guiadas llegarás al puente colgante, para asomarte a las dolinas, y a un mirador, para contemplar el paisaje montañoso. Se organizan paseos en bici y descensos a rappel.

manantlan-carlos_pacheco.jpgFoto: Cortesía Carlos Pacheco. Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán

No solo se trata de dar un paseo o vivir una aventura en la montaña, en este viaje tomarás conciencia sobre la importancia de Manantlán y su riqueza biológica, así que presta atención a las charlas amenas de los guías. Están prohibidos los tours en cuatrimotos.

Dónde dormir:  es variada la oferta de cabañitas y centros ecoturísticos dentro y en los alrededores de la reserva, los cuales también ofrecen recorridos de todo tipo, como Ameyalco y los Saucos, aunque también se puede reservar con Airbnb en ranchos cercanos.

Guardando favorito...

Recomendamos

Comentarios