No importa cuándo se redacte esta frase: Novak Djokovic volvió a hacer historia. Esta vez, en el Abierto de Australia, con su triunfo sobre el español Pedro Martínez en la primera ronda, el serbio alcanzó una cifra que respalda su grandeza y longevidad: 100 victorias en tres de los cuatro torneos del Grand Slam. Algo que nadie había logrado.
Sus registros respaldan la leyenda que es: Australia (103-10), Roland Garros (101-17), Wimbledon (102-13) y US Open (95-15).
Es decir, Nole ya es “centenario” en Melbourne, París y Londres; está a sólo cinco triunfos de completar la colección perfecta, con Nueva York. Si el físico lo respeta, este mismo año podría convertirse en el primer tenista en la historia con 100 victorias en cada uno de los cuatro Majors.

Para dimensionar lo que significa, basta recordar que ganar 100 partidos en un solo certamen del Grand Slam implica dominar el circuito durante más de una década, sobrevivir a generaciones distintas, rivales, estilos, lesiones, etc. Djokovic no sólo lo hizo en uno... Ya lo hizo en tres.
A los 38 años de edad, el serbio rompe constantemente la lógica del deporte. Mientras muchos piensan en el retiro, él continúa con un legado que parece inalcanzable: 24 títulos de torneos del Grand Slam (aún persigue el 25) y en la presente edición del Abierto de Australia, con bastante suerte, ha llegado hasta las semifinales.