En el futbol, como en la vida, siempre hay momentos en los que nos detenemos a reflexionar por qué ciertas adversidades nos impiden alcanzar metas por las que hemos luchado incansablemente. Estando a menos de 100 días de iniciar el torneo, cualquier lesión puede dejar a un futbolista sin la oportunidad de disputar la Copa del Mundo.
Este torneo es la cúspide en la carrera de un futbolista; es la competencia donde nacen las leyendas de cada selección. Sin embargo, el camino hacia esa cima está sembrado de pruebas. La lista de ausentes por lesión no es sólo una estadística, es un durísimo monumento a la frustración.
Insisto, la crueldad del destino acaba de golpear de nuevo. Y lo hizo en la portería más mediática de nuestro futbol. Luis Ángel Malagón vio su gran sueño detenido tras la ruptura del tendón de Aquiles que sufrió a media semana, en el juego contra el Filadelfia. Un diagnóstico brutal que anula meses, quizá años, de trabajo en un instante.
Este golpe es el eco de infortunios recientes, pues han sido numerosos los casos de lesiones ocurridas justo antes de una Copa del Mundo. Pensemos en Rodrygo Goes y ese revés que lo dejó fuera de la selección de Brasil; una estrella en ascenso, frenada por una rotura de ligamento. O la lesión de Jesús Tecatito Corona en agosto de 2022.
Pero este drama no es nuevo. Ha tocado a grandes figuras. ¿Qué habría sido del Mundial de 1962 con un Alfredo di Stéfano en plenitud? El hombre que muchos consideran uno de los más grandes nunca pudo disputar un Mundial en su momento cumbre, debido a una cadena de infortunios. O la ausencia de Marco van Basten en 1994, forzado al retiro prematuro por un tobillo destrozado.
La lesión es lo único que no respeta al talento. Es la prueba definitiva de la fragilidad de cualquier atleta. Y, a veces, esta situación tiene un toque de cruel ironía, como si fuera sacado de una película, tal como lo que le ocurrió a Santiago Cañizares en 2002, cuando se perdió el Mundial de Corea del Sur y Japón por la absurda caída de un frasco de perfume sobre su pie.
En esta época de alta competencia, donde los calendarios se aprietan hasta lo insostenible, la probabilidad de esta tragedia aumenta exponencialmente. Por eso, al iniciar el próximo torneo de selecciones, habrá que recordar a muchos que no podrán formar parte de su equipo nacional, aun cuando su talento no estaba en duda para formar parte del 11 inicial.
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