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Yakampot y el valor de crecer con pausa en la moda mexicana

Concha Orvañanos, directora de Yakampot, reflexiona sobre identidad, negocios y sensibilidad creativa tras participar en el programa internacional “El negocio de la moda" en Madrid

Concha Orvañanos y Yakampot, tras su paso por el programa El negocio de la moda, confirman que hoy crecer en la moda mexicana implica estructura. Foto: Instagram @concepcionorvananos (Gustavo García Villa)
24/01/2026 |11:00Fer Rocha |
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Durante años, la latinoamericana —y particularmente la mexicana— ha sido leída desde el exotismo, la emoción o el gesto artesanal. Se celebra la identidad, la técnica, la historia. Pero pocas veces se habla con la misma claridad de aquello que sostiene todo lo anterior: estructura, estrategia, números, logística.





Ahí es donde entra “El negocio de la moda", un programa que decide mirar de frente la parte menos romántica de la industria sin pedirle a los diseñadores que renuncien a su alma.

Impulsado por Mexicouture, la Fundación Casa de México en España y la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT) de Madrid, este programa ha sido un punto de inflexión para marcas mexicanas que ya tienen identidad, discurso y producto, pero necesitan herramientas reales para crecer, sostenerse y —eventualmente— cruzar fronteras.

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La alianza no es menor. Mexicouture aporta una lectura profunda del ecosistema de moda mexicano y una labor constante de visibilización; Casa de México en España ofrece un marco cultural y simbólico de alto nivel para pensar la identidad nacional fuera del país; y UDIT pone sobre la mesa el rigor académico, la experiencia europea y el contacto directo con profesionales que trabajan en retail, comunicación, pricing y expansión real.

Dentro de ese contexto, Yakampot, bajo la dirección de Concepción ‘Concha’ Orvañanos, aparece como un caso especialmente revelador. No solo por su trayectoria o por su reciente presentación "Sin más" en en octubre del año pasado, sino porque su experiencia dentro del programa confirma una idea clave: la madurez creativa también implica saber detenerse, mirar los datos y reordenar la casa antes de pensar en crecer.

Concepción Orvañanos platicó con De Última sobre su experiencia participando en este programa. Foto: Instagram @concepcionorvananos (Gustavo García Villa)

La parte menos romántica de la moda (y necesaria)

En De Última, hablamos con Concha Orvañanos, reconocida con el Premio Mexicouture y Fundación Casa de México en España, sobre su experiencia en el programa en Madrid impartido por la UDIT a finales del año pasado.

—Entrar a “El negocio de la moda” implica enfrentarse a la parte menos romántica de la industria: ventas, estrategia, expansión. ¿Qué tan necesario es que los diseñadores entiendan que la creatividad sin estructura no escala?

La moda es identidad, belleza y autoexpresión, pero eso es solo una parte del engranaje. Sin estructura, sin sostenibilidad financiera y sin autogobernanza, la creatividad no se sostiene en el tiempo. Crear desde la intuición es posible, pero únicamente a corto plazo.

—Mexicouture, Fundación Casa de México en España y UDIT construyen un puente entre talento, academia y visión cultural. ¿Cómo cambia una marca cuando entra a este ecosistema?

La transformación ocurre cuando la marca deja de verse solo como un proyecto creativo y empieza a entenderse como un sistema. La UDIT aporta conocimiento especializado y análisis de mercado; Mexicouture impulsa la visibilidad y el posicionamiento del diseño mexicano; y Casa de México en España funciona como una plataforma cultural sólida que coloca la identidad nacional en un contexto internacional sin diluirla.

—En un panorama donde muchas marcas aprenden “sobre la marcha”, ¿qué vacíos viene a cubrir este programa para profesionalizar el diseño mexicano?

El programa obliga a detenerse, observar y replantear. Refuerza el propósito, ayuda a tomar decisiones más conscientes y a entender cómo comunicar una identidad propia en un mercado saturado. Profesionaliza desde la base: procesos, narrativa y estrategia.

Internacionalizar sin fantasía, pero con claridad

La conversación inevitablemente se mueve hacia el deseo compartido por muchas marcas: crecer, salir, cruzar fronteras. Más que hablar de estar lista, Concha plantea la necesidad de prepararse mejor.

—La internacionalización es un deseo común, pero no siempre un camino claro. ¿Qué tan lista está la moda mexicana para competir con estándares europeos?

Antes de salir, hay que mirar hacia dentro: optimizar procesos, estudiar mercados afines, definir estrategias de pricing y entender cómo funciona el retail multimarca europeo. Internacionalizar no es solo exportar producto, es exportar coherencia.

—Si este programa funciona como un shock de realidad, ¿cuál es la lección incómoda pero necesaria para cualquier marca que quiere crecer?

Aceptar que crecer de forma empírica ya no basta. Diseñar únicamente desde la emoción tiene límites. El programa deja claro que los datos, el análisis del consumidor y la lectura del mercado no están peleados con la creatividad, sino que la fortalecen.

—¿Cómo cambia la mirada del diseñador cuando convive con expertos que no hablan de inspiración, sino de logística, precios y posicionamiento?

Cambia el foco. La moda deja de pensarse solo como expresión personal y empieza a entenderse como una conversación más amplia, donde el consumidor, el contexto y el mercado también participan.

Concha Orvañanos plantea la necesidad de prepararse mejor para tener una marca de moda exitosa. Instagram @concepcionorvananos (Gustavo García Villa)

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La colección “Sin más” y el valor de volver a lo esencial

Con esa claridad estructural, la conversación regresa a la creación. Pero ahora desde otro lugar.

—En tu lectura, la reciente colección de Yakampot, “Sin más”, demuestra que volver a lo esencial también es un statement. ¿Por qué la serenidad puede ser más disruptiva que el exceso?

Porque hoy, en medio del ruido, la calma se vuelve un gesto contundente. "Sin más" nace desde la introspección y la contención, invitando a soltar lo innecesario y a reconectar con lo esencial.

—La Rosa de las nieves, flor en la que está inspirada la colección, aparece como símbolo de resistencia silenciosa. ¿Cómo se traduce esa inspiración a cortes y telas sin volverse literal?

A través de cortes limpios, textiles que acompañan el cuerpo y una narrativa que privilegia la sensación sobre la explicación. Nada es obvio, todo se siente.

—El color block aparece, pero no para gritar: para respirar. ¿Qué dice esta decisión sobre el papel del color hoy?

Que el color también puede ser pausa. En “Sin más”, los verdes, morados, azules y los acentos en rojo y mostaza funcionan como respuestas emocionales, no como excesos visuales.

Su colección presentada en Fashion Week México fue una de las más esperadas por los asistentes. Foto: Instagram @yakampot

—La dupla conformada por Concha Orvañanos y Mariángeles Reygadas logró renovar Yakampot sin romper su raíz. ¿Cómo se sostiene ese equilibrio entre evolución y coherencia de marca?

Con claridad. Evolucionar no implica traicionar la identidad, sino entenderla lo suficiente como para moverla hacia adelante sin perderla.

—¿Cuándo una colección deja de ser pasarela y se convierte en un armario real?

Cuando cada pieza puede habitar la vida cotidiana sin perder la intención. "Sin más" no busca impresionar: busca acompañar.

Cortes limpios, textiles que acompañan el cuerpo y una narrativa que privilegia la sensación sobre la explicación, eso acompaña su nueva entrega. Foto: Instagram @yakampot

Cuando la moda deja de correr y empieza a entenderse

El paso de Yakampot por el programa “El negocio de la moda” deja claro que profesionalizar una marca no es traicionar su esencia, sino aprender a sostenerla en el tiempo. Desde Madrid, el programa confronta a los diseñadores mexicanos con decisiones que pocas veces se discuten desde lo creativo: estructura, procesos, mercado y viabilidad real.

En ese mismo momento vital aparece “Sin más”, una colección que no busca impresionar, sino acompañar. Prendas pensadas para ser habitadas, para formar un armario real y coherente, donde la serenidad se vuelve un gesto político frente al ruido constante de la industria. Para Concha Orvañanos, todo se resume en una certeza simple pero contundente:

  • “No hay prisa. Lo importante es crecer con pasos firmes, cuidar los recursos y no perder la coherencia con uno mismo”.
“No hay prisa. Lo importante es crecer con pasos firmes”, Concha Orvañanos. Foto: Instagram @concepcionorvananos (Gustavo García Villa)

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