Cultura

“Si puedo dar belleza a las pequeñeces, si soy escritor”: David Toscana, premio Alfaguara de Novela 2026

El autor mexicano es reconocido por El ejército ciego, “una lectura casi mítica de la guerra, poder y resistencia”. Una conversación sobre su gusto por personajes sencillos y su trabajo literario

El escritor mexicano David Toscana se ha alzado con el XXIX Premio Alfaguara de Novela, uno de los más importantes otorgados a una obra inédita en español, por 'El ejército ciego'. Foto: Víctor Lerena / EFE
28/01/2026 |02:08
Yanet Aguilar Sosa
Reportera de la sección CulturaVer perfil

Intrigado por las tragedias, fascinado por los personajes pequeños que alcanzan heroísmos banales —que nada valen ni para la historia ni para el mundo ni para la nación—, seducido por la historia y el lenguaje, y armado de un inquietante sentido del humor, el escritor mexicano obtuvo el Premio Alfaguara de Novela 2026 por El ejército ciego, una novela que, a partir de un hecho histórico del siglo XI, en el que Basilio II, emperador bizantino, ordena cegar a 15 mil soldados búlgaros, construye una obra, la primera escrita en plural y que persiste en contar las vidas pequeñas de pobres diablos.





David Toscana (Monterrey, 1961), residente en , no pensó en el presente al escribir esta novela que el Jurado —encabezado por Jorge Volpi— definió como “una fábula oscura y poderosa” que ofrece “una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia”.

Volpi señaló que ese remoto suceso refleja muchas metáforas sobre la ceguera y la luz de nuestro tiempo y los conflictos bélicos.

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Entrevista con David Toscana Premio Alfaguara de Novela 2026. Foto: Víctor Lerena / EFE

“No pensé mucho en nuestra época porque sé que las novelas piensan por sí solas”, dijo el narrador al recibir el premio dotado de 175 mil dólares, una escultura de Francisco Chirinos y la publicación de la novela, en marzo próximo, en todo el territorio de la lengua española.

Entre los temas que abordó Toscana con los medios mencionó el orgullo del español en EU, “noté este orgullo mexicano y no había reserva, no había vergüenza, no había ganas de ocultamiento”. Y en entrevista con EL UNIVERSAL, el autor de las novelas El peso de vivir en la tierra y El ejército iluminado se dijo admirador del ser humano, que, indicó, “claro, es capaz de construir y de destruir”.

¿Los pequeños personajes te han dado grandes historias?

Tengo inclinación y amor a los personajes pequeños. Los personajes pequeños tienen estos heroísmos, a veces banales, estos heroísmos que son importantes para ellos, pero no para la historia ni para el mundo ni para la nación. Encuentro mucha belleza en estas cosas pequeñas y cuando escribo alguna novela, tengo una mezcla de muchas pequeñeces, pero que al mismo tiempo enaltecen al personaje y de vez en cuando hay lo que, casi universalmente, llamaríamos heroísmo o logros... pienso en Olegaroy, que tradicionalmente llamaríamos un pobre diablo que nadie conoce, pero él se llega a comunicar con el lector.

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¿Pobres diablos que reflejan vida cotidianas?

La vida cotidiana está hecha de puras insignificancias, que a veces tienen un sentido para nosotros y le va dando sentido a la vida, pero lo que quiero dar es un sentido literario a estas cosas. Si les puedo dar un sentido, un significado, algo profundo, y belleza, entonces ya hablamos de que sí soy escritor.

¿Privilegias la imaginación, el lenguaje y el humor?

El humor, tanto en narración como en el día a día es la válvula de escape. La tragedia la conviertes en humor para poderla ver de un modo más amable y que tome un significado distinto... Mi mantra es: “No es lo mismo el acontecimiento que el relato del acontecimiento”. Son dos cosas muy diferentes lo que ocurre y cómo lo relato. Lo que ocurre puede no tener alma, puede ser una acción fortuita. Pero sí como narrador tienes las palabras y la forma de ver... decía Dostoievski: “El secreto está en saber ver”, entonces le das significado, profundidad y belleza.

¿Nunca te faltan las palabras?

La lucha es por que no falten las palabras y uno trabaja mucho el texto para que vengan esas palabras que no suelen ser espontáneas, a veces sí, a veces no. Y siempre te queda la duda si una frase la dijiste de la mejor manera posible.

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¿Disfrutas los silencios, la investigación para cada novela?

Sí, me encanta, parte de lo que más me gusta de mi oficio es trabajar. Para construir necesitas muchos materiales, no sólo la imaginación. Me gusta que para escribir un libro tengo que leer mucho, investigar mucho, tengo que descubrir muchas cosas y por supuesto que esta investigación lo que hace es proporcionarte mucho más ideas de las que tenías originalmente. Todo esto no es para ponerle el andamiaje a tu idea original, es para tener muchas más ideas de las que te tenías en un principio.

¿Ampliaste tu mirada y tus historias viviendo en Europa?

Europa tiene muchísimas historias, tiene muchas guerras, tiene miles de años de historia que siempre me seducen; me seducen por ser foráneo. El foráneo llega con más curiosidad de las cosas y ve cosas que otros no veían; soy la primera persona que en mil 12 años escribe una novela sobre estos ciegos. Y quizás soy el primero porque los búlgaros ya la asimilaron como parte de la historia.

¿Qué te intriga del poder?

Me ocupo menos del poder que de las víctimas del poder. En este caso, sabemos que hay un poder que hizo algo y yo termino contando la historia de los ciegos y no de la persona que los mandó a cegar. Otra vez hablo del personaje pequeño, pero que individualmente tiene mucho qué decir y hacer.

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¿Tu primera novela en plural?

Sí, es la primera vez. Es un ejército que marcha junto, que juntos han perdido la vista, que juntos quieren llegar a casa, que juntos se enfrentan a sus batallas y entonces hay un nosotros. Un nosotros, casi como si hubiera una coreografía.

¿Qué tanto desde tu columna “Toscanadas” cuentas la realidad mexicana?

Casi siempre de lo que termino hablando en estas columnas es de temas muy actuales, pero con instrumentos de hace muchos años. Hablo de los griegos, pero cualquiera sabe que estoy hablando del presente, hablo de algún clásico del siglo XIX, pero estoy hablando de algún evento del presente... Nunca menciono nombres, creo que a AMLO nunca lo mencioné, pero hubo muchas que bastaba leer un poquito para saber que me estaba refiriendo a él.

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