Nos cuentan que guardias de que custodian los del siguen sin recibir su aguinaldo y ahora temen, y con toda razón, que sus quincenas también demoren. Nos explican que la situación es responsabilidad de la empresa de vigilancia, o sea Seicsa, y no del INBAL, como ocurrió en la ocasión anterior. Sin embargo, este lamentable caso que por desgracia se ha vuelto tan cotidiano, nos hace insistir en una pregunta central ¿por qué el INBAL recurre a una empresa que no cumple con los derechos laborales y que propicia este tipo de situaciones? También nos lleva a preguntarnos si le conviene al Instituto que sus museos y las valiosas colecciones de arte sigan custodiadas por un servicio de vigilancia tan precarizado y tan en vilo. ¿Por qué el INBAL no cuenta con su propio servicio de vigilancia y seguridad, con formación, capacitación especializada, y pagos justos y en tiempo y forma? Quizás sea momento de repensar el presupuesto que se otorga al Instituto y que ellos apliquen una solución precisa, legal e igualitaria, tanto para los trabajadores como para el patrimonio que, por supuesto, es de los mexicanos.

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melc

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