Cultura

Orozco y Eisenstein, un diálogo inédito entre dos genios

En el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara la obra del muralista conversa con los filmes del cineasta soviético

Pinturas, dibujos y video de recintos como el MoMA y el Museo de Arte Carrillo Gil forman parte de este recorrido. Foto: MUSA
29/04/2026 |04:23
Frida Juárez Bautista
Reportera de la sección CulturaVer perfil

Por primera vez en salas de museo, el muralista mexicano José Clemente Orozco dialoga con el cineasta soviético Sergei Eisenstein. Este encuentro de dos mentes destacadas del siglo XX ocurre en el Museo de las Artes (MUSA) de la Universidad de Guadalajara, bajo el título Correspondencias. Orozco-Eisenstein.





Entre estas dos figuras surgió una relación de respeto, admiración y amistad; “mi cuate” es como se refirió Orozco a Eisenstein en una carta, cuenta Laura Ayala Castellanos, curadora de la exposición. Situación curiosa porque estos dos artistas en realidad nunca se conocieron en persona. “Cuando Eisenstein llega a México, justamente Orozco estaba en Estados Unidos”, añade Ayala.

Pese a la distancia, los creadores conectaron a través de su obra e incluso fueron fuente de inspiración, referencia e impulso en sus trayectorias. Para empezar, el cineasta conoció México antes de estar físicamente en el país a través de libros donde se mostraba la obra de Orozco.

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José Clemente Orozco dialoga con el cineasta soviético Sergei Eisenstein. Foto: MUSA

“Eisenstein era un devorador de libros. Para documentarse y conocer mejor al país, sabemos que compra al menos dos libros: la novela de Mariano Azuela traducida al inglés, The Underdogs, cuya edición tenía 10 láminas de José Clemente Orozco, ahí tuvo un acercamiento. El otro libro fue de Anita Brenner, Ídolos detrás de los altares, que tiene un capítulo dedicado a Orozco”, detalla la también investigadora.

Ya en el país, el cineasta se ve marcado por los murales que hizo el mexicano en el Colegio de San Ildefonso. Después de esa visita, bastó un intercambio de fotos por carta, Eisenstein retratado por Agustín Jiménez con una calavera de azúcar y Orozco fotografiado por Edward Weston en California, para dar pie a este intercambio.

“Hay un paralelismo entre los dos países, las dos revoluciones, las dos realidades, muy distantes geográficamente, pero que estaban pasando por una problemática que yo veo muy similar: la explotación de los campesinos, la industrialización y su eventual explotación de los obreros. Es un gran momento de anhelo por parte de ambos sobre un futuro más promisorio para las clases trabajadoras”, comenta Ayala.

La curadora pone en diálogo pinturas y dibujos de Orozco con videos de películas de Eisenstein —gracias a prestamos de instituciones como el Museo de Arte Carrillo Gil, Museo Cabañas, y el MoMA— y así crea un diálogo inédito entre ambos, a nivel iconográfico y estético. Por ejemplo, Ayala Castellanos empareja la Escalera de Odessa con un boceto del mural Los aristócratas de San Ildefonso. Entre las claves estéticas que compartieron estos creadores, la curadora identifica la herencia de iconografía religiosa y el uso de la arquitectura.

La muestra estará abierta al público hasta el 2 de agosto.

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