Cultura

MUAC inicia nuevo modelo curatorial

El museo universitario puso en marcha este mes una estrategia transversal para dirigir su programación

Entrevista con Tatiana Cuevas Guevara, directora general de Artes Visuales y del MUAC, Alejandra Labastida, subdirectora curatorial, y Julio García Murillo, subdirector de programas públicos. Foto Hugo Salvador El Universal

El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) empezó una nueva etapa este mes: la programación del museo ya no será decidida sólo por la directora general, que actualmente es Tatiana Cuevas, sino que ahora será de manera colegiada con la Subdirección Curatorial, a cargo de Alejandra Labastida, y la Subdirección de Programas Públicos, a cargo de Julio García Murillo.





“Flexible, poroso, que se transforma sin miedos”, es como la directora Cuevas describe a su museo ideal y esta nueva estrategia de trabajo podría ser la forma de acercarse a esa visión.

“No es que estemos descubriendo el hilo negro”, dice Labastida, quien tras 18 años de trabajar en el MUAC, se convirtió en la subdirectora curatorial, cargo con el que se eliminó el rol de Curador en jefe.

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“La figura del curador autor ya no es necesaria, muchas veces va en detrimento del equipo y la generación de contenidos más ricos”, reflexiona Labastida.

Cuevas explica que este nuevo modelo no significa que cada quien dejará de lado sus responsabilidades individuales, pero sí da luz a una forma de trabajo “más transversal” que ya venían practicando dentro del museo y que ahora se formaliza. En el modelo tradicional el director y curador en jefe tomaban decisiones y ya muy avanzados los procesos se comunicaban con el resto de los equipos, lo que propiciaba “un desfase” y ahora permite la “anticipación de procesos” e “imaginar de manera conjunta lo que sucede en las salas”.

“Lo que creo que articula esta nueva estructura, casi como en un efecto dominó, no es sólo poner atención a problemas y procesos clave en términos contemporáneos, problemas públicos, sino también a poder de alguna manera ir alterando la forma en la que generamos una especie de elegibilidad sobre los procesos del museo en términos públicos”, considera Julio García Murillo.

Además de tomar decisiones conjuntas, esta nueva forma de trabajo también trae consigo dos ejes estratégicos. El primero es una incubadora de proyectos arte-ciencia-humanidades.

“Me parecía una potencia y una riqueza enorme el poder aprovechar estar dentro de una universidad, que tiene a la mano todos estos institutos de investigación. El poder ampliar esta red de colaboración me parecía necesario, no sólo ocupar cuando se necesitara sino desarrollar un sistema para poderlo hacer de manera constante”, dice Cuevas.

Un ejemplo de esta forma de trabajo ya se puede ver en la exposición Desde el umbral, en la que se colaboró con el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) para el programa público. Este intercambio con institutos de la universidad no se limitarán a la curaduría o a los programas públicos, también esperan que se dé en la producción de obras de arte.

El segundo eje es un programa de intercambio de ideas con aliados internacionales, que consiste en colaborar con museos para reflexionar sobre problemáticas que comparten. “Hay preguntas que hace 10 o 15 años no nos hacíamos los museos y nos las estamos haciendo hoy”, añade Cuevas, sobre esta idea que tuvo origen en una serie de colaboraciones y reflexiones que comenzaron durante la pandemia.

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