Walter Block, gurú del anarcocapitalismo y autor de libros como "Defendiendo lo indefendible", está feliz de que el candidato presidencial argentino Javier Milei lo cite e insulte a sus críticos; se opone al pago de impuestos y considera su mundo ideal un lugar donde la gente viva en consorcios, no en países.
El economista estadounidense nacido en Brooklyn en 1941, ex comunista, defensor a ultranza del libre mercado y de libertad individual, sostiene que la vida humana también es una mercancía y que cualquiera debería tener el derecho de decidir hacerse esclavo de otra persona por voluntad propia, aunque aclara que la esclavitud es abominable y que él es partidario de resarcir a los afroamericanos.

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En entrevista, señala que hay cuatro definiciones entre anarcocapitalismo y liberalismo y que todas aceptan el principio de no agresión, la idea de que nadie debe iniciar una agresión contra otra persona.
“Yo soy un anarcocapitalista porque considero que es la postura más consistente con el principio de no agresión. Todas las demás permiten cosas como los impuestos, para mí es ilegítimo que se obligue a alguien a pagar algo que no ha acordado”, comenta Block, que llegó a México para recibir por parte de Grupo Salinas y de su presidente Ricado Salinas Pliego, el reconocimiento “Una vida por la libertad”.
—En "Defendiendo lo indefendible" defiende y plantea la legalización de una serie de personajes, desde padrotes hasta narcotraficantes y delincuentes de cuello blanco, ¿qué beneficio económico, político, social traería esto a una sociedad?
—En el libro favorezco la legalización de estos personajes, desde padrotes, pornógrafos, narcos, pero eso no quiere decir que esté a favor de sus actividades. El libertarismo es una teoría de ley justa, no sobre qué es ético o menos moral. Si estas actividades se llevan a cabo por consentimiento entre adultos estos no deberían ir la cárcel. Eso no significa que las apoye. Durante la prohibición, si tú consumías vino o cerveza, podías ir a la cárcel, y esto está muy en desacuerdo con el principio de no agresión, de la libertad como la conocemos, la teoría libertaria sólo proscribe situaciones de violencia.
Walter Block explica que para los minarquisas o libertarios de pequeño gobierno, representados por Ayn Rand y por Robert Nozick, el gobierno sólo tiene una sola función, que es proteger los ciudadanos de la violencia, con el ejército, la policía y los tribunales. Para los constitucionalistas, encabezados por Ron Paul, alguna funciones del Estado son válidas, como la Oficina Postal. Y añade que los del liberalismo clásico, de Milton Friedman y de Friedrich Hayek, “están abajo de los constitucionalistas” porque añaden algunas otras cosas, como el Estado de bienestar o la regulación de las empresas.

—¿Hay algún límite para el anarcocapitalismo?
—Sí, por supuesto, es el principio de no agresión. Nadie debería iniciar una agresión contra otra persona, la defensa está bien, si alguien te golpea la nariz, golpéalo en respuesta. Son las otras teorías las que no tienen límites, porque permiten toda clase de comportamientos violentos. Algunas personas dicen que el anarcocapitalismo no es realista, yo digo que ya lo tenemos hoy. Si dos individuos pelean, necesitan de un gobierno para dirimir la disputa; si un país pelea contra otro, no hay gobierno mundial, muy poca gente está a favor del gobierno mundial, así que el anarquismo existe de forma internacional.
—¿Cómo concilia la libertad —recibirá un reconocimiento por ello– con su postura respecto del esclavismo, de la esclavitud?
—¿Cuál es mi posición sobre la esclavitud? La esclavitud es abominable, es maligna, es lo más maligno que hay después de los asesinatos en masa. He escrito muchos artículos al respecto. Soy partidario de la reparación del daño para los negros cuyos antepasados fueron esclavizados. ¿Cómo pediría esa reparación si estuviera a favor de la esclavitud? Ahora, voy a hablar de un caso por completo distinto: imaginemos que mi hija tuviera una terrible enfermedad, que necesitara 50 millones de dólares para curarla, que no tengo. Imaginemos que mi amiga aquí al lado es muy rica, más rica que Bill Gates, y siempre ha querido que yo sea su esclavo; entonces ella le paga a los doctores, y yo voy a trabajar a su plantación, doy clases de economía, y ella, como ya soy de su propiedad, puede azotarme o matarme, soy como un gato o una vaca, de su propiedad. En este caso, es buen trato, ambos ganamos.
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“(…) En esta esclavitud voluntaria, esclavitud acordada: yo gano porque valoro más a mi hija que los 50 millones que me da mi amiga aquí junto; y ella valora más mis servicios que esos 50 millones. Este tipo de contratos de esclavitud voluntaria divide a los libertarios: Murray Rothbald pensaba que estos contratos eran inválidos, Nozick, que eran perfectamente válidos; por mi parte, también pienso que son válidos. Esta misma explicación se las hice a The New York Times y ellos interpretaron que yo estaba a favor de la esclavitud de verdad, lo cual para mí es una abominación y no estoy de acuerdo con ella”.
—¿Para usted entonces la vida humana es una mercancía?
—Sí. Todo es una mercancía. La gente debería ser libre de vender cualquier cosa que quiera. Cuando hablo de esclavitud voluntaria hablamos de vender a toda la persona, pero yo debería ser libre de vender mi sangre o uno mis riñones, no sé en México pero en Estados Unidos vender un riñón es un delito, y eso interfiere con el sistema de libertades.
—En EU se valora mucho a sus fundadores. Benjamin Franklin, por ejemplo. Recuerdo una frase suya: “Sólo hay dos cosas seguras en la vida: la muerte y los impuestos”. ¿Qué opina Walter Block de esta aseveración? ¿Por qué dice estar en contra del pago de impuestos si es algo que da funcionamiento a un país, que da seguridad a un Estado, a una sociedad?
—Responderé a ambas cosas. En mi opinión, la muerte y los impuestos son dos cosas muy malas; pero la vida y no impuestos es algo muy bueno. ¿Sabes que dentro de 500 años podremos vivir para siempre, en nuestros cuerpos de 25 años? Queremos vida, no muerte. La razón por la que no tenemos más vida es porque el gobierno nos empobrece, el gobierno toma el 50 por ciento de nuestros ingresos y nos dificulta la vida con lo que nos roba; seríamos cuatro veces más ricos y podríamos vivir para siempre en nuestros cuerpos de 25 años. Así que en lugar de muerte e impuestos quiero vida y ningún impuesto.
“Respecto a que los impuestos dan funcionamiento a la sociedad. No, los impuestos son robo y ningún robo puede ser bueno. Todos los servicios que provee el gobierno: caminos, salud, todo eso, son más efectivos con la iniciativa privada. Un ejemplo, en mi reciente libro The Privatización of Roads and Highways hablo que en México 10 mil muertes al año son atribuibles a accidentes de carretera, en EU son 40 mil por año. Eso es asqueroso. Si una empresa privada los manejara, serían muchas menos muertes. La razón por la cual tenemos buenas corbatas, ropa, agua, es por la competencia. Si tuviéramos una industria privada de calles y carreteras y competencia, entonces estarían peleándose para ver quién da el mejor servicio y todo sería mejor”.

—En la novela cyberpunk de ciencia ficción Snow Crash (1992), de Neal Stephenson, se plantea un mundo en el que ya no existen países ni Estados, sino que la gente vive en grandes consorcios. ¿Esa es su visión del futuro? ¿A eso aspira este “idealismo” suyo como anarcocapitalista?
—Sí, esa sería mi idea. No hay gobierno reinando sobre la gente, todas las actividades que hace hoy el gobierno se proveen por empresas privadas.
—Entre sus admiradores están Donald Trump en Estados Unidos y ahora Javier Milei, en Argentina. ¿Qué opina del gobierno del primero y de la plataforma del segundo?
—Trump hizo algunas cosas buenas, como los Acuerdos de Abraham (entre Israel y Emiratos Árabes) y sus opciones para la Corte Suprema. Y me honra que Javier Milei me haya citado varias veces y haya insultado y dicho groserías a mis críticos.
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