CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La recientemente fallecida artista japonesa Yayoi Kusama, cuyos característicos lunares cubrían toda clase de objetos, tuvo hace más de una década una exposición que causó furor en México, donde los asistentes hasta acamparon para poder verla.
La muestra “Obsesión Infinita” se inauguró el 26 de septiembre de 2014 en el Museo Tamayo, especializado en arte contemporáneo, en la Ciudad de México y, a medida que se acercaba su fecha de cierre del 18 de enero de 2015, la fila crecía y crecía, al grado que se hizo un maratón de asistencia para el cual se registraron casi 10 mil personas que ingresaron durante las 36 horas en las que el museo permaneció abierto ininterrumpidamente.
En total, la exposición recibió a más de 320 mil personas, según cifras del gobierno mexicano. Era la primera muestra retrospectiva de la artista japonesa en Latinoamérica y la primera vez que se registraban tantos visitantes en una exposición de México.

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Tenía más de 100 obras creadas entre 1950 y 2013, como piezas de su serie “Infinity net”, la película “Kusama’s Self-Obliteration” y las instalaciones “Phalli’s field”, “Obliteration room” e “Infinity mirror room”.
La exposición fue organizada por el museo Malba de Buenos Aires, otra ciudad en la que causó revuelo y convocó a 180 mil asistentes, además de provocar la decoración con lunares en las calles aledañas al recinto. También estuvo en Río de Janeiro, Brasilia y Sao Paulo. Tras su paso por México, viajó a Chile.
A lo largo de la carrera de Kusama, su obra también llegó a museos como el de Arte Moderno en Nueva York, el Museo Ludwig en Alemania y la galería Tate Modern de Londres. En 2016 ganó el premio más prestigioso que Japón otorga a sus artistas, la Orden de la Cultura.
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Kusama nació en la ciudad de Matsumoto en 1929. Decía que dibujaba como veía el mundo: cubierto de manchas por las alucinaciones que afirmaba tener desde la infancia. Entró y salió de instituciones psiquiátricas durante décadas.
Se mudó a Nueva York en 1957, donde sufrió años de pobreza y anonimato, pero siguió pintando puntos en obras caracterizadas por la seriación y la repetición. También entabló amistad con artistas como Andy Warhol, Georgia O’Keeffe y Joseph Cornell, quienes elogiaron su estilo innovador.
“Los lunares son fabulosos”, dijo Kusama en una entrevista de 2012 con The Associated Press con su característica peluca naranja y un atuendo de lunares. “Quiero crear 1.000 pinturas, quizá 2.000 pinturas, tantas como pueda dibujar”, agregó.
Kusama murió el 14 de agosto en un hospital de Tokio, informó Yayoi Kusama Studio, sin precisar la causa de la muerte. Tenía 97 años.
“Continuó pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel, y siguió explorando el amor eterno y el alma eterna”, señaló el estudio en un comunicado.
melc