En medio de las celebraciones por la Copa Mundial de Futbol 2026 surge una exposición que invita a observar con ojo crítico las celebraciones deportivas, pues estos encuentros internacionales pueden fungir como una oportunidad de lavado de imagen para gobiernos y empresas.
Se trata de la muestra Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento político, que actualmente se exhibe en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
El recorrido comienza con piezas arqueológicas que representan al juego de la pelota. Es una forma de evidenciar que siempre ha habido un factor político dentro del deporte. En este caso es porque este deporte prehispánico funcionaba también como un medio para limar asperezas entre poblaciones, comenta en entrevista Roberto Barajas, curador de la muestra.

De ahí, se da un amplio salto hasta la Copa Mundial de Futbol de 1934, realizada en Italia y liderada por el fascista italiano Benito Mussolini.
“Sportwashing es un término que ha tenido un poco más de presencia y ha viajado más en las últimas dos décadas. Eso nos habla de cómo en la época moderna, precisamente, se han enfocado mucho más en la parte crítica de cómo el deporte se ha politizado a niveles propagandísticos”, dice Barajas.
En el recorrido cronológico se abordan distintas momentos históricos, como los Juegos Olímpicos de 1936 de Berlín, donde se muestra cómo las multitudes se rendían ante Adolf Hitler; los Juegos Olímpicos de México de 1968, realizados unos días después de la matanza estudiantil del 2 de octubre; la Copa Mundial de Argentina 1978, que se realizó bajo la dictadura de Jorge Rafael Videla y en medio de protestas por las personas desaparecidas o el más reciente Mundial en Qatar, que se dio en medio de violaciones de derechos humanos y esclavitud moderna.
Se exhiben fotografías de archivo, documentos de hemerotecas y algunas obras artísticas de figuras como Erick Meyenberg, Adriana Bustos y Attilio Tuis.
El curador señala que el objetivo de esta muestra es hacer ver que detrás de estos encuentros deportivos hay intereses políticos y económicos, por lo que esperan que el público tenga “una visión crítica con la intención de hacer un poco conciencia sobre estos eventos”.
“El sistema tiene una manera muy sofisticada y muy eficiente de calmar aguas, como de convencer (...). Ese es el costo, el costo del desarrollo de la modernidad”, concluye Barajas.
Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento político podrá visitarse hasta el 2 de agosto.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.