Esculturas de Reforma y Miguel Ángel de Quevedo, de obra pública a aparador y basurero

El arte de grandes creadores sufre de vandalismo, grafiti o robo ya que están en el olvido, nadie las cuida y no reciben mantenimiento

Esculturas de Reforma y Miguel Ángel de Quevedo, de obra publica a aparador y basurero
Fueron inauguradas en 2003, pero no han recibido cuidados. Fotos: Carlos Mejía/ El Universal.
Cultura 11/06/2021 02:45 Sonia Sierra Actualizada 19:47
Guardando favorito...

En el olvido se encuentran las esculturas que un domingo de 2003 inauguraron funcionarios y artistas en el camellón de Miguel Ángel de Quevedo, en Coyoacán; son obras de tres de los más grandes artistas del país: Vicente Rojo, Fernando González Gortázar y Manuel Felguérez.

De estos tres escultores, entre muchos otros, también en el abandono están  varias obras en Paseo de la Reforma, instaladas en 2006.

Leer también: Burocracia retrasa 7 días denuncia de robo de escultura en la colonia Roma

La situación de la escultura en esas dos avenidas es reflejo de lo que en la ciudad le pasa a la escultura pública: es pública y al parecer sin dueño. Con excepciones, esas obras de arte no reciben mantenimiento.

Su presente contrasta con lo ocurrido el día de las inauguraciones: siempre hubo  políticos en su lanzamiento, pero éstos no se vuelven a ver al paso de los años, o prometen proyectos de renovación que no cumplen: en 2017, una vez que el Instituto Nacional de Antropología e Historia autorizó el proyecto de la línea 7 del Metrobús, el gobierno de la ciudad, entonces encabezado por Miguel Ángel Mancera, se comprometió a la restauración de los bienes históricos y artísticos, cosa que no ocurrió.

esculturas_abandonadas_reforma_126593994.jpg
La escultura Banca baraja de Brian Nissen es una de las más visibles y de las más dañadas. Arriba, detalle de Estela pluvial, de la serie de Fuentes, de Vicente Rojo, que también requiere mantenimiento. A la derecha, una muestra de las escrituras, dibujos y grafitis que envuelven las obras. 
 

Los entornos de muchas esculturas contemporáneas se han deprimido, las obras no tienen mantenimiento y, como consecuencia del descuido –entre otras razones— se ha producido el robo de piezas, unas para fundir el bronce, otras porque son reubicadas y acaban perdidas.

 En Reforma, las esculturas históricas no han quedado libres de intervenciones, grafitis, robos (la de Rafael Lucio hace nueve años o los felinos del Monumento a Cuitláhuac, en diciembre de 2020). Aun así, se denuncia y atiende más el caso de las esculturas históricas que el de las contemporáneas.

Leer también: Robos y mutilaciones a patrimonio artístico e histórico de la CDMX

El 2006 fue un año donde llegaron a esa avenida varias series, como “Diálogo de Bancas”, y las “Fuentes”, proyectos impulsados por Isaac Masri (dentista y promotor de arte), y que finalmente fueron donadas a la Ciudad de México. Una de las obras es El Cocodrilo, de Leonora Carrington, de las pocas que se conservan completas, sin embargo no funciona la fuente. En general, las bancas y fuentes,  de gran valor artístico, e incluso económico, sufren abandono y desatención: se cuida más, por ejemplo, cualquier parada de Metrobús que las esculturas de Vicente Rojo, Gabriel Macotela, Manuel Felguérez, Fernando González Gortázar. En el caso de éste último, su banca  en Reforma e Insurgentes  es usada como perchero; al frente de la calle, la de Brian Nissen,  Banca Baraja, está oxidada y desecha.

 Aunque algunas de las esculturas contemporáneas sobre  Reforma se han quedado ahí, nadie las cuida, nadie cuida sus entornos.  Sin placas con el nombre de la obra y del artista, están fracturadas, destruidas, grafiteadas, son utilizadas como aparador, cenicero y basurero.

esculturas_miguel_angel_de_quevedo_126596407.jpg

Las obras de la serie de bancas (eran 71 inicialmente)  han pasado a ser más mobiliario que obras de arte. Una parte fue reubicada en el Centro Histórico, en 2012; pero la carencia de un catálogo de la obra pública es otro problema; generar y concentrar esa información era uno de los propósitos del Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos (Comaep), cuyos resultados nunca se vieron. Aunque se solicitó a la Secretaría de Cultura de la Ciudad información sobre este Comité, la dependencia no respondió a la solicitud (tampoco respondió ante la pregunta de qué pasará con la estatua de Colón, en Reforma).

Otros artistas y arquitectos que crearon obras en Reforma fueron Leonora Carrington (una pieza adicional a la de El Cocodrilo), Alberto Castro Leñero, Yvonne Domenge, Francisco Toledo, Roger von Gunten, Gilberto Aceves Navarro, Irma Palacios, Teodoro González de León, Francisco Serrano, Alberto Kalach, Enrique Norten, Horacio Durán Navarro, Oscar Salinas Flores, Ana María Losada Alfaro, Ivette Lakatos y Margarita Landázuri.

Leer también: Rodin y Picasso, dos titanes a la conquista de la posteridad

“En el caso de las  bancas, que están abandonadas, sería apremiante restaurarlas —dice Isaac Masri—. Eso lo doné, y al donarlas ya  no eres dueño. Pero es lamentable cómo todo se cae. No se cuida la obra pública. Las marchas son otro problema; es una cultura que no hemos alcanzado. De repente quitan la banca ¿a dónde la ponen? No hay presupuesto para mantenimiento”.

En el caso de las tres esculturas de Miguel Ángel de Quevedo, las obras están en pie pero los daños son evidentes: sin pintura nueva ni algún tipo  de mantenimiento, quedaron en el olvido a pesar de estar en otra de las grandes avenidas de la ciudad. Estas obras son Volcán encendido 920, de Vicente Rojo; Homenaje al corazón, de Fernando González Gortázar; y Geometría suspendida, de Manuel Felguérez.

esculturas_abandonadas_reforma_126594009.jpg
Escultura en Reforma de Jeannette Betancourt Díaz, que se usa como basurero.
 

La Ciudad de México tiene  grandes obras públicas de Vicente Rojo; la más reciente, y que el artista inauguró, fue el Jardín Urbano, en el Museo Caluz. Sin embargo, la de Miguel Ángel de Quevedo y la Estela Pluvial, que  era de la serie de las fuentes, están abandonadas y en muy mal estado; no se sabe dónde terminó la pieza de Rojo de la serie de las bancas.  Por otra, parte, la Pérgola Ixca Cienfuegos, también de  Rojo, que está en Ejército Nacional, en Polanco, tiene deteriorada la pintura sobre el fierro.

“Creo que en general toda la escultura pública en México está descuidada; se exhibe y al final no se le da mantenimiento; las autoridades no toman su cuidado, no es una prioridad. Y  parte del problema es el mantenimiento de las obras y del arte público. No hay un plan lógico de mantenimiento”, dice Masri.

cultura-escult2_126594147.jpg
El contraste es la Ruta de la Amistad, conjunto escultórico que gracias a su Patronato ha sido restaurado y mantenido. 
 

El galerista Óscar Román, por su parte, afirma: “Es algo terrible porque es un patrimonio de la nación. La gente lo ve y dirá que es una pieza que está en la vía pública, sin entender que es parte de su patrimonio porque son esculturas puestas ahí para que se disfruten y para que la ciudad se embellezca. Pero lo más importante es  que tienen un costo, la gente ni siquiera imagina el precio que alcanzan en el mercado y, como no la valoran, la someten a procesos terribles. Con el abandono, el clima y el paso del tiempo, muchas veces las esculturas llegan a un estado tan deplorable que ni siquiera se pueden rescatar”.

Leer también: El escultor mexicano Sebastián ingresa a la Academia de Bellas Artes de Florencia

Llevar obras al espacio público es algo que Isaac Masri siempre ha planteado como una necesidad y una alternativa dado que la gente poco va a los museos: “Como la gente no entra a los museos, por eso las sacamos, es llevar al público las opciones. A los museos sólo tienen acceso una élite, que es la misma para artes plásticas, música, teatro, danza, y creo que no es justo. Con este antecedente quisimos llevar a los espacios de la calle lo que está dentro de los muros de los museos, pero también con el propósito de sacar esas piezas para recuperar nuestras calles”.

esculturas_abandonadas_reforma_126594005.jpg

El contraste con estos ejemplos es la Ruta de la Amistad, que a partir del trabajo ciudadano ha sido recuperada. Luis Javier de la Torre, desde hace 27 años encabeza la defensa de la Ruta de la Amistad; creó el Patronato de la Ruta de la Amistad, que ha conseguido recursos para la restauración y mantenimiento; que ha impulsado programas de divulgación de estas esculturas creadas en el marco de las Olimpiadas Culturales de 1968 por artistas internacionales y que ha estado alerta de las afectaciones causadas por el crecimiento de la ciudad:

“El problema principal de la escultura pública es su necesidad de pertenencia: si las obras no tienen pertenencia, prácticamente no subsisten. Las de la Ruta de la Amistad están protegidas desde hace 27 años, es una nota de la iniciativa para hacerlo. En segundo lugar, el arte público debe reinventarse: si las esculturas están ahí paradas, si no hay un sentido nuevo, se van muriendo, ese es el caso de las obras en Miguel Ángel de Quevedo. En el caso de la Ruta, la construcción del Segundo Piso se tomó como una oportunidad para moverlas, para que ahora puedan ser caminadas, antes era imposible llegar a ellas. En tercer lugar es necesario proteger el entorno, si no se protege el espacio publico, se muere la pieza, hay que cuidar que no se construyan puentes, que no pasen cables, que no haya más edificios. Hay que atenderlas todo el tiempo, ahora nos toca cuidar porque a veces algunos llegan a dormir,  o porque crecen las ventas ambulantes que traen desechos, comida, palomas… En 27 años nunca logramos que el gobierno se entere, comprenda lo que buscamos,  no han ayudado, si acaso cortan el pasto… La Ruta es un ejemplo de lo que podríamos hacer como ciudad”.
 

Guardando favorito...

Recomendamos

Comentarios