Este martes 20 recibí un par de noticias a cuál más contrastantes. La primera, fue devastadora. El perfil en Instagram de Opera’s Critic Point confirmó lo que ya era un secreto a voces: ante una creciente crisis financiera, la Metropolitan Opera House anunciaba medidas drásticas que incluyen despidos de personal y recortes salariales significativos para sus ejecutivos. Ante ello, no han faltado quienes exigen que el primero en recortarse sea el sueldo de Peter Gelb, a quien culpan de ahuyentar al público con sus polémicas políticas de programación.
Lo más alarmante ha sido leer que “para estabilizar su presupuesto de 330 millones de dólares, la compañía incluso está explorando la venta de sus icónicos murales de Marc Chagall y los derechos del nombre de su histórico teatro. Como parte de esta reducción, la MOH reducirá su temporada a 17 producciones, una menos de las previstas originalmente, mientras lucha por mantenerse ante en un panorama artístico cada vez más precario”. ¿Se imaginan? Es como si para completar el cada vez más magro presupuesto para la Ópera de Bellas Artes, se organizara una subasta de los murales que Orozco, Tamayo y Rivera pintaron para el Blanquito. Mejor es no dar ideas, aunque, “si llega el tío Donald…”
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Ese mismo día, Marcelo Lombardero hizo pública la programación de nuestra ópera oficial, y la novedad en éste, su segundo año al frente de ella, es que tendremos cinco títulos –tres de ellos con más de las cuatro proverbiales representaciones a las que se limitaban de un tiempo a la fecha-, además de cinco eventos que, entre otras cosas, incluyen el esperadísimo Homenaje a Juan Gabriel y José José que Claudia Curiel le pidió a Arturo Chacón tras escucharlo en Rigoletto el cual tendrá lugar este 8 de febrero, una sobadísima y taquillera Carmina Burana el 17 de mayo, y la tradicional colaboración con el Concurso Morelli a mediados de junio.
Las óperas que presentará Bellas Artes son Ascenso y caída de la ciudad de Mahogany, de Weill, con el anhelado retorno al podio de Srba Dinić y puesta en escena del propio Lombardero, llevando como protagónicos a Rosa Muñoz y Evanivaldo Correa los días 22, 24, 26 y 29 de marzo. Para conmemorar el 150 aniversario del natalicio de Manuel de Falla y en colaboración con la Compañía Nacional de Danza, presentarán media docena de funciones entre abril y mayo de un programa conformado con El amor brujo y La vida breve; otro ansiado retorno será el de Ramón Vargas, protagonizando Werther, de Massenet, alternando elencos entre los que destacan Cassandra Zoé Velásco, Anabel de la Mora y Josué Cerón los días 28 y 31 de mayo, 2, 4 y 7 de junio. Escena, escenografía y vestuario estarán a cargo de Juliana Vascoint y concertará Rodrigo Sámano.
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Arturo Chacón regresará para ser el Cavaradossi de la Tosca que se repartirán María Fernanda Castillo y Yunuet Laguna los días 1, 4, 6, 8 y 11 de octubre, bajo la –hasta ahora- nada memorable batuta de Stefan Lano. Para cerrar temporada, en diciembre 10, 13 y 15 anuncian funciones compartidas de La señora en su balcón, de Luis Sandi, y Cavallería Rusticana, de Mascagni, aunque aún no definen los elencos. Súmese a esto que, a lo largo del año, los alumnos del Estudio de la Ópera presentarán producciones propias del Stabat Mater de Pergolesi (marzo), Le pauvre matelot, de Milhaud (mayo), Lost Highway, de Neuwirth (octubre) e Il trionfo dell’onore, de Scarlatti, y, lo mejor, es que –como dijera Raúl Velasco- “aún hay más”:
Para empezar, los días 19, 21, 26 y 28 de febrero, la Filarmónica de las Artes que dirige Abraham Velez presentará Pagliacci, de Leoncavallo, en el Centro Universitario Cultural, protagonizada por Jéssika Arévalo, Gerardo Reynoso y Gerson Millán, dirigidos por Omar Olvera, el más joven y prometedor de nuestros registas, y si bien todavía no precisan todas sus fechas, en el MOS siguen marcando la pauta desde Monterrey: ofrecerán 14 funciones de El niño y los sortilegios de Ravel, 3 abiertas al público y las restantes destinadas a formar jóvenes audiencias y públicos nuevos.
Como parte de su VI Ciclo de Ópera Mexicana, los becarios del MOS harán investigación y trabajo semi-escénico con tres títulos: la recuperación de Cleopatra, de Melesio Morales; Santa, la ópera inédita de Víctor Rasgado basada en la novela homónima de Federico Gamboa, y Meet John Doe, que Daniel Catán dejó con un avance del 80 por ciento y están concluyendo de la mano de Eduardo Díazmuñoz, uno de sus amigos y colaboradores más cercanos. También como parte de este ciclo harán tres recitales, hoy en Saltillo, y los días 28 y 30 en Monterrey. dedicados a la Canción de Arte Mexicana. Concluirán el año con Falstaff, de Verdi.
En el Estado de México, el Maestro Rodrigo Macías me comparte que el 27 de febrero y el 1° de marzo la OSEM presentará Egmont, de Beethoven, concertado por Teresa Rodríguez, con la soprano Rosa Dávila y Claudio Valdés Kuri como narrador. Para cerrar la primera temporada y ya con él en el podio, el 10 y 12 de julio contará con la gran mezzo Itzeli Jauregui para el que -estoy seguro- será el mejor Amor brujo que se escuchará este año en México, y una semana después harán la ópera Atala de Meneses en versión concierto. Será la primera vez que la escuchemos con orquesta, pues durante su exhumación, realizada el año pasado por el MOS, fue presentada con la orquestación reducida a dos pianos. Para la segunda parte del año Macías destaca la inclusión en la temporada de la ópera surrealista de Kurt Weill Royal Palace (que con Mahogany, será el segundo título de este autor que paladeemos en el año) y, hacia el mes de noviembre, tendrán a la soprano Eugenia Garza como solista de ese maravilloso ciclo que es La Canzone dei Ricordi, de Martucci.
Si hay un mexicano que ha transformado su entorno en favor de la Ópera, ése es el Maestro Enrique Patrón de Rueda. No hay un estado en el país donde este género esté más arraigado que en Sinaloa. Sin embargo, la situación que ahí se vive y los recortes presupuestales han afectado la actividad de este año. Y aunque la proverbial SAS (Sociedad Artística Sinaloense) que patrocina Coppel contempla una Gala Lírica con los ganadores del Morelli pasado, y entre febrero y marzo realizará veinte conciertos para los colaboradores y familiares de sus empleados, como parte de sus convenciones anuales, aún no ha definido todavía si montará alguna ópera este año.
Gracias al apoyo de EFIARTES, la productora Escena77 que dirige Patricia Pérez presentará en el Teatro Ángela Peralta de Mazatlán Un ballo in maschera, de Verdi, este 13 y 14 de marzo. Pérez me anticipa, también, una noticia que me llena de júbilo: dependiendo de cuándo programen el Festival Amado Nervo, ya sea en mayo o en noviembre, coproducirá con el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit y Cultura Mazatlán la dupla Pagliacci/Cavalleria Rusticana concertadas por Teresa Rodríguez, en la que será la primera producción de ópera en gran formato que se presente en Tepic, algo histórico, sin lugar a dudas. Como ven, tendremos muchas oportunidades para encontrarnos.