Cultura

Adolfo Bioy Casares: las cartas de amor herido a Elena Garro

José María Espinasa, autor del prólogo del libro Cartas y poemas de amor entre Bioy y Elena, destaca el valor literario de las misivas que son parte del archivo de la escritora

En el libro hay un dossier con fotografías —retratos en su mayoría—, de Elena Garro. . IMÁGENES: EDICIONES DEL LIRIO/ BUAP
02/01/2026 |04:05
Yanet Aguilar Sosa
Reportera de la sección CulturaVer perfil

Hay una intensa historia de amor en el corazón de las cartas enviadas por el escritor argentino Adolfo Bioy Casares a la escritora mexicana Elena Garro. En las 36 misivas escritas a mano entre marzo y diciembre de 1951 por el autor de La invención de Morel hay un fervor amoroso que comenzó en 1949, cuando se conocieron en París y comenzaron una amistad sustentada en la admiración literaria mutua, y que culminó sin final feliz: ella era esposa del poeta Octavio Paz, y él de la cuentista y poeta argentina Silvina Ocampo, pero tejieron una relación que ha quedado plasmada en el libro Cartas y poemas de amor entre Bioy y Elena. Adolfo Bioy Casares en el Archivo de Elena Garro, recién publicado por Ediciones del Lirio y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).





Entre los tesoros que contiene el volumen destacan dos apartados relevantes: uno con las versiones facsimilares de algunas de las cartas que Bioy le envió a Garro, cuyos originales forman parte del “Archivo Elena Garro” que se encuentra resguardado en la Biblioteca de la Universidad de Princeton; y el segundo es un dossier con fotografías —retratos en su mayoría—, de Elena Garro. Pero también incluye nueve poemas que la autora de Los recuerdos del porvenir, Testimonios sobre Mariana y Andamos huyendo Lola, le escribió al argentino.

José María Espinasa, autor del prólogo del libro, asegura que su propuesta al lector es que lea esta correspondencia casi como se leería un libro de ficción. Así lo propuso en las cartas de Octavio Paz a Elena Garro que también publicó Ediciones del Lirio bajo el título Esta carta está en tus labios (1935). En ambos casos se reúnen cartas de la época de plenitud amorosa.

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Tres de las 36 cartas de amor escritas de puño y letra por el escritor argentino Adolfo Bioy Casares entre marzo y diciembre de 1951 que se reúnen en el libro. IMÁGENES: EDICIONES DEL LIRIO/ BUAP

“El lector debería hacer el esfuerzo de olvidarse de quiénes las escribe y juzgarlas sólo por su valor literario, que lo tienen, que no sólo son un documento histórico sino que también son un documento literario”, afirma Espinasa, quien indica, sin embargo, que el punto de arranque es que son dos grandes autores que se fascinan mutuamente y que en sus cartas dejan testimonio de esa fascinación.

Y justo lo que encanta a Espinasa de esta correspondencia es cómo se da una relación de mutua fascinación entre una mujer talentosa e intensa, y un hombre igualmente talentoso, elegante, guapo, seductor. “A través de sus cartas conocemos también la vida amorosa de Bioy Casares más allá de Elena Garro, su devoción, su fascinación, su atracción por las mujeres, desde una posición además de un hombre de dinero, acomodado, guapo, elegante que tiene ese mundo a su disposición”.

Afirma que leer sus narraciones. tanto de una como del otro, a partir de la lectura de este epistolario, enriquecerá al lector con una serie de armonías, de acompañamientos musicales y literarios. “Si lo que nos interesa es la biografía, nos alimentan con mucha información, y si lo que nos interesa es la literatura, nos entregan un conjunto de textos que deberíamos leer como una novela”, señala Espinasa, quien afirma que en México no son frecuentes los epistolarios amorosos, aunque cita las cartas a Clementina de Gilberto Owen, así como las cartas de amor de Rulfo, las cartas de amor de Arreola, las cartas de Rosario Castellanos a Ricardo Guerra, y las cartas de Jaime Sabines.

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“Yo propongo que estos epistolarios sean vistos por el lector común como una pieza literaria, no tanto como las vería un investigador que está escribiendo una biografía de cualquiera de estos escritores, sino como una narración de una historia de amor”, dice y agrega que las novelas suelen ser historias de amor, incluso las que tienen una característica épica, por lo que estas cartas van a ser un atractivo enorme para el lector, para el investigador, para los aficionados a la literatura de Bioy Casares o la literatura de Garro.

Tres de las 36 cartas de amor escritas de puño y letra por el escritor argentino Adolfo Bioy Casares entre marzo y diciembre de 1951 que se reúnen en el libro. IMÁGENES: EDICIONES DEL LIRIO/ BUAP

Espinasa asegura a EL UNIVERSAL que la prosa narrativa de Bioy Casares está presente en sus epistolarios. Era un escritor profesional, su obra es enorme, tiene muchos libros de cuentos, novelas, ensayos, diarios y esta escritura más íntima y personal no está pensada para que un lector la lea, pero dice que el escritor se tiene que hacer responsable de esa escritura para el futuro.

Estas cartas estuvieron en el mítico baúl de Elena Garro, que dice Espinasa es ya una leyenda, un baúl cuyo interior es infinito porque aparecen inéditos, correspondencias, documentos, como estas cartas de Bioy Casares, que fue el amor de su vida, dicho por la misma Garro.

“La importancia de Octavio Paz para la vida de Elena Garro no la podemos negar. Elena Garro dice en algún momento que el amor de su vida fue Bioy Casares, hay que creerle, no hay que poner en duda la literalidad de esos pronunciamientos, es esa literalidad lo que después nos permite vivir las cartas como literatura”, afirma el poeta y ensayista.

Al autor de Cartografías y Piélago le resulta evidente que en ciertos pasajes de novelas de Elena Garro se pueden reconocer rasgos de Bioy Casares y que Bioy Casares toma para sus ficciones dichos de Garro. “Hay pasajes de Testimonios sobre Mariana, de algunas de sus novelas; sí podemos en determinado momento identificar cuando está haciendo un retrato de Bioy Casares. Hay incluso relatos donde esto es muy obvio, no lo oculta, porque en Elena Garro hay una enorme cercanía entre la escritura de ficción y la escritura autobiográfica”, apunta el poeta y editor que trabaja en un libro sobre la literatura de Elena Garro que publicará este año.

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En las cartas, agrega Espinasa, está el tiempo que les tocó vivir. Está la voz de una mujer que vivió en una época complicada su libertad amorosa, sexual, intelectual, con los conflictos que eso le trajo. “Yo creo que las cartas tienen muchas capas de lectura, desde considerarlas una obra literaria, simplemente un epistolario amoroso hasta la del investigador o si se quiere la del que busca un chisme. Las cartas se prestan a todas esas lecturas”.

Está en esas epístolas su extrañamiento por una Helena —así la firma— a la que ama y desea intensamente, está su desazón ante las vicisitudes de esa relación amorosa a la que no se le ve futuro, están sus pasiones, sus sueños de trabajar juntos en cine, de hacer proyectos, de buscar traductores para sus obras; están sus lecturas, su amigos, sus parejas, sus divagaciones, sus planes de encontrarse en París, en Mar de Plata o en México, de encontrarse y amarse. “Te quiero más que nunca. Eres la belleza del mundo y de la vida. Extrañamente eres una herida que no se cierra”, remata así Bioy Casares su carta fechada en Buenos Aires, el 19 de septiembre de 1951.

Dice José María Espinasa que están sus proyectos, cómo intentaban de pronto colaborar el uno con el otro, buscar traducciones, buscar adaptaciones. “En los dos escritores hay una especie de telón de fondo que es el cine. Elena Garro escribió para cine, Bioy una de sus obras maestras, La invención de Morel, es un gran homenaje al cine, y está el mundo del París de los años de la posguerra en el cual sabemos se desarrolló un importante núcleo de lo que después sería el boom latinoamericano... es un mundo un poco cortazariano en el sentido de Rayuela. No son Oliveira y La Maga, pero son personas enamoradas en un contexto muy preciso”.

El escritor asegura que los archivos de Elena Garro todavía requieren mucho trabajo, a pesar de lo mucho que se ha hecho y dice que lo ideal sería tener las cartas de ida y las de vuelta, tener también las cartas de amor de Elena Garro, y espera que en algún momento aparezcan. “A mí me interesa más que el escritor, su literatura, no quiero juzgarlo, no quiero saber qué pasó, quiero saber qué pasa en las cartas hoy”.

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