En Occidente, cuando pensamos en arte contemporáneo es difícil imaginarlo sin un mensaje de denuncia o crítica de fondo sobre temas sociales como la equidad de género, capitalismo, racismo, diversidad sexual o protesta contra el gobierno, etc. Pero, ¿cómo se aborda el arte contemporáneo internacional en un país como los Emiratos Árabes Unidos ()? Si bien es una nación que se dice abierta a las dinámicas occidentales, es un hecho que no es una democracia, que no tiene libertad de prensa (tan sólo una foto de su gobernante, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, debe salir siempre en la primera plana de sus periódicos) y no existe el derecho a la protesta.

Sin embargo, la 15° Bienal de Arte de Sharjah, organizada por , da muestra de cómo el emirato cultural por excelencia está presente en los debates contemporáneos, en medida de lo posible, que han marcado parte de la agenda occidental. En esta edición, titulada Thinking Historically in the Present (“Pensando históricamente en el presente”), se reflexiona principalmente el tema de la colonización, pero también se abordan temas como el racismo, el género e incluso críticas a regímenes autoritarios.

Este es un panorama muy distinto a lo que se vio en noviembre pasado en el festival de arte Noor Riyadh de Arabia Saudita, país con características similares a los EAU y en cuya capital sólo tienen un museo de arte, pues su propuesta artística se limitó a hablar del Islam, la naturaleza y la belleza, sin hacer crítica o abordar alguna problemática.

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“Las historias y alegorías de Sharjah y el Golfo fueron históricamente mediadas por sabios, cuya intuición ayudó para ser canal y transmisor de mensajes de otros mundos. Estas historias fueron conductos para la acumulación de sabiduría ancestral. Sólo hasta ahora, que mi generación de los años 80 llegó a la madurez, estas epistemologías antiguas han sido atravesadas por nuevos patrones tecnocráticos y neoliberales de dinámica social”, indica en el texto curatorial Hoor Al Qasimi, directora de Sharjah Art Foundation y curadora de la bienal, sobre los temas abordados.

La Bienal de Arte de Sharjah es descrita como pluricéntrica y polifónica, lo que se refleja en la variedad de obras que se exhiben. La muestra cuenta con 150 artistas, provenientes de 70 países, incluyendo a América Latina, que se ve representada con artistas como Doris Salcedo, de Colombia; Flavia Gandolfo, de Perú y Gabriela Golder, de Argentina.

A Reverse Retrogress, de Mary Sibande, trata sobre la protesta Purple Rain, contra el Apartheid. Foto: Frida Juárez / EL UNIVERSAL
A Reverse Retrogress, de Mary Sibande, trata sobre la protesta Purple Rain, contra el Apartheid. Foto: Frida Juárez / EL UNIVERSAL

Entre las obras se puede ver Decolonised Structures, el más reciente trabajo de Yinka Shonibare —artista británica y nigeriana que fue reconocida con la Excelentísima Orden del Imperio Británico— que consta de siete esculturas de imperialistas ingleses a las que resta autoridad al sustituir el bronce por cera y telas de Indonesia que se comerciaban en las colonias africanas. Barbara Walker, también inglesa y actual finalista del premio Turner, exhibe su serie de dibujos Burden of Proof, donde muestra cómo inmigrantes africanos padecieron racismo al ser contratados en sectores severamente afectados tras la Segunda Guerra Mundial.

Por su parte, la artista sudafricana Mary Sibande presenta su instalación A Reverse Retrogress, que muestra a Sophie, una mucama que camina hacia el futuro, dejando atrás una masa de figuras moradas, que hacen referencia a Purple Rain, una protesta que ocurrió en 1989 en contra del Apartheid.

Burden of Proof, dibujos de la inglesa Barbara Walker, finalista del Premio Turner. Foto: Frida Juárez / EL UNIVERSAL
Burden of Proof, dibujos de la inglesa Barbara Walker, finalista del Premio Turner. Foto: Frida Juárez / EL UNIVERSAL

“Creo que nuestra idea preconcebida nos hace creer que no vamos a encontrar narrativas arriesgadas, sin embargo creo que esta discusión está superada(...). Que esto suceda en un país como los Emiratos, me parece muy trascendental”, dice Gina Jaramillo, historiadora de arte mexicana que trabajó en el Museo Jumex y quien visitó la Bienal.

“Esta edición de la Bienal de Arte de Sharjah muestra cómo no ha cambiado su posición como zona de contacto donde diferentes culturas se encuentran, chocan y se entrelazan la una con la otra”, agrega Hoor Al Qasimi.

Arquitectura y descentralización

Llegar a Sharjah ya es una aventura por sí sola, pues requiere dos vuelos de poco más de 19 horas. Pero visitar la Bienal es otro viaje porque está compuesta de 19 locaciones, ubicadas en cinco ciudades distintas dentro del emirato: Sharjah, Al Hamriyah, Al Dhaid, Kalba y Khorfakkan.

El tiempo es valioso. Los organizadores recomiendan dedicar de cuatro a cinco días para hacer el recorrido. Aunque uno tiene como ventaja la vida nocturna de la ciudad, algo natural porque durante el día se pueden alcanzar los 42°C, que hace que los museos cierren a las 21 horas.

Otra ventaja es que en un país tan próspero como los Emiratos, el dinero no es un problema y cuando se trata de cultura, no se escatima.

Signs taken for wonders, de Lavanya Mani, es una pieza textil sobre la economía colonial de la India. Foto: Sharjah Art Foundation
Signs taken for wonders, de Lavanya Mani, es una pieza textil sobre la economía colonial de la India. Foto: Sharjah Art Foundation

La entrada a la Bienal y sus actividades es libre, al igual que el catálogo. Además, los organizadores destinan autobuses gratuitos para dar tours por las exposiciones que están fuera de Sharjah, realizando trayectos que van desde los 40 minutos a la hora.

Hoor Al Qasimi, quien también es hija de Sultan bin Muhammad Al-Qasimi, Jeque de Sharjah, explica que la distribución de las exposiciones se realizó con el ánimo de descentralizar la cultura dentro del emirato.

Aunque se trate de obra plástica, la Bienal de Sharjah también reflexiona sobre las nuevas formas de hacer arquitectura. Entre las 19 locaciones se encuentran edificios de recién construcción, pero también abandonados, que fueron rehabilitados para la ocasión, como lo son una clínica, un mercado, una escuela, una corte y una granja, que se ubica en lo que pareciera un terreno baldío, en medio de la carretera y las dunas del desierto. La reutilización de edificios es una tendencia que ha cobrado fuerza a nivel internacional y que surgió con el objetivo de hacer una arquitectura más sustentable (tan sólo el Premio Pritzker 2023 se otorgó a David Chipperfield, un arquitecto que se ha destacado por dar una segunda vida a edificios que serían derrumbados).

“Ya sea renovando o creando nuevos edificios, la Fundación prioriza las necesidades de la comunidad para evitar la gentrificación, el desplazamiento y la disrupción”, indica la Sharjah Art Foundation. La Bienal de Sharjah termina el 11 de junio.

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