¿Basta quitar monumentos a Colón para descolonizar a México y Latinoamérica? No, dicen expertos

En el marco del 12 de octubre, investigadores analizan el retiro del monumento a Colón, pero aclaran que para hablar de descolonización se tiene que hacer mucho más. ¿Por qué no se habla de derechos indígenas?, cuestionan

¿Basta quitar monumentos a Colón para descolonizar a México y Latinoamérica? No, dicen expertos
En Buenavista existe una estatua de Colón. Fue inaugurada el 12 de octubre de 1892. La escultura fue hecha por Manuel Vilar y el basamento por Juan Agea. Fotos: Berenice Fregoso. EL UNIVERSAL
Cultura 12/10/2021 02:00 Antonio Díaz Actualizada 11:16
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En países como Colombia, Chile y Venezuela se han retirado esculturas de Cristóbal Colón. En México había una que estaba en Paseo de la Reforma 96 y que, sin previo aviso, fue retirada por autoridades capitalinas el 10 de octubre de 2020 y aunque en un principio se dijo que era para trabajos de restauración, luego la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, dijo que era para “descolonizar” esa avenida. Sin embargo, especialistas consideran que esa acción no es suficiente, sino que tiene que estar acompañada de procesos educativos, políticos y económicos; así como dejar de lado la idea de que los indígenas son los “pobrecitos” que requieren ayuda “para salir de esa pobreza”.

Los especialistas también consideran que en “la tónica de la actual administración no hay derechos indígenas”, solamente “políticas asistenciales”.

“No es suficiente con retirar un monumento. A mí lo que me interesa es que los pueblos indígenas no somos, como dice el discurso oficial, unos pobrecitos que necesitamos que nos apoyen para salir de esa pobreza. Somos una nación rica culturalmente. Lamentablemente eso no se refleja a la hora de estructurar las órdenes de gobierno, generar políticas, hacer leyes, inversión de recursos públicos. Hay que hacer más que cambiar una estatua”, sostiene Francisco López Bárcena, investigador de El Colegio de San Luis.

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Foto: Berenice Fregoso. El Universal

El 12 de octubre se conmemora la llegada de Cristóbal Colón al actual continente americano, en 1492. Las estatuas que había en Chile de ese personaje tuvieron que ser retiradas tras una marcha por el aumento en los precios del transporte público. Otro caso similar sucedió durante una protesta en junio de este año, cuando fue derribada la estatua que estaba en Barranquilla, Colombia.

En la Ciudad de México hay dos. Una en la calle Buenavista, frente a la sede de la alcaldía Cuauhtémoc, aunque actualmente se encuentra rodeada de vallas metálicas.

La segunda estatua a Colón estaba en Paseo de la Reforma 96; fue retirada desde octubre de 2020 bajo el argumento de que sería restaurada y fue trasladada al sur de la Coordinación Nacional De Conservación Del Patrimonio Cultural del INAH.

Claudia Sheinbaum indicó que el monumento sería reemplazado por una escultura del artista Pedro Reyes. Después informó que el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México (Comaep) sería el encargado de definir la obra que reemplazaría a Colón y casi un año después, el 14 de septiembre pasado, la jefa de gobierno encabezó el acto “Entrega de firmas para la descolonización del Paseo de la Reforma”.

Karina Ochoa, investigadora de la UAM-Azcapotzalco, recuerda que el término “descolonización” no es nuevo, “lo que pasa es que hoy está tomando preponderancia porque está siendo epistémica y políticamente formulado, pero es un hecho que está presente en toda nuestra historia. Desde 1526 encontramos las primeras rebeliones indígenas y negras en las islas caribeñas”.

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En junio fue derribada una estatua de Cristóbal Colón duranteuna manifestación contra el gobierno en Barranquilla, Colombia. Foto: Berrenice Fregoso. El Universal

En los 90, dice la especialista en sociología rural, la descolonización tuvo un auge importante por la situación geopolítica: “El proceso de descolonización no implica sólo cambiar la narrativa histórica, ese es un primer momento, sino que implica repensar los horizontes de sentido que dan materialidad a la vida actual en nuestros territorios y naciones. Descolonizar es un reto mayor, empiezan con la disputa de las narrativas históricas, pero continua con el cambio de vida, es decir, cambiar la forma de entender el mundo”.

Política e historia

Karina Ochoa indica que el retiro del Monumento a Colón de Paseo de la Reforma “no es lo que va a generar un proceso holístico de la descolonización”, aunque reconoce que tiene relevancia en el rubro de lo simbólico. Sin embargo, señala, para una descolonización debe haber toda una serie de acciones.

“(El retiro del monumento) en aislado no es suficiente, pero se pueden generar procesos que pueden generar alcances mayores en otros terrenos y en otras condiciones. Tiene que ser un conjunto, en términos educativos hay que empezar a construir otra forma de entender nuestra historia y otra forma de pensar nuestro presente. En términos sociales tendríamos que reconocer toda la diversidad existente de acción política que está dirigida hacia la reproducción de la vida de las colectividades. En términos económicos necesitamos un país que tenga capacidad de producir lo necesario para que su población viva con dignidad, entendida como merecimiento, es decir, para vivir como merecemos”.

Para Francisco López Bárcena hubo, supuestamente, una descolonización en 1821, con la consumación de la Independencia. Sin embargo, señala que eso no cambió la situación de los pueblos indígenas, pues “los mestizos que se hicieron del poder siguieron y siguen aplicando a la fecha los métodos colonizadores que aplicaron los españoles durante los 300 años que estuvieron”.

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El basamento donde estuvo el monumento a Cristóbal Colón en Reforma fue ocupado por mujeres para crear una antimonumenta. Foto: Berenice Fregoso. El Universal

Actualmente, en México, dice el investigador, el destino de los pueblos indígenas es decidido a través de un gobierno e instituciones públicas que elaboran, por ejemplo, programas, aprobación de presupuesto o leyes, sin consultarles en lo absoluto.

“Hay un proceso, dicen, ‘constitucional, pero sólo se consulta a algunas personas en particular y algunas personas incluso coinciden con el actual gobierno. Ahí están las caras del colonialismo. Yo nunca he escuchado al Presidente hablar de derechos indígenas. La única referencia que hizo es cuando dijo ‘por el bien de todos, primero los pobres y entre ellos los indígenas’. Esa es la tónica de la actual administración, no hay derechos, hay políticas asistenciales, como fue durante todo el siglo XX, en las mejores épocas del PRI. Es decir, hay que ayudar a los pobrecitos a que dejen ese estado en el que se encuentran y se incorporen a la nación. Si hay un gobierno que ha restringido el presupuesto en las últimas décadas a pueblos indígenas, es este”, declara López Bárcena.

Para poder realizar un proceso de descolonización, sugiere el especialista en Desarrollo Rural, es necesario trabajar en políticas, pero sin dejar de lado aspectos como la cultura y la educación.

“Las políticas actuales son un discurso que busca reivindicar las necesidades de los pueblos, pero no sus derechos. Lo que hace posible la vida de las personas y los pueblos es la memoria histórica y la lengua, quien no tiene memoria no sabe de dónde viene y a dónde va y quien no tiene lengua no puede expresar sus sentimientos, su conocimiento. A los pueblos indígenas les han quitado la memoria y la lengua”, asegura Francisco López Bárcena.

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