En octubre de 2019, al poeta, ensayista y periodista Jeremías Marquines (Villahermosa, Tabasco, 1968) le fue suspendida la beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) —hoy Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC)— con el argumento de que tenía un proceso penal abierto por el delito de violación. La sentencia dictada por una institución cultural violando sus derechos humanos y la presunción de inocencia, no sólo devino en un acto ilegal y anticonstitucional como ha determinado la autoridad judicial al señalar que la dependencia transgredió el principio de igualdad y no discriminación, sino que provocó un daño moral que ha afectado la obra, la trayectoria y la vida del escritor.
La Secretaría de Cultura federal, entonces a cargo de Alejandra Frausto, con base en una petición en la plataforma Change.org —que al cabo del tiempo resultó que fue iniciada por un perfil falso—, y por cuestionamientos que corrieron en redes sociales, determinó, a través del Fonca, retirarle la beca al poeta Jeremías Marquines hasta que presentara “sentencia firme” donde fuera absuelto de los cargos. Una acción ilegal e inconstitucional que además llevó al Fonca a modificar sus Reglas de Operación y su Catálogo de Incumplimientos, y sentó el precedente para la carta de “sanidad moral” que ahora obligan a firmar a postulantes a premios como el Aguascalientes, el Juan Ruiz de Alarcón, y para la Programación de Teatro para Personas Adultas de la Coordinación Nacional de Teatro del INBAL.
Jeremías Marquines, quien es autor de los poemarios Ensayo para simular un petirrojo, Acapulco Golden, Tequila a Gogó y Bordes trashumantes, y ganador de varios premios nacionales, incluido el Aguascalientes, atravesó todo el proceso judicial, incluso la reclusión, hasta ser declarado inocente.
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“Es difícil. De una acusación así es difícil que se salga. Solamente hay dos formas, cumpliendo una sentencia o demostrando absoluta inocencia. No hay otra manera”, afirma en entrevista, desde Villahermosa, Tabasco, donde parte de un hecho: esto es cosa juzgada.
El juicio
El 27 de febrero de 2024, luego de casi siete años de un largo proceso que comenzó en 2017, la jueza de Control y Enjuiciamiento penal en Acapulco, Guerrero, Evelina Ramírez Venegas, emitió la sentencia definitiva absolutoria a Jeremías Marquines. La autoridad determinó su inocencia absoluta y confirmó que la acusación en su contra y su expediente estaban plagados de irregularidades y de falsas pruebas. El 16 de mayo del mismo año, el juez Manuel Ramírez Guerrero, de la Segunda Sala Penal Unitaria, también de Acapulco, Guerrero, emitió la sentencia firme definitiva absolutoria a favor de Jeremías Marquines Castillo.
A partir de 2024, declarado inocente y terminado el juicio penal, el poeta ha interpuesto tres amparos administrativos vinculantes al hecho de 2019 —la suspensión de la beca y la violación de sus derechos y la violación a la presunción de inocencia— contra la Secretaría de Cultura. La resolución de los dos primeros ha sido a su favor. El último de esos tres será resuelto hoy, 12 de febrero, y en éste exige el cumplimiento de la reactivación del estímulo como creador artístico que obtuvo en 2019.
Su batalla por justicia, por lograr la restitución por daño, limpiar su nombre y la exigencia de que la Secretaría de Cultura se disculpe por el “acto administrativo indebido por haberlo exhibido y estigmatizado” continúa. En octubre pasado, Marquines envió, a la secretaria Claudia Curiel, un reclamo de indemnización por concepto de responsabilidad patrimonial del Estado por actos derivados de una actividad administrativa irregular en su contra. De no atenderla, interpondrá demanda.
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A mediados de enero sostuvo una reunión con el abogado de la Secretaría de Cultura y con la abogada del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales. Les reiteró lo que ha sido su exigencia: “Cuando ellos toman esta determinación fuera de la ley sin ninguna atribución y además publican un comunicado que retoman casi todos los medios nacionales y de ahí los estatales y se me viene encima todo este linchamiento, lo que hicieron fue un acto irregular administrativo”.
Marquines asegura que el comunicado que emiten le causó y le sigue causando un daño moral terrible, “he sido discriminado brutalmente de todas las actividades… hay un daño económico bastante grave porque yo tenía una empresa, porque tenía yo trabajos, y todo eso se acabó hasta el día de hoy. Yo no voy ninguna feria de libro, ninguna feria de libro me invita a mí a presentar mis libros. Yo acabo de publicar el año pasado un libro y lo presento marginalmente ahí donde se puede, no en ninguna feria, yo no soy un poeta que pudiera ignorarse, soy un premio Aguascalientes, tengo un montón de premios nacionales, escribo, pero no me invitan a ningún lado. Y esa es una voluntad sistemática de las instituciones de cultura. Lo sigo pagando y mi obra también, no tiene la difusión, no tiene el alcance que tenía”.
Incluso señala que esa acción “absolutamente ilegal”, lo ha perjudicado en la parte profesional, y la vida personal y familiar, “dañó a mis hijas, mi hija se apellida como yo y también es artista. El daño es tremendo y yo no veo otra manera de combatirlo más que con la misma legalidad, con la misma ley. Es lo que he estado haciendo”.
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Marquines afirma que ese daño fue el más lesivo y se lo provocó la Secretaría de Cultura. Reitera que el delito que se le imputo sin garantía a su presunción de inocencia no tenía ningún futuro porque él era inocente. “Yo sabía que eso iba a terminar favorable para mí porque no había existencia de ningún hecho. Esa parte digamos no me preocupaba tanto. Lo que sí me agravó, me dañó, me sigue dañando hasta el día de hoy es lo que hizo la secretaria de Cultura en ese periodo, Alejandra Frausto”.
El no habla de venganza, dice que vieron la oportunidad de hacerle daño. Sabe que Frausto, quien había sido secretaria de Cultura en Guerrero, tomó la decisión: “La determinación fue muy clara, ‘hay que darle’”. Él había escrito de la corrupción en la gestión de Frausto.
“Busco la justicia en el sentido de la restitución, que es imposible completamente, pero sí la restitución hasta donde se puede de los daños que se me han ocasionado, que son el daño moral grave porque la institución sí tiene que disculparse por el acto administrativo indebido de exhibirme, de exponerme al linchamiento, al estigma. Aparte del daño económico causado”, apunta.
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Marquines sigue dando la batalla. En el primer amparo, de junio de 2025, la jueza Yadira Elizabeth Medina Alcántara, pidió a la Secretaría de Cultura federal “la reanudación del estímulo como creador artístico obtenido en la Convocatoria del Sistema Nacional de Creadores de Artes 2019. La Secretaría de Cultura respondió al amparo, cuya resolución es del 3 de diciembre de 2025, habla de discriminación. En 2024 y 2025, Marquines intentó su registro para acceder al SNCA, pero fue rechazado por la implicación que data de 2019.
“Trato de no verlo así en esa gravedad, he aprendido a ver la vida de una manera distinta, más llevadera, para no caer en lo mismo. Y también entiendo que la poesía es más que nada iluminación, y cura ontológica”, pero no deja de apuntar que su caso fueron determinaciones administrativas ilegales injustificadas.
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