Espectáculos

"A los seres humanos nos hace falta reír": Lucila Mariscal

Tras mudarse a La Casa del Actor, la comediante atraviesa una etapa más serena; entre terapias, clases y una vida más pausada, sostiene que el buen humor ha sido clave para afrontar la adversidad y seguir adelante

Lucila Mariscal forjó una trayectoria en la comedia, dentro del cine, televisión, teatro, radio y doblaje. Foto: FERNANDA ROJAS/EL UNIVERSAL
05/04/2026 |04:00
Sughey Baños
Reportera de EspectáculosVer perfil

Hubo un tiempo en que , encarnada en su"Lencha", hacía reír a cientos en México y en Estados Unidos.





Inspirado en su madre y en rasgos de mujeres del norte y del occidente del país, ese humor desparpajado y frontal la llevó a recintos importantes, sostenido además por su formación en el.

Lucila Mariscal forjó una trayectoria en la comedia, dentro del cine, televisión, teatro, radio y doblaje. Foto: Fernanda Rojas / EL UNIVERSAL

Hoy, a sus 83 años, la comediante se adapta a un set muy distinto: una habitación en La Casa del Actor, donde desde hace tres meses se deja cuidar tras haber sufrido dos caídas que le hicieron ver que ya no debía vivir sola.

Club El Universal

Lee también

Los actores Olivia Collins, Manuel "el loco" Valdés, Lucila Mariscal, Mauricio Garcés y Gina Montes (Mujer Maravilla). Archivo de EL UNIVERSAL.

Lejos de lamentarse, la actriz nacida en la Ciudad de México busca ser ejemplo para otros que han llegado a una edad avanzada: entre terapias, clases, misas y un espacio propio, se sabe más serena, pero jamás inactiva.

“No me dan trabajo los empresarios porque piensan que no puedo, pero no saben todo lo que puedo. Estoy sana porque nunca he tomado, fumado ni consumido sustancias, ni me he prostituido; eso lo pueden investigar”, dice entre bromista y seria.

¿Qué sentimiento guarda hacia Lencha?

De mucho agradecimiento, fue un personaje que me dio muchos reconocimientos. Al ser humano le hace falta reír, le hace falta desahogarse, y la risa es una fortuna. A mí me gusta que la gente se ría, que se divierta, y por eso me dediqué a la comicidad.

Lee también

¡Papushos y mamushas! Caracterizada como Lencha, el personaje con el que explotó mediáticamente en los 70 y 80. Foto: Archivo EL UNIVERSAL

¿No cree que Lencha eclipsó a otros personajes?

He hecho más de 40. En Bellas Artes hice tragedia, comedia, drama, hice de todo. Y no, Lencha es muy cercana, me inspiré mucho en mi mamá, que era de rancho. Le copié hasta la palabra “papucho”. Lencha tiene mucho de las muchachas de Chihuahua, de Guadalajara y de Monterrey; por eso es tan extrovertida, pero así era mi mamá, tremenda.

¿Qué tanto le ha ayudado el buen humor?

Mucho. La comicidad me salvó hasta del suicidio, porque varias veces intenté quitarme la vida, y con la comedia se regenera uno por dentro. Eso es lo que hace la risa. Cuando uno da momentos que hacen reír al ser humano, inconscientemente también se ríe uno, y eso te alivia. Ha sido mi terapia.

¿Fue difícil dejar todo para venir a La Casa del Actor?

A mí lo material nunca me ha hecho cosquillas. Soy muy agradecida con Dios, con lo que soy, con lo que he logrado. Nunca he sido materialista, jamás me ha importado ser conocida, ya no digas famosa. Siempre le pedí a Dios trabajo para mantener a mis hijos y darles una carrera, y me dio más.

Lucila Mariscal forjó una trayectoria en la comedia, dentro del cine, televisión, teatro, radio y doblaje. Foto: Fernanda Rojas / EL UNIVERSAL

Lee también

Fue por seguridad...

Sí, porque para las personas adultas mayores hay una inseguridad muy grande si viven solas: les puede dar algo o se pueden caer, como a mí me pasó. Vine a conocer de nuevo la casa, vi que había cambiado mucho, que pusieron elevadores y otras cosas, y me gustó. Entonces dije: sí me voy.

Dijeron que su representante la había dejado aquí...

¿En qué cabeza cabe eso? Él siempre busca mi bienestar, mi seguridad y todo eso, pero eso no le da derecho de venir a botarme, eso sí que no. A la gente se le funde el fusible y dice cosas que no son.

También, de algún modo, es disfrutar lo trabajado, ¿no?

Claro. Ya tengo ese derecho de estar aquí, tranquilamente... y sin ningún costo.

"Otra película de Huevos y un pollo" es el título de la nueva producción de los hermanos Gabriel y Rodolfo Riva Palacio. En la imagen: Lucila Mariscal. Foto: Juan Boites.

Lee también

Ha hablado de cierta distancia con su familia, ¿cómo está esa relación?

Mi familia, casi todos, ya se murieron. Lo que queda de mi sangre es mi nuera, a la que considero mi hija, porque estuvo casada con el hijo que me secuestraron y me desaparecieron; mi hijo que está en Monterrey, que hace tiempo no veo, y mis dos nietos. Mi nuera me habla casi a diario, pero trabaja mucho; mis nietos también han salido adelante en lo suyo. Entonces se han distanciado un poco de mi presencia por lo mismo, pero en realidad todo está bien.

Estar aquí no significa que ya se retiró, ¿verdad?

Claro que no. Hace unos días un doctor me encontró cantando con mi bocinita. Se sorprendió de mi voz y se interesó en ayudarme a hacer un programa para YouTube. Lo veremos pronto. Yo no tengo rencores, tengo mucho amor y si me hablan para trabajar, acá sigo.

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.