AMLO-Gordillo, los acuerdos

Salvador García Soto

Cobertura en 100% de las casillas; espacios públicos para maestros; profundización de la reforma educativa; y —lo más importante para el magisterio— devolverle el sindicato nacional a los ‘legítimos maestros’, son los puntos del convenio...

Una sola ocasión, en una breve llamada telefónica en diciembre de 2017, hablaron Andrés Manuel López Obrador y Elba Esther Gordillo. Fue, afirman allegados a ambos personajes, solo un saludo y una cortesía. Lo demás del acuerdo establecido para que una fracción del SNTE, sobre la que conserva influencia el grupo gordillista, apoyara la campaña del candidato presidencial de Morena, se ha aterrizado con operadores cercanos de ambos equipos que han dado forma a una colaboración —a la que no quieren llamar alianza— que tiene objetivos y puntos específicos en beneficio de las dos partes.

Del lado del magisterio gordillista el enlace con el cuartel de López Obrador es el profesor Rafael Ochoa Guzmán, ex secretario general del SNTE, y quien se encarga de instrumentar las redes de apoyo de maestros de todo el país que colaboran en la campaña de Morena. Ochoa Guzmán ya había operado a favor del partido lopezobradorista en la elección del Estado de México en 2017, en la campaña de la candidata a gobernadora Delfina Gómez, y el mismo modelo de movilización magisterial de la entidad mexiquense, pero ahora perfeccionado y aumentado, se aplica en varias entidades en la elección presidencial.

Aunque Andrés Manuel niega una y otra vez una “alianza” política con Elba Esther, sí ha reconocido una “alianza con los maestros del SNTE y de la CNTE” y hasta le ha dado la bienvenida a su nieto, el diputado René Fujiwara, y a su yerno, el ex secretario de Educación Fernando González, cuya incorporación a su campaña defendió: “¿Para qué tanto drama si están en una actitud incluyente”. Eso sí, también advirtió públicamente que “no habrá cargos” para ninguno de los dos.

Lo cierto es que sí hay colaboración estrecha y real de grupos magisteriales del SNTE bajo la influencia gordillista, inconformes con el liderazgo de Juan Díaz de la Torre, y que trabajan de lleno en su campaña a cambio de algunos compromisos hechos por el candidato de Morena.

Son 4 puntos los establecidos en el acuerdo político no escrito entre López Obrador y las huestes gordillistas del SNTE: 1. Cobertura en 100% de las casillas electorales a través de estructuras a nivel nacional del magisterio preparadas y capacitadas para la vigilancia y defensa del voto el día de los comicios; 2. Espacios en presidencias municipales, regidurías y diputados locales para maestros que colaboran en la campaña; 3. Profundización de una reforma educativa que no se limite al tema administrativo (como la actual) y en la que se vaya al fondo de contenidos y modelos pedagógicos acordados con los maestros; y 4. La exigencia más importante del magisterio que apoya a Morena: “devolverle el sindicato nacional a los legítimos maestros”.

 

Sobre esos acuerdos y compromisos se teje el apoyo de una parte del magisterio oficialista a Andrés Manuel López Obrador. La movilización de maestros en la cobertura y vigilancia de casillas el 1 de julio es estratégica, pues esa fue de las mayores debilidades de López Obrador en las campañas de 2006 y 2012, cuando apenas llegó a cubrir 70 y 90% del total de casillas, respectivamente, en la República, con el agravante de que a algunos representantes los compraron el día de la elección, para que dejaran sin vigilancia los centros de votación. Los maestros, que tienen capacitación electoral y ya han realizado esas funciones, le garantizan una estructura sólida, efectiva e insobornable en distritos electorales estratégicos, para evitar manipulación del voto, pero a cambio el magisterio gordillista quiere de vuelta el control del SNTE y, aunque no hablan de cancelarla, sí piden una “profundización” de la actual reforma educativa, pero “dialogada con los maestros”. ¿Cumplirán las dos partes sus acuerdos?

NOTAS INDISCRETAS…Ver para creer, el autor de la campaña del “Peligro para México” se sumó al fenómeno de “conversión” que experimentan muchos políticos mexicanos, aunque en su caso el consultor español Antonio Solá, al menos aparentemente, no busca un cargo. “Si tenemos condiciones normales, con un INE, árbitro electoral a toda regla, Andrés Manuel, tengo la certeza muy profunda, muy íntima, de que será presidente de la República”, dijo Solá entrevistado ayer en un foro de Comunicación Política. Y cuando le preguntaron si ya no veía vigente que López Obrador fuera “el peligro para México” que él ayudó a construir, respondió: “Para nada es vigente (…) López Obrador ha evolucionado mucho en estos último 12 años (…) un peligro para México hoy efectivamente no lo es”. ¿Qué busca Solá?.. A propósito del consultor español que trabajó en 2006 para Felipe Calderón, hoy es flamante asesor del candidato del PRI al gobierno de Yucatán, Mauricio Sahui y, junto con el consultor catalán Xavi Domínguez, es estratega del priísta que echa toda la carne al asador para intentar mantener la ligera ventaja que le dan los sondeos ante el crecimiento del PAN en la entidad yucateca… Capicúa de los dados. Bueno el tiro.

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