La guerra de AMLO contra los empresarios

Mario Maldonado

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le buscó la cara a los empresarios. En los últimos cinco meses se reunió en privado con todos aquellos que quisieron abrirle la puerta, y tras discutir con colaboradores cercanos su postura en temas álgidos como el del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y las rondas petroleras, la decisión fue que mantendría un discurso radical: si llega a la Presidencia revisará y muy posiblemente cancelará los contratos de ambos proyectos. Es la guerra contra la Iniciativa Privada.

De acuerdo con dos fuentes cercanas al equipo del candidato de la alianza Morena-PT-PES, la postura radical expresada abiertamente desde hace un par de semanas, por un lado fortalece al tabasqueño con su electorado, y por el otro responde al “maltrato” de algunos empresarios y su apoyo abierto a José Antonio Meade.

La realidad es que ninguna de las reuniones que AMLO y su equipo han sostenido con empresarios terminó bien: los hombres y mujeres de negocios le dijeron que no están de acuerdo con su propuesta de política económica ni con su intención de revertir las reformas estructurales. Su preocupación ha sido transmitida sobre todo a personajes como Alfonso Romo y Estaban Moctezuma, quienes han hecho lo posible para intentar moderar su discurso antiestablishment, pero todos los esfuerzos ya quedaron sepultados.

El villano favorito de AMLO es Claudio X. González, el decano del Consejo Mexicano de Negocios. Lo aborrece, pese a que su hijo, Claudio X. González Guajardo, le ha ayudado a apuntalar su discurso anticorrupción con las investigaciones emanadas de su organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, que han exhibido al PRI y al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

En el equipo de López Obrador creen que el riesgo que representa para los mercados ya está descontado por los inversionistas, y prueba de ello es que los mercados no han reaccionado bruscamente, aun cuando las encuestas posicionan cada vez más arriba al tabasqueño.

Lo que sí molesta a AMLO son las encuestas con empresarios y directores de empresas que lo ubican como quien tiene la posibilidad más baja de ganar: sólo 1.5 de cada 10 lo ven triunfador en los comicios del 1 de julio, contra 60% que apuesta a que Meade será Presidente, según Santander.

Cuando AMLO tuvo la oportunidad de intentar reconciliarse con los empresarios que financian el NAIM y a las petroleras que han ganado contratos en México, la desperdició con su analogía del “tigre”.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, ya le advirtió del riesgo que representa no respetar los contratos que se han otorgado para el nuevo aeropuerto, en los cuales, por cierto, están invertidos varios de los empresarios con los que se ha reunido, como Carlos Slim, Olegario Vázquez y Bernardo Quintana.

La soberbia de López Obrador ha llegado a tal nivel que ahora no sólo ha endurecido su posición en contra de las reformas estructurales y el proyecto del nuevo aeropuerto, sino que ya se siente tan seguro en la Presidencia que quiere empezar a tener injerencia en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

AMLO inició ya una afrenta contra los empresarios y, dicen las fuentes, va también por funcionarios cercanos al presidente Peña Nieto involucrados con el aeropuerto, Pemex y la reforma energética. Particularmente, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, y el ex director general de Pemex, Emilio Lozoya. Se trata, además de una estrategia para ganar credibilidad, de revanchas personales como la que quiere jugar Rocío Nahle, su propuesta de secretaria de Energía, en contra de Lozoya Austin.

En riesgo, temporada de pesca de atún aleta azul. Luego de que la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que ahora lleva David Colmenares, detectara que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) es una de las principales dependencias señalada en el desvío de recursos por más de 6 mil 800 millones de pesos, todo apunta a que las irregularidades en la dependencia continúan.

Ahora que está descabezada, pues justo el viernes pasado renunció José Calzada a la Sagarpa para buscar una nueva aventura política y apoyar al candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, las anomalías están saliendo a flote.

Se trata de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca a (Cosapesca), a cargo de Mario Aguilar Sánchez, organismo en donde se sabe que de manera ilegal y arbitraria se ha impedido a las embarcaciones atuneras el salir a pescar el atún aleta azul, producto que el año pasado se exportó en más de 50 millones de dólares.

Y es que el atún aleta azul no está sujeto a una temporada de pesca en particular, ya que es un recurso migratorio que solamente se aprovecha en un periodo de tiempo muy corto antes de que cruce a aguas territoriales de Estados Unidos. Y debido a los fenómenos naturales de los últimos años, la temporada se ha adelantado y el sector pesquero corre el riesgo de que México no aproveche este recurso.

El lunes, más de este tema.

 

 

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