La cerveza con tequila que sabe a todo, menos a eso

Raúl Curiel

Andrés Brizuela y Eduardo Ramírez son dos experimentados tequileros que se propusieron desarrollar hace 10 años una cerveza con tequila, pero como no iban cometer la osadía de “brincarse” las reglas del mercado, como lo hizo Heineken con su producto Desperados, decidieron que su bebida no sería registrada como tal. Latina Ale es el nombre de su concepto que, además de no contener gluten, tiene 100% agave como principal ingrediente.

Desde hace tres años su producto tiene una buena aceptación principalmente en Estados Unidos (EU), a razón de 7 mil cajas de producto al año. Esta bebida se elabora en Zapopan, Jalisco y, al no contener malta, no puede comercializarse en el país como cerveza, como lo establece la Norma Oficial Mexicana. Sin embargo, en EU ostenta comercial y legalmente el nombre de Latina Beer, y está dirigido a un creciente mercado que consume el producto en centros comerciales y puntos de consumo artesanal.

Encontrar la fórmula ideal y los trámites les tomó casi 10 años y fue hasta 2017 cuando su producto cruzó las fronteras y encontró un mercado natural con tasas de crecimiento que se sustentan en la recomendación “de boca en boca” de los consumidores. En el país vecino hay bebedores de productos libres de gluten y un elemento bien apreciado: los lúpulos que le inyectan el amargor y los aromas a la bebida.

Brizuela y Ramírez se asociaron con otros dos inversionistas una vez que encontraron la fórmula ideal para atender un mercado sediento de mezclas orgánicas con el menor impacto negativo a la salud. Lo que empezó con un primer lote de 30 cajas, creció a 2 mil litros y luego a los niveles actuales de 10 mil litros.

Eduardo se preparó con expertos de Alemania, es considerado el maestro cervecero y fue el creador de la fórmula actual, luego de mejoras para poder garantizar la aprobación y entrada al mercado estadounidense.

Por lo pronto, Latina es una cerveza que no sabe a una cerveza convencional. Sabe más a una fruit beer, a sidra y la sensación es distinta; quizás por eso el consumidor la conceptualiza de otra manera. A los cerveceros puristas no les gusta por su sabor ligero y un poco dulce. Pero, a pesar de todo, en diferentes catas han recibido buenos comentarios, lo que se refleja en su aceptación en el mercado estadounidense.

México aún no está preparado para un consumo masivo de este tipo de productos. Como buena cerveza artesanal, el consumidor promedio se toma una o dos, pero después piden otra bebida. Sin embargo, ya se empiezan a valorar esas opciones y ahora están presentes en Ciudad de México, Tijuana, Los Cabos, Guadalajara y Puerto Vallarta.

De la producción de Latina, sólo 10% se queda en México. Los principales mercados en EU son California, Texas, Arizona, Florida y Arkansas. En los centros de consumo se vende en 8 dólares y en puntos de venta en 3 dólares; en México, en centros de consumo cuesta 70 pesos y en puntos de venta 38 pesos.

Me adelantan que se preparan alianzas con marcas de cervezas como Allende, Colimita, y en EU con Blue Moon.

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