Petróleos Mexicanos captó mil 500 millones de dólares tras emitir un bono en el mercado internacional a plazo de cinco años.

De acuerdo con fuentes cercanas a la operación, la tasa con la que se realizó la colocación fue de una tasa de 6.95%.

Tras conocer la operación, las calificadoras Standard and Poor’s, Moody’s y Fitch Ratings se manifestaron cautelosas de la emisión, cuyos recursos obtenidos se utilizarán para para gastos de capital, necesidades de capital de trabajo y para refinanciar la deuda existente.

Revisión de calificadoras

Standard and Poor’s asignó la calificación de emisión en escala global ‘BBB’ a la emisión de Pemex y explicó que las notas cuentan con la garantía que les proporciona Pemex Exploración y Producción, Pemex Transformación Industrial, y Pemex Logística, que garantizan todas las notas en circulación de Pemex.

“Nuestra calificación crediticia de emisor en escala global en moneda extranjera de Pemex se mantiene al mismo nivel que la nota soberana. Esto se basa en nuestra expectativa de una probabilidad de apoyo extraordinario del gobierno a la empresa ante un escenario de estrés financiero.

“Pemex tiene un rol crítico para el gobierno mexicano, tanto desde el punto de vista económico como para la ejecución de la política energética del país. Nuestra evaluación también captura el vínculo integral entre Pemex y el gobierno, que es su único propietario, y considera la elevada participación gubernamental en todas las decisiones estratégicas”, dijo Standard and Poor’s.

Moody’s asignó al bono la calificación “Ba2” con perspectiva negativa, al considerar que la generación de flujo de efectivo y las métricas crediticias de Pemex seguirán siendo débiles en el futuro previsible a medida que la empresa lidia con los bajos precios del petróleo y la alta deuda, vencimientos y subinversión en exploración y producción a favor de una expansión de su negocio de refinación, que ha generado pérdidas por varios años.

Fitch Ratings asignó una calificación de largo plazo de ‘BB-’ al bono de Pemex, la cual refleja el continuo deterioro del perfil crediticio independiente de la compañía, y que muestra la flexibilidad limitada de la petrolera mexicana para navegar la recesión de hidrocarburos dada su carga fiscal, alto apalancamiento, costos crecientes de extracción por barril y altas necesidades de inversión para mantener la producción y reponer las reservas.

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