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Entre la belleza y la confianza

De niña siempre me sentí insegura, no solo de cómo me veía sino de ser yo misma. No importaba cuanto o qué me dijeran de bueno, mi percepción era distinta, poquita. Peor que no le decía a nadie como me sentía, pensaba que me tacharían de loca o quejosa pero igual nadie me podía ayudar si yo no abría la boca para decir. Con el tiempo y los cambios venideros la cosa se fue agravando, y no es que me sintiera fea, solo me sentía rara, diferente y por supuesto no apta.
02/06/2017
00:06
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De niña siempre me sentí insegura, no solo de cómo me veía sino de ser yo misma. No importaba cuanto o qué me dijeran de bueno,  mi percepción era distinta, poquita.  Peor que no le decía a nadie como  me sentía, pensaba que me tacharían de loca o quejosa pero igual nadie me podía ayudar si yo no abría la boca para decir.  Con el tiempo y los cambios venideros la cosa se fue agravando,  y no es que me sintiera fea, solo me sentía rara, diferente y por supuesto no apta.

Nos enseñan a que la belleza es lo que debe de ser, que la confianza en nosotrxs mismxs dependerá en gran medida  de como nos veamos. Así crecemos hasta que algunxs por elección empezamos a desaprender. No quiero definir la belleza como un valor, este ejercicio se puede referir a cualquier capacidad o cosa, sin embargo la belleza externa desgraciadamente es de las más preciadas por la sociedad para cifrar a una persona. Creo que eso debe cambiar urgentemente, pero no solo basta decirlo, es un prejuicio general que debe cambiar desde la trinchera personal.

La seguridad y confianza la podemos crear  a cualquier edad, es decir, si crecimos en un núcleo en el que no se promovía el darse valor por sí mismx, sin darle tanta importancia a la apariencia o a las  altas expectativas sociales, hoy podemos cambiar eso. Hoy podemos desaprender muchas cosas malamente aprendidas en el pasado y cambiar para vivir más tranquilxs y  felices.  ¿Cómo hacerlo? Tratando, cambiando los estándares, despojándonos de los prejuicios hacia los demás y hacia nosotrxs. Se trata de prueba y error, pero si nunca lo intentamos nos vamos a quedar igual.

Hoy podemos descartar el tener que pertenecer a una foto social  y mejor trabajar en nuestro corazón, y estoy segura que si lo hacemos la belleza va a surgir de manera distinta o simplemente cubrir ese requisito  pasará a un plano significativamente  inferior. Cuando nos empecemos a ocupar de lo que realmente es importante seguramente viviremos más relajadxs y menos frustradxs.

Finalmente  es entender que por más que puedas cambiar tu exterior, si no cambias el interior y fijas nuevas prioridades nunca vamos a poder alcanzar el “suficiente”. Nunca seremos lo suficientemente segurxs de nosotrxs mismxs si seguimos midiéndonos con la vara social y con miedos de ser quienes realmente somos.

Twitter @reginakuri

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El objetivo de éste blog es que haya un espacio de consulta y reflexión que nos ayude a abrir temas que suelen experimentarse en silencio.
 

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