¿Y la seguridad de los migrantes en territorio nacional para cuándo?

Pilar Lozano Mac Donald

Desde hace años ya, México además de ser país de paso para los flujos migratorios provenientes de Centroamérica se ha convertido en lugar de destino para quienes, en la búsqueda de mejores condiciones de vida, ven en nuestro país una alternativa de progreso.

De forma paralela, el tránsito de los migrantes de la frontera sur de México hacia Estados Unidos, merece una atención especial de las autoridades migratorias para conocer el número de personas que ingresan, que se estima ascendió a 300 mil en 2018; identificar las rutas de esos flujos; la cantidad que quienes se quedan aquí y en número de quienes cruzan la frontera norte. Esto, a fin de contar con un censo de la población en tránsito y de destino en nuestro país que permita establecer mecanismos de atención, seguimiento y protección.

Lo anterior, por una importante razón: la seguridad de los migrantes en territorio nacional. La detención de un autobús en San Fernando, Tamaulipas, por parte de un comando armado para secuestrar a 22 personas que viajaban en el mismo, y el rescate fortuito de 34 migrantes secuestrados, reabre un oscuro capítulo sobre la inseguridad en nuestro país. Tema que, en la actual administración, se ha querido colocar en segundo plano, anteponiendo en la agenda nacional otras problemáticas no menos importantes pero que parecieran no hacer eco de la demanda ciudadana de frenar los secuestros, homicidios, y en general al crimen organizado.

El secuestro de estas 22 personas en Tamaulipas contiene una doble agravante: Por un lado, la nacionalidad de las personas, que vienen de tránsito de países centroamericanos con rumbo a Estados Unidos y, por otra parte, la evidente falta de coordinación entre las autoridades estatales y federales.
Nos preocupa que México sea calificado como un territorio peligroso para los extranjeros, no solo para los propios mexicanos, y quienes transitan con dirección a Estados Unidos sufran abusos de autoridades migratorias y policiacas, llegando incluso a que se atente contra su libertad e integridad.

¿Con qué cara exigimos respeto a los derechos y dignidad de los mexicanos que viven en el extranjero, particularmente en Estados Unidos, si aquí, en territorio nacional, no podemos garantizar seguridad de quienes van de tránsito en busca de mejores condiciones de progreso en su camino hacia la frontera norte?
Urge establecer mecanismo de seguridad y seguimiento a estos flujos migratorios provenientes de Centroamérica, para tener una reacción inmediata de las fuerzas públicas de seguridad ante este tipo de sucesos. No es la primera vez que ocurren este tipo de actos delictivos en San Fernando, pues se sabe hace un par de semanas atrás ya se habría dado el secuestro de otras personas o como en 2011 supimos de una dramática masacre.

¿Desde ese año a la fecha, que han hecho las autoridades para recomponer el tejido social en una región que muestra abandono y poco interés, como muchas otras regiones del país?

Demandamos de los tres órdenes de gobierno, una investigación exhaustiva que permita dar con los secuestrados, garantizar su integridad y, de confirmarse que son migrantes, respetar sus derechos. Las autoridades migratorias, por su parte, deben trabajar en coordinación con las autoridades locales para dar seguimiento a la población migrante que transite por nuestro territorio a fin de evitar se repitan este tipo de sucesos.
 

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