“México está reprobado en Estado de derecho”

Buscamos que abogados que falten a la ética sean sancionados; las leyes del país están bien, el problema es su aplicación

José Mario de la Garza Marroquín Presidente de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (IRVIN OLIVARES. EL UNIVERSAL)
Nación 23/02/2017 02:22 Astrid Sánchez Actualizada 02:22
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Un perfil basado en la ética y profesionalización continua es el que exige el México para erradicar la corrupción y la impunidad, puesto que el país está reprobado en Estado de derecho.

Se requiere un esquema de profesionalización que “evite que la ley se aplique selectivamente” y se garantice el acceso a la justicia, aseguró José Mario de la Garza Marroquín, presidente electo de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados.

En entrevista con EL UNIVERSAL, De la Garza, quien hoy tomará posesión de su cargo, alerta sobre la apertura de universidades patito de las que egresan abogados que cuentan con un nivel bajo de estudios, lo que señaló como un grave problema para la impartición de justicia.

Comentó que el país atraviesa un momento complicado en la aplicación del Estado de derecho, por lo que su agenda en los próximos dos años se concentrará en asumir una posición activa para señalar lo que no funciona y generar propuestas para modificar el sistema jurídico.

“La implementación de la reforma de justicia penal ha costado mucho trabajo precisamente por eso, porque es una buena estructura de leyes, pero a la hora que la llevas a los tribunales, a la policía, nos damos cuenta de que hacen falta muchas instituciones”.

¿Qué necesita México para lograr un Estado de derecho?

—Es una tarea titánica. México está reprobado en Estado de derecho. En cosas concretas como el acceso a la justicia. México tiene un gran problema con 60 millones de personas en pobreza que cuando enfrentan un problema de justicia difícilmente lo pueden resolver. El problema de acceso a la justicia es uno de los más grandes que debemos resolver.

Tenemos el juicio de amparo que es extremadamente complejo y está enfocado a las personas que tienen recursos y tienen buenos abogados, pero la mayoría de la población no tiene acceso a buenos abogados. Tenemos que simplificar el sistema, que se ha hecho demasiado complejo y la mayoría de los ciudadanos cuando tienen problemas con la justicia acaban no resolviéndolos, acaban incluso haciendo justicia por propia mano.

Hay que generar mecanismos para que un ciudadano común y corriente pueda resolver de forma eficiente sus problemas legales. Lo que tenemos no funciona porque no está diseñado para este acceso general a la justicia.

En la barra nos vamos a sentar a reflexionarlo, queremos darles a los mexicanos las herramientas para resolver estos problemas.

En cuestión de impartición de justicia, ¿en qué está fallando el país?

—México es un país de muchas leyes a nivel federal y local. Lo importante es lograr que México pase a un esquema profesional que evite que la ley se aplique selectivamente.

Tenemos un buen paquete de leyes, donde creo que fallamos es en cómo las aplicamos. El reto es que con lo que tenemos transformemos la realidad. La implementación de la reforma de justicia penal ha costado mucho trabajo precisamente por eso, porque es una buena estructura de leyes, pero a la hora que la llevas a los tribunales, a la policía, nos damos cuenta de que hacen falta muchas instituciones y nos hacen falta abogados que conozcan el sistema y lo puedan aplicar.

Hace falta entender que de poco sirve la creación de estas estructuras si no vamos a invertirle recursos públicos; es un tema presupuestal, un tema de impuestos y dónde se invierten. Hace falta la inversión de recursos de manera eficiente en las estructuras que tienen que ver con la justicia.

¿Cuáles son las prioridades a partir de que asuma el cargo como presidente de la barra?

—Uno de los temas que he planteado, y queremos retomarlo, es la factibilidad de que los abogados tengan la obligación de pertenecer a un colegio y que esto permita un control ético de la profesión, como sucede en otros países. ¿Qué sucede si un abogado viola las disposiciones de ética, comete actos de corrupción, viola el secreto profesional o actúa de forma negligente? Pues hay un colegio que lo vigila, que lo puede sancionar y en otros países pueden perder la cédula profesional. Eso en México no existe.

Nosotros vamos a retomar desde otra óptica, para tratar de establecer una obligación para que los abogados estén certificados.

¿Qué implica esto? Que para mantener tu cédula profesional tengas que demostrar que la tienes vigente, que estás tomando cursos, que estás estudiando y que te estás preparando, y tienes una certificación que te permite resolver de forma diligente los problemas que te están planteando. Un primer punto en mi agenda es cómo vamos a poner en México un control al ejercicio de la profesión. No hemos visto casos donde las cédulas se quiten, se sancionen o se establezca algún control. No podemos tener una profesión que interactúa con el Poder Judicial que no tenga control. Gran parte del problema del acceso a la justicia en este país es esa falta de control en el ejercicio profesional.

¿Cuál es la importancia de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados?

—Estamos por cumplir 100 años. Somos un colegio que está conformado como una institución, somos el colegio que más abogados agrupa. Acabamos de aprobar un nuevo código de ética y el planteamiento de la barra es tener una estructura gremial que permita que los abogados se mantengan vigentes, pero también con control ético. Tenemos un mecanismo para sancionar, con el cual denunciamos a quienes pertenecen a la barra y se puede detonar una investigación.

La barra representa a este gremio de abogados organizado; además, con el paso de los años queremos tener una participación más activa. La barra tiene que volverse como una conciencia jurídica de lo que está pasando en México y tiene que volverse una estructura de propuesta.

¿Qué tipo de perfil de egresados exige México?

—El perfil requiere un estudio muy profundo de todos los temas legales, un compromiso de seguir estudiando, una obligación de asumir una posición ética, que es un gran reto de la profesión. Muchísimos abogados en el país no tienen conductas éticas y son los que participan y fomentan actos de corrupción.

Tendremos que establecer estos controles éticos; tenemos que reforzar el compromiso de seguir estudiando y una visión interdisciplinaria y también la especialización, pasamos de este México donde había un contexto del abogado general que podía resolver los problemas y ahora se ha hecho tan complejo que tenemos que ir buscando especializaciones.

La barra tiene una serie de condiciones de estudio por materia y queremos crear estructuras de especialización. Éste es el gran reto, necesitamos abogados que estén dispuestos a cambiar el país y salir de mala fama que tenemos, de la percepción de corrupción que hay en la sociedad con respecto a los abogados y enfatizar mucho en el código de ética. Mientras no cambiemos ese rumbo vamos a padecer un Estado de derecho muy fracturado y una corrupción como la que vivimos todos los días.

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