Edith teme represalias de sus tratantes encarceladas

La joven vivió como esclava en un departamento en Interlomas; me amenazaron, me dijeron que se las iba a pagar, acusa
Según Rosi Orozco, de Unidos contra la Trata, Edith tenía desnutrición avanzada y depresión al momento de ser rescatada (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
12/12/2016
01:09
Rebeca Jiménez Jacinto
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Huixquilucan, Méx.— “Tengo miedo”, a pesar de que Margarita y Tatiana ya están en la cárcel, “la patrona me dijo ‘me las vas a pagar’”, afirmó con timidez Edith, una joven oaxaqueña que vivió como esclava en un departamento de lujo en Interlomas.

La sentencia de nueve años de prisión que dictó un juez del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México en contra de Margarita y de su hija Tatiana, tras conocer las condiciones de cautiverio en que mantuvieron a Edith en un departamento de lujo de Hacienda del Ciervo, en el fraccionamiento Hacienda de Las Palmas, es relevante porque es el primer caso en el país en que se sanciona a responsables del delito de trata de personas, en su modalidad de trabajos forzados, señaló Rosi Orozco, de la organización Unidos contra la Trata.

¿Cuántas mujeres y menores de edad están sometidos a extenuantes trabajos forzados de más de 16 horas al día, sin prestaciones laborales, mal alimentados y con tratos indignos? En un país donde hay más de 2 millones de trabajadoras domésticas, cuestionó Orozco.

La joven juchiteca, quien fue vendida cuando tenía 12 años de edad, en 15 mil pesos a los dueños de un bar y luego a Margarita, vivió en condiciones de esclavitud en un departamento con calefacción, iluminación gradual, vigilancia privada, teléfonos inalámbricos y tinas de hidromasaje; sin embargo, ella no podía comer lo que había en el refrigerador de doble puerta ni dormir en cama, menos recibir un pago por su trabajo.

Edith no fue la única joven que Margarita trajo de Oaxaca al Valle de México, donde las ponía a trabajar, por eso cuando la chica vivió condiciones de esclavitud, logró enviar un mensaje a sus padres para que no dejaran venir a su hermana menor.

Al ser rescatada, Edith presentaba un cuadro de desnutrición avanzado, depresión y mucho miedo, relató Rosi Orozco; por lo que hoy, aun con la sentencia de nueve años de condena de las mujeres que la esclavizaron, la joven oaxaqueña necesita apoyo sicológico, de la PGJEM.

Con miedo, Edith asistió cinco veces al tribunal, donde Margarita y Tatiana aún libres, “me amenazaron, decían que se las iba a pagar”, por eso hoy la oaxaqueña, pese a que sus patronas están recluidas en el penal de Barrientos, teme salir a la calle y que la familia que la tuvo esclavizada sepa su paradero.

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