"Mi padre decía que la gente podía llegar a nuestra bodega con un apellido propio, pero que invariablemente tenía que salir con el que ostenta nuestra bodega: Allegrini," dice con una sonrisa Marilisa Allegrini, dueña de una de las casas más representativas de Valpolicella, una tierra que concentra, al este del Veneto, entre Verona y el Lago Garda, a algunas de las familias más prestigiadas en el panorama del vino italiano, inspiradas, entre otros motivos, por el noble signo del Amarone, "el vino que siempre da el momento de placer."
Nominada por Wine Enthusiast como el Personaje del Año en 2015, Marilisa tiene también el orgullo de ser copropietaria de la empresa que en ese mismo año la guía Gambero Rossocalificó como La Mejor Bodega del Año. "Reconocimientos de este tipo brindan una satisfacción enorme ya que son una retribución a un esfuerzo colectivo, a toda una vida de intenso trabajo. Diariamente trabajamos con el objetivo de hacer un vino único e inconfundible. Mi padre nos enseñó a amar y respetar las tradiciones, pero también a buscar la innovación en todos los terrenos," expresa Marilisa, quien además es copropietaria de San Polo, en Montalcino.
Por otro lado, el Amarone Classico DOC es el excelente ejemplo de la obsesión de la familia Allegrini por la perfección, llevando el concepto de este vino "inventado" en los años cincuenta del siglo pasado, y con antecedente en el Recioto romano y en el Retico de los antiguos vinicultores, a terrenos que rompen los esquemas en la percepción del appassimento y expande las posibilidades gastronómicas.
