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Con 86 años de antigüedad “La Nieve de Ramos”, una Ford “A” encabezó el desfile de 638 camionetas pick Ups Clásicas, procedentes de 20 estados, que este domingo estableció una nueva marca mundial y consiguió el Guinness World Records para Saltillo, Coahuila y México, y se lo arrebató a Arlington, Texas, Estados Unidos, que lo tenía por 451 camionetas.
Además de las reliquias automotrices también se logró el más alto número de Pick Ups en la historia internacional, marcas Ford, Dodge y Chevrolet.
El Director de Guinness World Records para América Latina y juez certificador, procedente de Nueva York, Carlos Martínez, contabilizó las 638 camionetas y al corroborar que se superó la marca anterior y se sentó un nuevo precedente a nivel mundial entregó la constancia a Héctor Horacio Dávila Rodríguez, coordinador del Record.
Se registraron 679, pero 15 no llegaron, por eso el recorrido lo iniciaron 664 trocas viejas, de más de 30 años de antigüedad, de las cuales 26 carcachas se quedaron a medio camino porque se descompusieron.
Unas se veían impecables, recién reparadas y pintadas, de rojo, naranja, verde, amarillo y colores vistosos, como si acabaran de salir de la agencia, aunque también había otras descarapeladas, donde iba la familia completa, hasta los abuelitos o compadres y amigos, con la sombrilla para taparse de los rayos del sol.
Partieron de la Plaza Galerías, doblaron en el Boulevard Venustiano Carranza, siguieron hasta Francisco Coss y regresaron al punto de partida, las manejaron sus dueños o alguno de sus hijos, amigos o compadres, quienes asistieron a la exposición de autos clásicos que se instaló en el lugar.
Los participantes son de los estados de Veracruz, Yucatán (Mérida), Estado de México, Distrito Federal, Quintana Roo (Cancún), Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí, Zacatecas, Nuevo León (Monterrey), Tamaulipas, Durango, Coahuila (Saltillo, Torreón y Piedras Negras, principalmente), entre otros, únicamente un paisano vino de Austin, Texas, Estados Unidos.
Fue un evento histórico, convocado por la Asociación de Autos Clásicos de Saltillo, que preside Hugo Rábago Mier, quien presumió una unidad modelo 1959, completamente reparada.
Al paso de las unidades niños y jóvenes, admiraron y se sorprendieron al conocer trocas que algunos solo han visto en las películas del siglo pasado, como “La Calandria”, “La Carmela”, La Bartola” y “La Chabela”, marca Chevrolet , de la familia Aguirre que las ha tenido durante tres generaciones.
La primera, de esas cuatro “La Calandria” con más de medio siglo que fueron último modelo, la manejaba Walther Ulises Aguirre González, quien iba con sus dos hijos pequeños Daniel y Kike, de 5 y 7 años de edad, felices y sonrientes disfrutaban los tesoros de su familia que se dedica a reparar vehículos viejos.
“Un señor, ya de edad, del vecino municipio de Arteaga, vino en una troca a la que le dice La Abuela, está hecha pedazos, con el parabrisas quebrado, sin copas en las llantas, la pintó con un spary de bote y se la trajo a participar”, relató Héctor Horacio Dávila, fundador de la Asociación de Autos Clásicos de Saltillo y coordinador del evento auspiciado por la agrupación con el apoyo del Ayuntamiento de Saltillo y el Gobierno del Estado.
“ME COSTÓ 500 PESOS”
Dávila Rodríguez, autor de la idea y organizador del encuentro que culminó con la marca mundial de este domingo, se fijo como meta mantener el record, y está que no cabe de dicha porque “pasamos a la historia”.
Platicó a “EL UNIVERSAL” que cuenta con 10 vehículos antiguos y hace como 40 años que consiguió la camioneta color turquesa que encabezó el desfile, en la que iba el alcalde de Saltillo, Isidro López Villarreal,( quien pagó 25 dólares de la inscripción).
“La mía es una troca Ford A, modelo 1929, es la más antigua de todas las que desfilaron, la compré de oportunidad, cuando tenía 14 años de edad, fui a una carpintería cuando vi que la estaban sacando y pregunté que a dónde la llevaban, me dijeron; La Vamos a vender al kilo, por chatarra y me la dejaron en 500 pesos”.
Relata que la bautizó como “La Nieve de Ramos” porque en ella vendían nieve del vecino municipio de Ramos Arizpe y así se le quedó.
Entre las foráneas había una Fargo de Zacatecas que su dueño le llama “La Cucaracha”, ya toda oxidada, pero está preciosa, platica feliz de haber logrado el objetivo de reunir a las auténticas reliquias automotrices que fueron vistas por miles y propiciaron una derrama económica de al menos 6 millones de pesos, según estimaciones de Turismo Municipal.
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