El reto de la vivienda accesible en el mundo

Enrique de la Madrid

En su edición más reciente, la revista National Geographic dedicó una serie de diversos artículos al tema de las ciudades, y uno de los que más llama la atención es la problemática que enfrentan muchas personas alrededor del mundo para costear una vivienda cerca de sus lugares de trabajo o, simplemente, en alguna zona céntrica de la ciudad.

Por ejemplo, en San Diego, California, 1,500 personas duermen diariamente en sus automóviles en una de las 35 ubicaciones que ofrece el programa Estacionamiento Seguro de la ciudad. Los estacionamientos cuentan con sanitarios públicos y la gente paga por acceder a duchas comunitarias.

El proyecto de Estacionamiento Seguro comenzó en Santa Bárbara, también en California, hace más de una década y ya se expandió por toda la costa oeste de los  Estados Unidos. Según el artículo, muchos de los residentes provienen de familias que vivieron en la región durante generaciones, pertenecieron a la clase media pero enfrentaron dificultades financieras al perder su empleo, por un aumento significativo en el alquiler de su vivienda, un divorcio, una eventualidad médica o incluso por alguna adicción.

Lo deseable es que las personas vivan cerca de sus trabajos o escuelas y que hagan su vida diaria sin la necesidad de recorrer grandes distancias, pero eso no es costeable para la mayoría de la gente, inclusive en ciudades ricas que aglomeran a personas con ingresos altos.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Hong Kong, la ciudad más cara del mundo para comprar una vivienda. Un trabajador bien calificado del sector servicios en Hong Kong,  ciudad que se caracteriza por tener uno de los mejores niveles salariales en el mundo, necesita trabajar más de 20 años para poder pagar un apartamento de 60 metros cuadrados cerca del centro de la ciudad, un trabajador poco calificado no podría aspirar a ello.

Un departamento de 22 metros cuadrados cuesta, en promedio, un millón de dólares en una buena zona de Hong Kong. El metro cuadrado promedio en la ciudad supera los 300 mil pesos y es tan caro que los arquitectos están construyendo casas de 10 metros cuadrados hechas con tuberías de hormigón.

En países ricos como Nueva Zelanda, muchos votantes demandan prohibir la venta de viviendas a extranjeros, ya que el mercado inmobiliario se ha encarecido para los habitantes de la ciudad, mientras que los inversionistas extranjeros no siempre se mudan a Nueva Zelanda una vez adquirida la casa.

Este problema global de encarecimiento de la vivienda ha generado que a los millennials se les conozca como la generación que no pueden comprar una casa, ya que los precios en las ciudades han subido tanto que es prohibitivo.

El problema es bastante complejo y no se soluciona simplemente con construir más viviendas a las afueras de las ciudades, ya que la gente necesita estar cerca de sus centros de trabajo o estudio.

Por ejemplo, más del 20% de la infraestructura inmobiliaria de China está desocupada y esto sucede en parte porque el gobierno apoya la construcción de grandes y bien planificados complejos urbanos que, a pesar de ofrecer grandes ventajas, tardan años en llenarse, tiempo en el que se les conoce como ciudades fantasma. La gente no quiere alejarse de los lugares dónde encuentra sus necesidades laborales, de consumo y desarrollo satisfechas.

Por otro lado, en la zona metropolitana del Valle de México comprar o alquilar una vivienda que está alrededor de las principales zonas de trabajo es muy caro, mientras que la opción de vivir en desarrollos habitacionales a las afueras de la zona metropolitana implica un deterioro en la calidad de vida por las horas de traslado y los constantes asaltos en el transporte público.

Únicamente del Infonavit hay 600 mil casas abandonadas, y muchas de ellas están en esa condición debido a la considerable distancia que se tiene que recorrer hacia los centros de trabajo. Además, según el Secretariado Nacional del Sistema Nacional de Seguridad Pública,  en enero y febrero de este año se cometieron más de tres mil robos, la mayoría con violencia, en el transporte público colectivo de la zona metropolitana de la Ciudad de México (Ciudad de México y Estado de México).

De acuerdo a varios expertos, debemos acelerar la densificación de las ciudades, así como  aprovechar el avance tecnológico para incrementar el trabajo remoto e inclusive reducir jornadas laborales para evitar la saturación de vialidades y del transporte público, lo que mejoraría el nivel de bienestar de las familias, especialmente aquellas que viven en las partes más lejanas de las ciudades.

En próximas entregas elaboraré sobre algunas propuestas para enfrentar el problema de vivienda accesible en las ciudades, así como algunos proyectos innovadores para el diseño de ciudades en el futuro, los cuales tienen mucho potencial para resolver problemas de movilidad urbana y vivienda.

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