[Publicidad]
San Diego.— Fue domingo, no podía ser otro día, cuando se disputó la “primera final” de lo que a la postre se volvería la Copa América. El torneo celebrado entre el anfitrión Argentina, Uruguay, Chile y Brasil era a puntos, y todo se definiría en el duelo entre argentinos y uruguayos, en el llamado Clásico del Río de la Plata. Los locales debían ganar para llevarse todo, los visitantes, con un simple empate pasaban. Era un domingo de 1916, y quién lo iba a decir, la final acabaría hasta el lunes.
El estadio de Gimnasia y Esgrima en Buenos Aires estaba a reventar y lucía sus mejores galas al momento en que el árbitro dio inicio al juego, un juego añorado, soñado, un juego que duró escasamente cinco minutos, porque era tal la euforia que la gente invadió el campo…. El partido se tuvo que suspender.
Al otro día, un lunes, con mayor seguridad y sin sobrecupo, el juego se reanudó, seco, duro, sin goles. Uruguay se coronaba campeón de la primera Copa América que aún no llevaba ese nombre.
[Publicidad]
Más información

Estados
Liberan a empresario joyero secuestrado en Culiacán, Sinaloa; regresó a su hogar sano y salvo

Espectáculos
Lenny Kravitz se convierte en Ken: el muñeco tiene sus tatuajes, rastas y hasta un recuerdo de su mamá

Nación
Buscan amparar a ejidatarios y comuneros ante despojo de tierras; iniciativa es analizada en Comisiones

Universal Deportes
Javier Hernández lanza la primera bola en juego de la MLB; celebra la Herencia Hispana en Estados Unidos






