Negocios que transforman

Pocas empresas realmente innovadoras pueden hacer lo que muchas otras no, así que para que la economía crezca es necesario un mayor impulso para la creación de este tipo de compañías

ILUSTRACIÓN: ROSARIO LUCAS. EL UNIVERSAL
Cartera 02/08/2016 01:50 Mariana F. Maldonado Actualizada 12:45

Hablar de emprendimiento de alto impacto en un país como México, en el que casi la mitad de la población es pobre, es un imperativo. Lo es porque justo esta forma de crear empresas es la que logra en realidad una transformación social a través de la generación de empleos y del mejoramiento del entorno. Si las políticas públicas son insuficientes, las empresas son aquellas capaces de generar estos empleos y este impacto en la sociedad en la que se desenvuelven.

Linda Rottenberg, cofundadora y CEO de Endeavor, explica en un artículo para CNBC la importancia de este tipo de creación de empresas en el mundo actual y asegura que éste es la respuesta a la necesidad de empleos que existe a escala mundial.

“Especialmente cuando se trata de mercados emergentes, hay una creciente conciencia de que el espíritu empresarial es la mejor respuesta a la alta tasa de desempleo. Pero no cualquier tipo de iniciativa empresarial: la capacidad empresarial de alto impacto”, asegura.

Rottenberg pone como ejemplo a México y se pregunta, ¿Qué hace falta para hacer crecer el PIB de un país 1%? En México, se necesitarían 273 mil microempresas para hacerlo, pero sólo 105 compañías medianas de alto impacto. “Si quieres hacer crecer una economía, necesitas apoyar a emprendedores de alto impacto”.

Así, en México es cada vez más común escuchar de emprendimiento de alto impacto. Existen entidades como Endeavor, Ilab (cuya sede está en Veracruz) o Wayra, las cuales se dedican a impulsar el emprendimiento de alto impacto desde varias trincheras, e incluso el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) tiene habilitada la convocatoria 3.3 la cual está dirigida a apoyar a emprendedores de este tipo.

¿Por qué se emprende?

En México, muchas veces se hace por necesidad. Es decir, las personas necesitan encontrar una fuente de ingresos y la opción viable es el establecer un negocio.

Marcia Villasana Campos, en el informe de México del Global Entrepreneurship Monitor, asegura que es necesario diferenciar el emprendimiento con potencial de crecimiento, el tradicional y de bajo impacto y el emprendimiento al que los individuos recurren como una forma de autoempleo. Entre estos tres, el que realmente tiene la capacidad de transformar y de mover la productividad son los primeros, en los que el ingrediente clave es la innovación, explica.

Este último funciona más o menos así: “El emprendedor identificará una oportunidad en el mercado, buscará los recursos para aprovecharla y creará una organización capaz de desarrollar, producir y comercializar un producto o servicio para satisfacer la necesidad identificada en el mercado. La creación de una empresa es el resultado de los esfuerzos anteriores”.

De acuerdo con los resultados obtenidos por este estudio, a mayor nivel de desarrollo en los países, mayor es la proporción de emprendedores que inician una empresa por necesidad. En México, 51% de los emprendedores en etapa temprana declaró temer motivos de oportunidad al iniciar su empresa.

Varios expertos en el tema coinciden en que el emprender a estos niveles está relacionado con un cierto nivel de independencia, es decir, el emprendedor de alto impacto tiene, en el caso de que fracase, una red que lo va a respaldar en este momento difícil.

“Hay un patrón en todo el mundo, no sólo en México, de que la gente que emprende tiene un cierto nivel de seguridad económica y una red que lo va a cachar. No todo el mundo tiene esa oportunidad, hay gente que lo puede perder absolutamente todo. Desgraciadamente el emprendimiento de alto impacto suele estar ligado a un nivel socioeconómico”, explica Adolfo Babatz, fundador y director de Clip, una startup mexicana que ofrece la posibilidad a los negocios de aceptar pagos de tarjeta de crédito.

En este sentido, los especialistas coinciden en que es necesaria la “democratización” del emprendimiento de alto impacto. “Organismos de gobierno deberían apoyar el emprendimiento a niveles socioeconómicos más bajos, para generar una red de apoyo que permita emprender a todos los niveles”, asegura Coni Riveros, directora de NUMA México, una red de innovación global con sede en Francia.

Las características que suelen caracterizar a un emprendedor de alto impacto, según las ha identificado Endeavor son: Al menos seis años de experiencia profesional promedio en su sector; la identificación de una necesidad (este emprendedor la fue a proponer al corporativo donde trabajaba y no le hicieron caso, por ejemplo) y son personas con cicatrices que logran aguantar desilusiones de emprendimientos previos.

“Sí hay casos como el Pollo Feliz o Mr. Tenis que son casos de emprendedores que bajaron de la sierra Tarahumara o de lugares más hostiles al emprendimiento, lo hicieron por hambre y es muy admirable, pero estadísticamente son excepcionales. Es algo común en todo el mundo”, explica Vincent Speranza, director general de Endeavor México.

Trabajar en grupo

¿Qué es lo que hace a una startup competitiva? Varios factores, según identificaron diversos emprendedores y especialistas.

El primero, es el tener un buen equipo. Ya se acabaron las empresas de un solo “hombre orquesta” encargado de resolverlo todo al interior de su propia organización.

“Hace diez años veíamos a emprendedores solitarios; hoy hallamos a equipos complementarios. Si hemos visto una evolución. Cada vez hay más equipos. El ecosistema ha evolucionado”, asegura Vincent. Esto es importante porque el tener un equipo balanceado hace que la empresa pueda tener puntos de apoyo en distintos momentos de su vida, ya que cada miembro tiene distintas habilidades que lo hacen ser una parte complementaria.

Pero no sólo es tener un equipo, sino que éste se sienta motivado. Para ello es necesario tanto los incentivos (económicos y no económicos) como el que este grupo esté bien organizado a través de un organigrama y tenga metas claras, tanto individuales como en colectivo.

La clave es que todos tengan un rol con incentivos y responsabilidades muy claras y bien asignadas, ya que esto le va a permitir al emprendedor deshacerse de cosas que puede delegar y concentrarse en atender dos o tres. “Mi jefe en Paypal me decía: ‘Necesitamos crecer 100% al año así que necesitamos gente que pueda crecer 100% por año’”, asegura Adolfo.

Una startup va a necesitar dinero para crecer y para ello un equipo que la respalde. Vincent Speranza, de Endeavor, asegura que en la vida de estas empresas hay dos etapas muy marcadas: la de startup y la de scaleup. Esta última es cuando la organización empieza a crecer, y en éstas también es importante la labor en grupo: “En startup el seed sí lo puedes tener como emprendedor, pero en scaleup nadie invierte si no ve a un equipo detrás que da confianza”.

Para proyectar esta confianza es necesario generarla al interior del grupo y uno de los elementos para lograrlo es la claridad que tenga el empresario hacia el grupo que lidera. “La claridad genera confianza”, asegura Cori.

“¿Cómo es posible que la gente haya aguantado en nuestro barco? y cuando me pongo a analizarlo, es por la claridad de lo que la gente tiene que estar haciendo”, explica Rodolfo Corcuera, CEO de Aliada, una startup que conecta a profesionales de limpieza.

Pedir ayuda

Una startup necesita dinero y asesoría para vivir y para crecer. Más allá de señalar de manera forzosa una única opción de lugar al que se tiene que acercar un emprendedor para que le ayude a crecer —incubadora, aceleradora, organismo público— él tiene que ser capaz de aprender a escuchar consejo y a pedir ayuda en las áreas en las que no es especialista y en las que necesita hacer cambios.

“Más que tener una aceleradora o un organismo público, es necesario encontrar un mentor con el que puedas tener una relación muy cercana y le puedas llamar en la madrugada”, explica Rodolfo. Lo que por supuesto se necesita son inversionistas. Y esta ayuda puede (y debería) de venir de ellos.

“Lo peor que se puede tener es un mal inversionista. No sólo se trata de aceptar el cheque”, asegura Adolfo. Es necesario investigarlo y analizar su entrada a la empresa.

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