Santa Clara.— A través de todas las semanas de la temporada de futbol americano colegial de Estados Unidos, que incluyó altibajos, se esperaba que Clemson y Alabama disputaran la final, lo que nunca se pronosticó fue el resultado.

Y es que Clemson dejó para la historia una lección de cómo superar al programa maestro de la NCAA, al derrotar a Alabama 44-16 y con ello conseguir su segundo título nacional en tres años.

Los Tigers llegaron a California desfavorecido en las apuestas y se marchan con el trofeo de campeonato, y de paso, con el marcador mas holgado que se le propina al mejor ranqueado de la lista.

En 2013 Alabama derrotó por 28 puntos de diferencia a Notre Dame, una estadística que como “marea carmesí” se le volteó al conjunto de Nick Saban.

El quarterback Trevor Lawrence, terminó con 347 yardas y tres touchdowns por pase. El receptor novato Justyn Ross le atrapó 153 yardas y una anotación para demostrar que el talento no tiene edad y que la inocencia es valentía para afontar grandes escenarios.

Lawrence es el tercer estudiante de primer año en la historia de futbol colegial con 30 pases de touchdown en una temporada. Se une a Jameis Winston (40 en 2013) y Sam Bradford (36 en 2007).

El margen de victoria promedio de Alabama fue de 31.4 puntos por juego, mientras que el de Clemson fue de 30.6. Ahora sabemos quién mantuvo su ritmo.

Demostración de los Tigers de Dabo Swinney que suma su segundo campeonato como entrenador en jefe.

Los Tigers supieron aprovechar las lagunas que dejó la defensiva profunda de Crimson Tide.

Alabama había permitido un pase de 60 yardas en toda la temporada antes de anoche. Contra Clemson fueron dos de más de esta distancia que los hundió.

Alabama, con el brillo de su gama de trofeos de campeonato, esperaba que Lawrence, de 19 años, se sintiera agobiado, el niño fue héroe.

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