Cuernavaca, capital del estado de Morelos, fue una de las urbes más importantes para el en la década de los 70 y ahí se armó –el 17 de junio de 1973– el Festival de Música Moderna, con casi 20 agrupaciones, cientos de asistentes y mucha mariguana.

Fue proyecto de Producciones Álamos, con gran convocatoria para estudiantes y público en general. Como el rock era el género musical preferido por jóvenes rebeldes, se mantuvo fuera de sitios reconocidos y adecuados, relegado a “hoyos funky” y tocadas esporádicas.

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Crónica “Orden, éxito y mariguana en el Festival de Rock”, del 18 de junio del 73, por Javier Martínez para EL UNIVERSAL. Ocho meses antes, el 12 de octubre de 1972, se realizó el Festival de la Raza, también en el Lienzo del Charro de Cuernavaca, donde se congregaron poco más de 2 mil fanáticos del rock. Destacó por ser uno de los primeros conciertos con material original. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Crónica “Orden, éxito y mariguana en el Festival de Rock”, del 18 de junio del 73, por Javier Martínez para EL UNIVERSAL. Ocho meses antes, el 12 de octubre de 1972, se realizó el Festival de la Raza, también en el Lienzo del Charro de Cuernavaca, donde se congregaron poco más de 2 mil fanáticos del rock. Destacó por ser uno de los primeros conciertos con material original. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

“Unificar bajo el sentimiento del rock”

Pocos eventos musicales tuvieron un impacto tan importante como el obtenido por el , en el Estado de México, realizado en septiembre de 1971, a pocos meses del Halconazo en el Distrito Federal.

Las autoridades disfrazaron el halo de represión aprobando las tocadas multitudinarias para jóvenes. En palabras de Miguel Ángel Garnica, asistente del entonces gobernador de Morelos, Felipe Rivera Crespo, los festivales “deben seguir haciéndose, pero en orden. Incluso con la participación de padres de familia”.

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Para 1973, Producciones Álamos planificó el Festival de Música Moderna en Cuernavaca, con la intención de “unificar entre los jóvenes el sentimiento del rock, que es la expresión de libertad”, según declaró un organizador anónimo a EL UNIVERSAL.

Let's Make It Now, de los Dug Dug's. Fuente: YouTube

Debido a su cercanía con la Ciudad de México y a la apertura de las autoridades para los eventos de rock, la capital de Morelos fue cuna de algunas agrupaciones y características del rock mexicano. Según lo comenta Paco López en su libro Cartografía Sonora, "los grupos rockeros de Cuernavaca se esforzaron en realizar material original, abordando temas alusivos al ‘alucine’ con drogas".

En un principio, el lugar para el festival era el Jardín Borda, una casa colonial cercana al centro del municipio morelense, pero las autoridades cancelaron ese consentimiento y el evento se movió al Lienzo del Charro, una plaza de toros ubicada 8 kilómetros al norte del punto inicial.

Cartel del Festival de Música Moderna para el 17 de junio de 1973, con la cita en el Jardín Borda de Cuernavaca, desde las 10 de la mañana “hasta el anochecer”. El gobierno local cambió el sitio y la hora de los organizadores, y varias de las bandas invitadas no pudieron tocar. Foto: threesouls.blogspot/ESPECIAL.
Cartel del Festival de Música Moderna para el 17 de junio de 1973, con la cita en el Jardín Borda de Cuernavaca, desde las 10 de la mañana “hasta el anochecer”. El gobierno local cambió el sitio y la hora de los organizadores, y varias de las bandas invitadas no pudieron tocar. Foto: threesouls.blogspot/ESPECIAL.

El cartel oficial contó con Three Souls in my Mind, Dug-Dug’s, Náhuatl, Peace and Love, aunque se presentaron muchas bandas más. La cita se pactó para el domingo 17 de junio de 1973, a partir de las 10 de la mañana y hasta las 10 de la noche.

Desde el día anterior se permitió el acceso a espectadores y bandas al Lienzo del Charro, pues venían de otras partes de la República y no tenían lugar para hospedarse.

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Cuernavaca no alcanzó el éxito de Avándaro

El concierto juntó casi 5 mil asistentes, con un costo de 15 pesos por boleto. Aunque fue un mérito importante para los festivales de rock, no rebasó el fenómeno de Avándaro y sus más de 100 mil entradas.

La organización para el Festival de Música Moderna falló desde temprano y la música comenzó varios minutos después de las 10 de la mañana. El acceso también fue un caos, pues decenas de vehículos bloquearon la avenida principal; muchos de los asistentes y algunas de las bandas invitadas llegaron después de las 3 de la tarde al Lienzo del Charro.

Evolución, de Náhuatl. Fuente: YouTube.

Las autoridades municipales enviaron elementos de seguridad para vigilar el evento. De acuerdo con la crónica del reportero Javier Martínez para EL UNIVERSAL, en las inmediaciones de la plaza de toros había –como mínimo– 60 uniformados y 20 agentes vestidos de civiles.

El corresponsal de este diario describió los atuendos coloridos, las largas cabelleras y los hábitos de drogadicción de algunos asistentes, con envases “tetra-pak” llenos de thinner o “cemento de zapatero”.

“En un campo de batalla quedó convertido el piso del lienzo charro de Cuernavaca, después de que muchos jóvenes se ‘alivianaron’ con enervantes”, describe una de las fotos que acompañaron al reportaje de Javier Martínez sobre el Festival de Música Moderna en 1973. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
“En un campo de batalla quedó convertido el piso del lienzo charro de Cuernavaca, después de que muchos jóvenes se ‘alivianaron’ con enervantes”, describe una de las fotos que acompañaron al reportaje de Javier Martínez sobre el Festival de Música Moderna en 1973. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Las bandas como Las Abejas, Medusa, el cantante Pájaro Alberto y otros artistas entregaron sus mejores canciones para el público del Festival de Música Moderna. Una gran parte de los asistentes cantó y bailó atentamente, mientras que otros quedaron abrumados por la “buena onda” de los enervantes, según mencionó la crónica de Martínez.

Hubo algunos momentos de tensión, como peleas menores entre ciertos “melenudos” y otros alborotadores lanzando botes de cerveza. Los organizadores del concierto tomaron los micrófonos para pedir orden y todo siguió sin incidentes de gravedad.

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Mientras sonaba la tercera canción de Náhuatl, los elementos de seguridad cortaron la luz del Lienzo del Charro. Según sus argumentos, el permiso municipal se extendió hasta las 6 de la tarde y no 10 de la noche como indicó Producciones Álamos. Ninguna petición de los organizadores funcionó y se dio por terminado el concierto.

Inyecciones de Rock & Roll, de Three Souls in my Mind. Fuente: YouTube.

Se les consideró “mariguanos” y “culpables” de indecencias

EL UNIVERSAL recuperó algunos comentarios posteriores al festival de 1973. Según Miguel Ángel García, entonces secretario del ayuntamiento de Cuernavaca, todo se realizó en orden, sin actos ilícitos y desmintió las declaraciones sobre jóvenes drogados y desnudos en el Lienzo del Charro.

A pesar del “orden”, el Festival de Música Moderna escandalizó a los vecinos morelenses. Este diario informó, en su edición del martes 19 de junio, del descontento popular al ver a los “melenudos” abarrotando las plazas, carreteras y centrales de autobuses para poder regresar a sus ciudades.

Según el reporte, algunos jóvenes se quedaron a dormir en los portales del municipio, mientras otros abordaron a la fuerza los pocos transportes que salían del estado.

Durante el festival de Cuernavaca se vendieron pósteres de los grupos invitados, discos de 45 rpm, cigarros y mucha droga. A pesar de la vigilancia de las autoridades y de la petición de los organizadores, varios asistentes realizaron actos “indebidos” bajo el efecto de enervantes, como este joven que se desnudó frente a los espectadores. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Durante el festival de Cuernavaca se vendieron pósteres de los grupos invitados, discos de 45 rpm, cigarros y mucha droga. A pesar de la vigilancia de las autoridades y de la petición de los organizadores, varios asistentes realizaron actos “indebidos” bajo el efecto de enervantes, como este joven que se desnudó frente a los espectadores. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

El concierto en Cuernavaca recibió duras críticas de algunos de los columnistas de este diario, como María Luisa Mendoza o Artemio Rubio y Mendizabal. A los asistentes –o al menos a algunos de ellos– se les llamó “mariguanos” y “drogadictos”, culpables de orquestar actos inmorales en masa.

En palabras de un testimonio recabado por José Cianci para EL UNIVERSAL, el festival “no deja nada positivo y sí desprestigia, pues ya se demostró que, como en Avándaro, prevalecieron la drogas y actos inmorales”.

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El gobierno de Luis Echeverría y sus representantes locales autorizaron más sitios y festivales de música “rebelde”. También comenzó la consolidación de los grupos que desde Avándaro se arriesgaron a tocar en vivo y la oferta musical tuvo mayor apertura.

Pero, mientras los jóvenes disfrutaban de más "hoyos funky” y sus rolas, la población general siguió con la satanización del rock y de la ideología de la “buena onda” por varios años más.

El 18 de junio del 73 se reportó la detención de 155 involucrados en el secuestro de autobuses para llegar al Festival de Música Moderna en Cuernavaca. El acto ocurrió en Naucalpan, Estado de México, orquestado –supuestamente– por estudiantes del CCH de ese municipio y de Azcapotzalco. Para el martes 19 se confirmó que 77 detenidos tuvieron libertad provisional bajo fianza y que más de la mitad de los sospechosos no eran estudiantes, sino “vagos sin oficio”. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
El 18 de junio del 73 se reportó la detención de 155 involucrados en el secuestro de autobuses para llegar al Festival de Música Moderna en Cuernavaca. El acto ocurrió en Naucalpan, Estado de México, orquestado –supuestamente– por estudiantes del CCH de ese municipio y de Azcapotzalco. Para el martes 19 se confirmó que 77 detenidos tuvieron libertad provisional bajo fianza y que más de la mitad de los sospechosos no eran estudiantes, sino “vagos sin oficio”. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.


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