Recurso eficaz para focalizar una campaña electoral sobre el problema con mayor potencial movilizador, es aplicar la máxima de James Carville, estratega electoral de Bill Clinton (1992). La que abrió las puertas de la Casa Blanca, rezaba: “Es la economía estúpido”.

Los estudios de opinión coinciden que el problema que más duele a la mayoría de las mexicanas y los mexicanos es la inseguridad. Por ello es explicable que Xóchitl, Claudia y Jorge dedicaran sus primeros actos de campaña a fijar sus posiciones y presentar sus propuestas sobre este gravísimo tema, sin embargo, solamente Xóchitl ha tocado la fibra sensible de los electores: ¡Es el miedo estúpido! diría Carville. ¡Por un México sin miedo! dice Xóchitl.

Con la valentía que la caracteriza, Xóchitl arrancó su gira nacional en la boca del lobo, en Fresnillo; ahí donde la delincuencia organizada impera con su ley de muerte y terror, ahí donde se escucha el llanto y el crujir de dientes de una población indefensa, apabullada por los consorcios criminales y la ausencia del Estado.

La presencia de la candidata de la Coalición Fuerza y Corazón por México en ese martirizado municipio zacatecano, significó una epifanía de esperanza y valor para los ciudadanos de aquella comarca y de toda la República.

¡Por un México sin miedo!, fue el grito que rompió con muchos silencios, desde las hermosas calles fresnillenses y se esparció por todo México. La población se echó a las calles con velas y luces en una marcha nocturna encabezada por la candidata presidencial; brazo con brazo, reconociéndose unos a otros como comunidad solidaria, como mayoría silenciosa que no está dispuesta a seguir agachada e inmóvil frente al poder del crimen y decidida a reconquistar en las urnas su alegría por la vida, la verdad y libertad.

Luego de este significativo comienzo, el lunes pasado Xóchitl presentó un plan de quince acciones para recuperar la paz y la seguridad.

Destaco algunos: cero concesiones al crimen organizado, no más abrazos para los delincuentes; recuperar el respeto por la vocación de fuerzas armadas; nuevas policías con poder para vencer al crimen; acuerdo nacional para lograr la paz en tres órdenes de gobierno, Congreso federal y sociedad.

Me detengo en este último punto: Convocar a un acuerdo nacional. ¡Por fin! una candidata aborda la cuestión desde una perspectiva de estado y no desde la trinchera ideologizada, partidista y pendenciera que ha imperado en este sexenio, que venturosamente ya se acerca a su desastroso final.

Eso es justamente lo que se requiere. Un acuerdo de Estado para encarar este problema que tiene muchas dimensiones: antropológicas, sociales, económicas, políticas, técnicas, geopolíticas.

¡Aleluya! una candidata a la Presidencia, Xóchitl, con madera de estadista, asume con humildad que la recuperación de una convivencia sin miedo, civilizada, productiva y justa en México, no puede ser obra de una profetisa palaciega. Que es una construcción colectiva, donde la sociedad no puede ser un sujeto pasivo y requiere, necesariamente, de un diálogo, sin límites y descalificaciones; con todos sectores sociales, políticos, ideológicos y económicos que constituyen el conjunto plural del de la nación mexicana.

@lf_bravomena

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