Dicen por ahí que aquello que se puede medir se puede mejorar (CONEVAL). La llegada de abril nos da la oportunidad de observar y evaluar el rendimiento de la economía mexicana el primer trimestre del 2024, más aún que hace un par de semanas se presentaron los Precriterios Generales de Política Económica 2025. ¿Cómo vamos? ¿Qué tanto tiene que ver esta situación con el final del sexenio? Para elaborar el diagnóstico, hay ciertas variables clave que terminarán por llevarnos a una impostergable Reforma Fiscal de cara al cambio de gobierno.

Para iniciar el análisis, veamos el gasto. Pocas cosas han sido tan bipolares esta administración como el gasto público. Desde el primer día se manejó una narrativa de moral fiscal y hacendaria que terminó por desmoronarse en octubre del año pasado, cuando el Paquete Fiscal 2024, los datos, mostró lo contrario. El Paquete dejó ver que este último año del sexenio, la deuda pública alcanzaría el máximo histórico de las últimas cuatro administraciones (Viñas Maguey, 2023). La evidente presión en las finanzas públicas es tal que, luego de lo establecido en el Paquete 2024, los Precriterios 2025 plantean una desaceleración del gasto para enfriar la Hacienda Pública.

La situación del gasto y la deuda, la política fiscal expansiva, fue tema de debate por contrariar los esfuerzos de Banxico para controlar la inflación restringiendo la política monetaria. El último año, la trayectoria inflacionaria se mantuvo a la baja, empero, la disminución en la inflación fue cada vez menor, hasta volver a acelerarse al cierre del primer trimestre del año. Anticipada al alza en la inflación, en parte derivada de la Semana Santa, la Junta de Gobierno decidió hacer el primer recorte a la tasa de interés desde que inició el ciclo alcista en 2021. Dicho recorte viene también motivado por los incrementos salariales, la productividad y una sobretasa implícita en los bonos gubernamentales.

Cuenta uno de mis mentores que su profesor de macroeconomía en MIT solía decir que era más fácil bajar la inflación del 9% al 4% que del 4% al 3%, principalmente por la armonía necesaria entre los aumentos de salarios contractuales y la meta de inflación. Hoy, los incrementos salariales en México son de alrededor del 9% que, luego de restarle la productividad de la mano de obra, da una inflación aún fuera de objetivo. Hace un tiempo que la tasa de interés vigente traía implícita una sobretasa en los CETES. Esto da cabida a especular que, antes de terminar el año, Banxico podría hacer un recorte más a la tasa vigente, aunque es probable que la inflación no baje del 4% hasta 2025.

La situación del mercado laboral, los incrementos salariales, complica ya de por sí el panorama inflacionario, manteniéndonos alejados de la meta. Haya o no otro recorte a la tasa pronto, la política fiscal, ahora en exceso restrictiva, trae el riesgo de “enfriar” de más la economía, impactando el crecimiento, ya de por sí marginal, tan abruptamente como se planea recortar el gasto. Los Precriterios estiman dicha desaceleración de la economía, proyectando un crecimiento del 3% para este año y del 2.5% para el siguiente. Sin una Reforma será prácticamente imposible lograr un soft landing, volver a la meta inflacionaria y restablecer el crecimiento económico. En ausencia de una Reforma Fiscal, Hacienda tendrá que seguir tomando acciones desesperadas, como el recorte al gasto hoy planteado, para enfrentar las presiones fiscales.

@JosePabloVinasM

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